viernes, 19 de diciembre de 2014
lunes, 11 de marzo de 2013
Disculpas
Chicas lamentamos este vació pero realmente las cosas han estado un poco complicadas, ya que la universidad, el trabajo, la casa y mis hijos en mi caso no nos dan tiempo para nada.
Pero crean me que pronto se publicaran los capítulos faltantes, pido las disculpas correspondientes a todas las lectoras que aun siguen esperando, no las defraudaremos.
Solo un poco mas de paciencia.
Un beso Angui y Pola
viernes, 17 de agosto de 2012
Distorcionada Realidad
jueves, 16 de agosto de 2012
Distorcionada Realidad
jueves, 26 de julio de 2012
Disculpas
Cariños, las quiero y tengo presente siempre
Angylito.
martes, 17 de julio de 2012
Distorcionada Realidad
Capitulo XI.
La otra parte de la historia.
Claro, que estaba al tanto de la recuperación de Bella y me alegraba que al fin todo estuviere saliendo bien, pero la vez me preocupaba, porque no sabía lo que iba a suceder cuando ellos volvieran a casa. No sabía si Edward seria lo suficientemente maduro para comprender la situación por la cual bella decidió marchar alejándolo de su vida, claro que la entiendo pero debió haberle contado la verdad, ya que solo él podía elegir si se alejaban o no.
Pero ahí radica el punto, todos pensaban que Bella y Emmett habían huido juntos, iba a ser muy difícil para todos creer lo que en realidad pasaba, si nadie sabia absolutamente nada, ni siquiera los padres de Bella estaban al corriente de la salud de su hija.
Por otro lado lo que más me inquietaba era que Rosalie y Edward se habían acercado mucho en este tiempo, ambos se habían apoyado mutuamente después de lo sucedido y como era de esperar toda la familia esperaba que fueran más que amigos, aunque sabiendo, cómo cada uno amaba a sus parejas, era un poco difícil pero no imposible. Edward había salido de su hermetismo y había dejado de beber en la forma que lo hacía gracias a Rose y ella poco a poco fue levantándose gracias a Edward se podía decir que era la misma chica jovial y hermosa que era hasta antes de esa noche tan trágica.
Rose trato de suicidarse, cuando la encontramos toda llena de sangre en su apartamento, fue realmente preocupante, esa fue una de las veces que quise contar la verdad, pero una vez más mi sentido del honor jugo en mi contra. Claro que de esto Emmett no sabía nada ya tenía suficiente con cargar con la preocupación de la enfermedad de Bella, como para que también cargara con lo de Rose, gracias a dios todos llegamos a tiempo y no tuvimos que lamentar nada trágico.
Desde ese momento Edward y Rose se hicieron muy unidos, pero solo era un amor fraternal nada mas, pero los demás no dejaban de insistir que hacían una buena pareja. Pero Rose solo amaba a Emmett y Edward a Bella y eso nunca iba a cambiar, a pesar de todo el dolor y el daño que pudo causar su partida, esos sentimientos estaban ahí firmemente arraigados.
Como lo sabía, fácil se notaba cada vez que Rose miraba alguna cosa de Emmett y lo recordaba, ese brillo en sus ojos, esas lágrimas que trataba de ocultar, ella solo lo amaría a él y qué decir de Edward nunca dormía en su apartamento, siempre se alojaba en el de Bella ese era su santuario aunque no lo dijera en voz alta el esperaba por ella en silencio con su dolor.
Así que esperaba con ansias que cuando ellos llegaran todo se resolvería, claro sabía que no iba ser de inmediato, habría que entender la situación comprender los motivos y sobre todo perdonar, para ambos lados los daños causados, eso quizás llevara tiempo pero al final esperaba que todos fueran felices.
Y sobre todo que no hubieran mas malos entendidos.
viernes, 10 de febrero de 2012
Distorsinada Realidad

Era inevitable
Habían pasado dos años de un duro tratamiento, pero valió la pena, el cáncer se había disminuido casi por completo, pero era necesario que siguiera un tratamiento por el resto de su vida, ya que un cáncer siempre esta patente que pueda volver más agresivo que antes.
Las noches de dolor, de llanto y sobre todo la distancia habían valido la pena, estaba casi recuperada en el aspecto físico, ya que en lo emocional era otro cuento, estaba dolida y angustiada, ella pensaba que todo esto sería en vano, que al final moriría sin remedio, pero dios le había dado otra oportunidad para vivir, su error había sido grande y no sabía que haría ahora, quería tomar un avión hasta EEUU, para verlo, para decirle que nunca lo había dejado de amar, que él era lo que más amaba en la vida, que todo lo había hecho para protegerlo de un sufrimiento seguro.
Pero lo alejo de su vida para siempre, le había hecho daño era su culpa y eso la mataba, más que su enfermedad, eso la destrozaba día a día, no sabía qué hacer con su vida si no regresaba a él.
No sabía si su amor aun existía por ella. Solo comprendía que ya no podía regresar el tiempo atrás, el daño estaba hecho y tenía que aceptarlo, pero solo quería verlo una vez más, para que su alma vacía se llenara de recuerdos solo una vez más. Para que su corazón partido latiera de nuevo, para sentir esas mariposas que sentía cada vez que el la miraba con aquellos ojos verdes, cargados de amor y deseo, que solo brillaban por ella.
Solo una vez más, quería escuchar su voz llamándola, que pronunciara su nombre, como una caricia oculta de amor y ternura.
Pero que hacia si él había seguido adelante con su vida, si su lugar lo ocupaba otra persona, como recuperarse de verlo enamorado y feliz, cuando ella solo era feliz junto a él.
Como vivir sabiendo, que ella lo había dejado para que encontrara la felicidad en otros brazos, porque creyó que estaba condenada a muerte, algo que nunca llego, que a pesar de todo pronóstico salió adelante, sobrevivió por él, para verlo, para entregarse a sus brazos.
Para decirle que lo amaba con cada fibra de su corazón, que ella lucho por que nunca su recuerdo la abandono, siempre que cerraba los ojos para aguantar el dolor de los tratamientos, lo veía a él sonreírle con los brazos abiertos, esperando por ella.
Porque cada vez que se miraba al espejo, veía su cabello caer, su cara demacrada, sus brazos morados por las inyecciones, ahí aparecía su rostro siempre sonriendo para ella y podía ver en sus ojos, que ella siempre seria las bella de todas, para sus ojos nunca nadie sería tan hermosa como su niña, no importaba como se vistiera o como estuviera, para él, ella era perfecta.
Y así seguía adelante, por un recuerdo, por una visión que la mantenía fuerte, para dar la batalla.
Edward, solo él, podía hacerla levantarse con ganas de ganarle a la muerte, solo él.
Había abandonado todo y a todos, padres, amigos, sus estudios y su hogar, todo lo había dejado atrás, sin evaluar lo que esto podría significar en el futuro para ella.
Además Emmett, también lo había dejado todo, por no dejarla sola en su enfermedad, el había abandonado a Rose, sus padres sin dudarlo un momento, y ella lo agradecía por que sin su hermano oso, no habría seguido. Se hubiera derrumbado mucho antes, pero Emmett, había sido un pilar importante en estos dos años.
El también había sufrido en silencio, estar lejos de la mujer que amaba, había sido una decisión dura, pero nunca, en todo este tiempo lo había visto triste, aunque por dentro sufría, como un niño, algunas veces lloraba al teléfono, muchas veces marco el numero de Rose solo para escuchar su voz, solo para poder escuchar un hola.
Emmett jamás se había derrumbado frente a ella, siempre tenía una sonrisa y una palabra de cariño para su hermanita pequeña. Pero Bella sufría por ambos, consiente del dolor que llevaba en su alma y en su corazón cosa que creía que era igual, para su querido amigo.
Iban de regreso a los Estados Unidos, juntos para enfrentar un país, que habían dejado atrás hacia tantos meses, iban con miedo y ansias por llegar.
Solo un integrante de los Cullen sabía la realidad de todo este enredo, solo esta persona sabia que ellos volvían a Estados Unidos y rogaba en silencio que todo saliera bien para todos.
Esepero lo disfruten Pola Cullendomingo, 8 de enero de 2012
Señales de vida
domingo, 18 de diciembre de 2011
Convocatoria One Shot N°1

Nota Angylito: Hola chicas, bueno aquí les presento el primer One Shot que participa de la convocatoria. Doy las gracias a Romina por atreverse y por confiar en nuestro blog. Desde ya invito a todas a pasar por su blog, a leer sus historias y a disfrutar de más de nuestra amada Saga. Otra vez lo repito, gracias nena, y esta portada va de regalo para ti.
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a la maravillosa escritora S. Meyer. Yo solo juego con ellos y hago lo que mi imaginación me dicta.
Raiting: M (no apto para menores de edad).
Siempre serás mío
One Shot Escrito por Romina
“Pensaba que jamás lo vería, nunca más, pero el Destino nos juega malas pasadas...”
Aquí me encuentro, sentada frente al espejo, viendo como mi madre, Renné, y mi mejor amiga, Ángela Weber, me peinan y maquillan para mi gran día, en el que me veré enfundada en un bonito vestido blanco y mi prometido y mejor amigo, Jacob Black, me esperará en el altar para que nos unamos para toda la vida.
Debería estar contenta, pero no lo estoy, por más que lo intento, me es imposible estarlo y Jacob no se merece eso, él me quiere más que a su propia vida. Este es el día que él siempre esperó. Pero yo espero otra cosa, mejor dicho a otra persona... a él...
Sí, porque hace 10 años exactamente que se fue con toda su familia. Aún me duele su partida, mi alma está desgarrada y mi corazón roto. Cuando él se fue, se lo llevó todo consigo, mi corazón y mi alma, esa por la que tanto se preocupó cuando estuvo conmigo. Mentiría si dijera que no lo amo, lo amo y lo amaré hasta el fin de mis días, no puedo controlarlo, aunque fuese el dolor más grande que jamás tuve y tendré, nunca podría olvidarlo. Por mucho que me abandonase en aquel bosque, aquel bosque al cual vuelvo todos los días sin que Jake se entere, diciéndome que no quería que lo acompañase, diciéndome que ya no me quería.
Me duele mentirle a Jacob, pues gracias a él sigo viva, al menos me siento así, muchas veces pensé en el camino fácil, el suicidio, pero después pensaba que lo volvería a ver algún día de estos y eso me lo impedía. No es que le mienta a Jacob con mis sentimientos, porque eso jamás lo haría, lo quiero, pero nunca podré amarlo como él se merece.
No me había dado cuenta hasta ahora que me había quedado sola con Ángela, brindándome una preciosa sonrisa y cargando el precioso vestido blanco en su brazo derecho, cortesía de Charlie claro, pues estaba más que encantado con la boda...
–¿Qué pasa Bells? – me preguntó Ángela, conociéndome de hace muchísimos años y sabiendo toda mi desgracia...
–Nada Angy, nada. Sólo pensaba en el agotador día que me espera– intenté sonreírle pero me quedó en una mueca.
–No te preocupes Bella, todo saldrá bien. Más vale que nos demos prisa, porque tu encantador y futuro esposo te espera. –Me dijo cogiéndome de un brazo y ayudándome a levantarme.
La verdad es que mi madre y Ángela hicieron un trabajo estupendo, me veía realmente bonita, lo reconozco, pero aún no quitaba la cara de dolor de mi rostro. Pues dicen que la cara es el espejo del alma y mi alma gritaba por el desgarrador dolor que sentía. Me contuve al soltar unas lágrimas, pues arruinaría el maquillaje y Jacob se daría cuenta y no quería que ocurriese eso.
Me recompuse y bajé las escaleras, pues Charlie me esperaba para acompañarme, como buen padrino, así tenía que ser.
La ceremonia se celebraría en mi jardín, algo íntimo, sólo amigos y familiares.
Empezó la melodía y yo con Charlie pasaba por el gran pasillo rodeado de personas que sabía que me querían y que querían lo mejor para mí. Divise a Jacob, estaba más guapo que de costumbre, con una gran sonrisa, encantadora y brillante, que le resplandecía todo el rostro. Cuando llegué a él, Charlie me dio un beso en mi mejilla y puso mi mano en la de Jake. Jake acercó mi mano a sus labios y me besó dulcemente.
–Estás preciosa– me dijo rozando la comisura de mis labios con su boca y nos miramos, él trasmitiéndome deseo y yo cariño.
–Gracias, tú también estás muy guapo – Le dije con una sonrisa en mis labios.
Me tomó la mano y me volvió a besar.
–Estamos todos aquí reunidos para celebrar la unión entre Jacob Black e Isabella Swan– Comenzó a decir el sacerdote –Jacob Black, ¿Quieres como esposa a Isabella Swan para amarla y respetarla, en la salud y la enfermedad, en la riqueza y la pobreza, hasta que la muerte os separe?
–Yo Jacob Black…– me cogió mi mano derecha y fue deslizando el anillo lentamente por mi dedo
– prometo amarte y respetarte en la salud y la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, todos los días de mi vida. Sí, acepto– Terminó Jake con el discurso dándome un beso en la mano y esperando impaciente mi respuesta.
–Isabella Swan, ¿Quieres como...
No pude escuchar nada más de lo que me decía el sacerdote, pues mi cabeza dejó de funcionar, mi mente se desconectó y solo podía mirar a un lugar. Al árbol que se encontraba justo detrás de Jake, allí se encontraba la persona que más y menos quería ver en este momento, era... era él.
Estaba en todo su esplendor, vestía con una camiseta que se adhería a su pétreo pecho como un guante, la combinaba con unos vaqueros desgastados y para rematar estaba más despeinado que de costumbre... No podía estar más perfecto, pero no podía ser... Era un sueño, mejor dicho una mala pesadilla. Deseaba despertar y que todo volviese a la realidad, pero nunca pude despertar porque era real. Era Edward más guapo que nunca, como si eso fuera posible. Era perfecto.
Me miraba expectante y con sus labios en una recta línea, parecía estar conteniéndose por algo y estaba apenado, pero ¿por qué?.
Sentí a Jacob tensarse a mi lado y en ese mismo instante supe que se había percatado de su presencia. Pues su don sabía cuando había un enemigo suyo cerca. No hizo falta que Jake siguiera mi miraba, era obvio que sabía a dónde estaba mirando.
Llegué a mi cuarto y me tumbé en la cama, quería morirme, por ser tan cobarde y no haberle dicho a Jake que sí aceptaba ser su esposa, pero Edward no pudo llegar en mejor momento y no pude decirle que sí delante de él, mi corazón estaba dividido, por la locura y la cordura...
En ese instante sentí la presencia de alguien al lado mío, y no tuve que levantar la vista para saber de quién se trataba, era él. Su inconfundible olor me lo decía. Puso sus blancas manos a los lados de mis caderas y me alzó, para luego abrazarme desde atrás con sus musculosos pechos, quedando mi espalda pegada a su perfecto cuerpo, como si su vida dependiera de ello, yo solo pude quedarme quieta, no podía responderle, no se lo merecía. Su olor se intensificó en mis fosas nasales y yo sólo pude aspirar con más fuerza, ¡cuánto lo había extrañado!.
Me quedé mirando a la nada y Edward en un abrir y cerrar de ojos se encontraba justo enfrente de mí, me alzó el rostro y miré esos orbes dorados y quise perderme en ellos, me miraban con adoración.
–¿Qué haces aquí Edward? – en ese momento se me quebró la voz, lloré y lloré más fuerte.
–Shhh, no llores mi vida– ¿mi vida? – Vine porque Alice tuvo una visión, te vio vestida de blanco, pero sus pensamientos no te hicieron justicia, estás realmente preciosa, no pude soportarlo más, y vine para decirte que te amo…– Me quedé de piedra, ¿Qué me amaba? – Pero no quiero hablar de todo esto aquí. Te pido que por favor me acompañes– me dijo en tono de súplica y yo me estaba muriendo por decirle que sí, que me iría al fin del mundo si con eso estaría él para acompañarme, pero tenía que pensar en Jake. Ese hombre que lo había dejado todo por mí y que me quería más que a su vida, no se lo merecía y Edward no merecía que me fuese con él.
–No puedo irme contigo, mi futuro esposo espera mi respuesta para que nos unamos en matrimonio para toda la vida– esto se lo dije bajando la mirada, pues nunca se me dio bien mentir y sabía que Edward se daría cuenta de mi mentira.
–¿De verdad lo amas? – me dijo levantándome el mentón. Cuando unímos nuestras miradas, no pude deshacerme de tal intensidad, me miraba como si fuera la última vez en su eterna vida, y con amor, mucho amor, el amor que me faltó todos estos años. Decidí no contestarle con la verdad.
–Le quiero y eso es lo que importa.
–Sabes que querer no es suficiente– me dijo acercándose más a mí.
–No te acerques Edward, ya pasó lo que tuvimos, me dijiste que no me querías, que sería como si nunca hubieras existido y vienes justo ahora… cuando intento rehacer mi vida. ¡Es injusto!. – le dije volviéndome para que no me mirara a la cara.
–Por favor Bella, te lo suplico, ven conmigo, te prometo que te traeré de vuelta, pero ahora ven conmigo por favor, necesito explicarte todo– me dijo abrazándome de nuevo y lo que parecía estar sollozando.
–No es tan fácil que me vaya contigo, antes tengo que darle una explicación a Jacob, Él no se lo merece.
–Está bien, esperaré a que hables con él, pero cuando acabes vendré a por ti y te lo explicaré todo. Dicho esto me dio un beso en la frente y se marchó por la ventana, como antiguamente solía hacerlo...
En ese momento llegó Jacob y entró empujando la puerta, pues de un segundo la había cerrado con pestillo.
–¿Qué está pasando Bella?. – Preguntó Jake acercándose y abrazándome. – Sé que ha estado aquí el chupasangre, ¿verdad? Puedo olerlo, maldito Cullen... – murmuró
–Jake por favor, te lo explicaré todo pero no me interrumpas ¿sí?. – Jake asintió cuando le dije esto.
–Como sabrás ha venido Edward, quiere hablar conmigo y lógicamente a solas, sin que nadie esté presente. Sé que me dirás que no se lo merece, pero tengo, mejor dicho, necesito saber el por qué de su partida, por qué me causo tantísimo dolor durante estos años, que gracias a ti, pude superar. Sabes que la boda se tendrá que aplazar porque hoy no tengo el valor de seguir con esto. Sé que es duro, pero no quiero que sufras por alguien que aún está rota y que no tiene arreglo como yo. Quiero que pase lo que pase hoy, sigamos siendo amigos, pues me dolería mucho perderte, pero entiéndeme cuando te digo que hoy no es el momento para casarme contigo…
Terminé con mi discurso y Jacob me miraba con ojos cristalinos, sabía que era duro por lo que le estaba haciendo pasar, pero tenía que ser sincera, no podía mentirle de esa forma, sabiendo que amo a otra persona.
–Sé que nunca te casarás conmigo, ya no Bella. No entiendo porque aún lo sigues amando, él no se lo merece, pero no seré yo el que te obligue a hacer nada de lo que te puedas arrepentir en un futuro. Yo también soy egoísta porque quería casarme contigo estando imprimado de otra persona.
En ese momento mi boca formó una perfecta "o", no me lo podía creer...
– Lo siento, no te enfades conmigo, pero creí que nunca me pasaría esto. Te amo demasiado como para perderte pero la imprimación no es algo que yo pueda elegir... –Jake se acercó a mí y me abrazó, sintiendo todo su calor, era como su propio sol.
–No estoy enfadada contigo Jacob, simplemente me lo podrías haber dicho, pero yo tampoco soy quién para juzgarte. No sé lo que pasará ahora, pero enserio no te quiero perder. – Le dije abrazándole con todas mis fuerzas y él me respondió. Por primera vez en mucho tiempo, teníamos un abrazo sincero, de amigos solamente.
–Me alegro que no te hayas enfadado y dile a tu chupasangre que como te vuelva a hacer daño, seré yo el causante de que no vuelva nunca más. – me dijo muy serio pero con una sonrisa ladina.
–Gracias… Está bien se lo diré, te quiero Jake.
–Y yo a ti princesa,
Dicho esto me besó en la frente y las mejillas y se fue de mi habitación. Al segundo, Edward entró en ella y se acercó a mí.
–Me alegro que las cosas hayan terminado tan bien. No recordaba a Jacob haciéndome la vida fácil. – dijo Edward con su sonrisa de lado y yo solo pude sonreír.
–Bueno, supongo que hemos cambiado mucho en tu ausencia.
Sonreí, se acercó a mí y me cogió en brazos, pues Charlie subía hecho una fiera por las escaleras, por lo que por ahora nos era imposible bajar, nos dirigimos hacia la ventana y saltamos.
Llegamos al volvo. Sí, el mismo volvo con el que se fue hace 10 años. No había cambiado de coche... INCREÍBLE. Edward se dio cuenta de mi cara de sorpresa.
–No quise deshacerme de él, era muy valioso para mí porque me recordaba a ti. No pude evitar sonreír como una tonta.
Abrió la puerta del copiloto para mí, como hacía hace ya tantos años, me encantaba su caballerosidad, era simplemente perfecto.
Se montó en el coche y encendió el motor, esto rugió suavemente... ¿cómo era posible? Yo alcé una ceja y él me miró sonriente.
–Rosalie tuvo que cambiar el motor varias veces. Yo solo pude asentir, aunque era difícil de imaginar a la perfecta hermana rubia de Edward haciéndolas de mecánica.
Cuando nos hubimos alejado de mi casa, recién caí en la cuenta de que no sabía hacia dónde nos dirigíamos...
–Edward, ¿adónde vamos?
–A nuestro claro, hace tanto que he querido volver a ese lugar, pero me prometí que sólo lo haría contigo. Me miró y sus ojos se dirigieron a mi boca. Sólo pude sonrojarme y mirar hacia delante. Era demasiado tentador estar mirándolo otra vez desde tan cerca. Pero antes quería saber lo que pasaba por su cabeza.
–La verdad no entiendo nada Edward… – Comencé a hablar intentando pensar en otra cosa que no fueran sus labios.
–Ya lo entenderás, pero antes debemos llegar.
Fueron tan solo unos minutos y ¡claro que llegamos!. No había cambiado ni un ápice su forma de conducir, hicimos el camino de una hora, en quince minutos. Nos bajamos del coche y me dio un beso en la frente.
–Bella quiero explicarte cuanto antes para que entiendas por qué he vuelto, pero a tu velocidad humana no llegaremos en menos de una hora. Te cogeré e iremos a mi velocidad. – ¿su velocidad? Edward quería que me subiese encima de su espalda de nuevo... Por mi espalda corrió un sudor frío, estaba más nerviosa que temerosa. No por miedo a caer, o de chocar contra un árbol, sabía bien que eso no pasaría… pero estaba nerviosa por los recuerdos que esto me traía a la mente.
–Ven, no temas. –Usó ese tono de voz del que jamás podría negarme. Cogiéndome la mano y alzándome para quedar encima de su fuerte espalda.
Llegamos en lo que a mí me parecieron segundos y me bajó con una delicadeza extrema.
–Bella no quiero que me interrumpas por favor, diga lo que diga. Después me podrás decir todo lo que quieras.
Yo asentí, sin saber muy bien que más podría hacer en ese momento.
–Verás Bella yo te amo… –juro que mi corazón se saltó varios latidos, él lo notó y sonrió de una manera muy sexy...
– Sé que estás confusa porque te dije que no te quería, pero tuve que mentir, me vi obligado a decírtelo, no quería que estuvieras en peligro por mi culpa. Fue la única decisión coherente que se me ocurrió, no he hecho nada más doloroso en mis más de cien años, quería que tuvieras una vida lo más humanamente posible, y eso conmigo no era posible. También te dije que podrías hacer tu vida sin que yo interfiriese para nada, pero soy demasiado egoísta como para verte con otra persona, por eso cuando Alice tuvo esa visión, en la que te veías vestida con un precioso vestido blanco para casarte, no pude dejar de correr y correr hasta llegar hasta ti, volver a verte y decirte lo mucho que te amo y que por nada del mundo te volveré a dejar, eres lo más valioso de toda mi existencia.
Yo ahí ya estaba llorando, con mi cabeza entre mis piernas y temblando bruscamente. Sentí a Edward besarme la cabeza y abrazarme.
–Pero si aún me amabas… ¿por qué Edward?, ¿por qué me hiciste sufrir de esta manera?, ¡me dejaste sin alma y con el corazón roto! – Le grité sollozando fuertemente.
–Por favor Bella no llores, me partes el alma cuando te veo así. –Dijo alzándome y arrodillándose antes mí.
– Perdóname por favor, no quiero vivir más si tú no estás a mi lado. Perdóname. Sollozó una vez más.
Yo le abracé por el cuello, le abracé lo más fuerte que pude, transmitiéndole todos mis sentimientos, tocando su sedoso cabello color cobre que me volvía loca y él me abrazaba por la cintura
–Ha sido la década más larga de toda mi existencia – Se levantó y me abrazó con todo su ser, hizo que me sintiera bien y yo sin pensarlo dos veces, me alcé y lo besé con todo el amor que pude transmitirle, él me respondió gustoso. Me levantó y profundizó el beso. Mis piernas estaban alrededor de su cintura y mis manos en su pelo. Me estaba volviendo loca.
–Cuanto te extrañé. –Me dijo bajando por mi cuello, dándome besos húmedos por toda su extensión. Estaba extrañada por su autocontrol, pues recordaba que le resultaba imposible tan solo un simple beso.
–Edward, tu autocontrol ha mejorado bastante. No pude evitar decírselo. Estaba asombrada, pero no tanto como para controlar mi propio autocontrol. Por lo que seguí besándole de nuevo sin detenerme, sólo lo hice cuando me faltó el aire, pero entonces, una vez que tragaba una bocanada grande otra ronda de besos comenzaba otra vez.
-Sí- beso- desde –beso- que –beso- creí –beso- que –beso- te –beso- perdería –beso- para –beso- siempre de pronto el aroma de tu sangre me parece más fácil de apartar del concepto de sed. Te amo. –Estaba haciendo muchísimo calor ahora...
–Edward– sonó más a una súplica que a una advertencia.
–Bella... no sabes el tiempo que llevo esperando por esto… –Habló mirándome con lujuria y enseguida supe a qué se refería por lo que hizo a continuación...
En ese momento sentí su dureza en mi centro, me estaba provocando y yo jadee al sentirlo. Él no sabía que yo también había esperado mucho por tenerlo conmigo.
–Hazlo Edward, yo siempre lo estuve esperando y eso tienes que saberlo. – No pude evitar decirlo un tanto avergonzada, no podía creer lo que le había dicho.
–Te ves adorable cuando te sonrojas, ¿lo sabías?. – Dijo inclinándonos hacia la hierba. En un momento él estaba encima de mí y cada vez podía sentir más calor dentro de mí. Poco a poco nos fuimos quedando semidesnudos. Diría que pasó tan rápido que casi no vi a mis manos y a las suyas hacer ese trabajo.
–Eres hermosa… Simplemente eres hermosa– Repitió varias veces esas palabras a mi oído cuando ya había logrado quitarme por completo hasta la ropa interior, suerte que estaba preparada para mi noche de bodas y el conjunto que había llevado puesto no podía haber sido más perfecto. Sus ojos me miraban con una especie de deseo contenido, estaban negros de pasión.
–Si te hago daño por favor avísame ¿sí? – Me susurró al oído al tiempo que se colocaba en mi entrada y yo asentí nuevamente.
Me fue penetrando poco a poco, muy suavemente. Dios que bien se sentía...
–No te imaginas cuanto fantasee hacer el amor contigo... – Eso me encendió, tenía la voz ronca por la excitación.
– Me alegro de que hayas esperado por mí. –Esto me lo dijo mientras besaba mi cuello con ternura y pasión.
Yo me acostumbre enseguida al nuevo visitante dentro de mi interior y fue fácil seguir el ritmo con él, pronto empezamos un vaivén fabuloso. Yo lloriqueé por más. Ansiosa… por él.
–Shhh, tranquila amor… – Edward era más que físicamente perfecto, era increíble en todo. En cosa de segundos empezamos un vaivén desenfrenado. Envueltos en una burbuja. Nuestra burbuja.
–¡Edward!...
–Bella...
Y así nos pasamos toda la noche, amándonos locamente, besándonos como si el mundo se pudiera terminar esta misma noche. Siendo tan solo testigo de nuestra pasión aquella luna nueva, la misma que nos alumbraba con una tenue luz...
Ahora sabía que desde este momento, mi corazón volvería a estar vivo y mi alma otra vez gritaría de felicidad.
..**ROMINA**..
viernes, 9 de diciembre de 2011
Invitación

One Shot (Fanfics cortos, de más de 1000 palabras que duran un solo capítulo).
Capítulo 23: Viejos amigos

Placenteros y Culposos
Edward Pov:
“Llévate mi corazón contigo, yo ya no lo necesito”
Sé que había dicho que no me quedaría muchos días con mi primo, pero estar lejos de Bella, me hacia bien. O al menos era más fácil mentirme a mí mismo sin tener que enfrentar tan pronto la realidad. Si la viera frente a mis ojos no sabría qué hacer, ni qué decir. Probablemente correría a abrazarla y la perdonaría, pero con eso sólo me haría más daño a mí mismo y es por eso que estar alejados es lo mejor por ahora y más me valía meterme esta idea bien en la cabeza pronto.
En la fiesta lo pasé mejor de lo que creí. La verdad es que Tania fue una muy buena compañía, y no sólo eso, gracias a ella me libré de que Emmett me hiciera bailar con cada una de mis amigas y de que Kathe me interrogara durante toda la noche. Habíamos sido buenos amigos y por cuestiones del trabajo de nuestros padres, nos habíamos dejado de ver, en un comienzo recuerdo que su mamá llamaba a la mía, un par de años incluso puede que hayamos compartido en vacaciones, pero una cosa lleva a la otra y la distancia no es muy fácil de llevar, finalmente perdimos contacto con su familia, aunque al parecer mi papá no, Él y Eleazar habían estudiado juntos en la Facultad de Medicina, habían compartido incluso dormitorio en la Universidad y Carmen, la mamá de Rosalie y de Tania había sido una de las mejores amigas de mi madre.
No tuve que fingir ir por una bebida cuando no quise seguir bailando, Tania siempre adivinó mis movimientos. Cuando quise alejarme un momento ella no me obligó a quedarme, tampoco intentó amarrarse a mí y andar de un lado para otro a la siga de mis pisadas. Ella se comportó como una verdadera amiga. Quizás porque en cierta forma ella siempre supo como actuar en el momento indicado.
Estar lejos de todo era bueno para mi salud mental, aunque el corazón se me estrujara dolorosamente en cuanto los recuerdos venían, incluso cuando en medio de la momentánea felicidad me asaltaban las ganas de obtener respuestas, de querer creer en las promesas de Bella, en tratar de convencerme a mí mismo que todo era otra de las jugarretas sucias de Jacob me obligué a mi mismo a olvidar todo, me obligué a quedarme y a no correr a los brazos de ella.
Mi madre me llamó en la mañana temprano, no le quise contar todo lo que pasó, pero por mi voz adivinó que las cosas no estaban bien, cuándo me preguntó si Bella estaba conmigo, por un momento le quise mentir, no decirle nada de lo que había pasado, pero ella sacó sus propias conclusiones. Quizás debí explicarle mejor, pero no pude, mientras antes dejara de hablar y de pensar en Bella más pronto se iría este dolor y esta decepción. Ya después habría tiempo de dar explicaciones.
Bajé a tomar desayuno con Emmett, tuve que taparme la nariz para no sentir el profundo olor a cigarrillos y a cantina que había quedado impregnado en la casa luego de la fiesta de anoche.
Cuando entré a la cocina no me sorprendieron las caritas de mis primos, yo me fui a dormir a eso de las tres de la madrugada que fue cuando Tania decidió irse, pero desde mi habitación pude oír la música hasta pasadas las seis de la mañana.
Me reí cuando Emmett se paró afirmando con sus dos manos su cabeza y caminó a penas hasta la ventana y cerró la cortina.
–No me mires así, asumo que se pasó la mano con la botella de tequila.
–Tranquilo Emmett, no iba a decirte nada de todos modos… lo que sí… ¿Ya viste como quedó la casa?
–Ni me lo recuerdes, por más que pienso aún no sé por dónde comenzar a limpiar este desastre. Gracias a Dios que Rose y Tanya vendrán a ayudarme a limpiar.
–Tienes suerte entonces. Supongo que ya no te van a desheredar.
–Eddy, ¿puedo hacerte una pregunta?.
–Emmett, si es sobre por qué vine solo, la verdad es que ahora no me siento bien como para hablar de ese tema.
–¡Hey! Tranquilo, si yo sólo quería saber desde cuando tú y mi cuñadita son tan cercanos…
–A no es que te pasas… Emmett, Tanya y yo somos viejos amigos, nada más y enserio, te juro por lo más sagrado que tengo que en estos momentos en lo que menos pienso es en… –Estaba embalado discutiendo con Emmett que por poco no me di cuenta de que la puerta de la cocina estaba abriéndose.
No estaba seguro de que tanto habían escuchado, pero Rosalie y Tanya entraban a la cocina con una sonrisa radiante y cargadas con bolsas.
Miré a mi primo de re ojo y me acerqué a ellas para ayudarlas.
–Buenos días dormilones.
–Buenos días amor de mi vida. –Hace años que no veía a Emmett en esa faceta de hombre tierno y dedicado, era un tanto difícil siquiera imaginarlo. Si no lo viera con mis propios ojos no me lo creería. Luego de que casi se comiera el rostro de Rose, se estiró un poco para despeinar a Tanya.
–Hola cuñadita…
–Hola gigante.
Tanya y yo terminamos de sacar los útiles de aseo que traían en las bolsas. Es que enserio, aunque suene un tanto machista, sólo las mujeres pueden limpiar tan bien una casa.
En menos de dos horas la casa entera relucía de nuevo. Mientras las chicas limpiaban Emmett y yo decidimos cocinar, no es que seamos unos expertos, pero en lo que a barbacoas significaba mi primo era el mejor.
Mientras intentaba ser útil en algo trataba de no pensar, y es que no podía quitarme de la cabeza que este se suponía sería el mejor fin de semana de mi vida, tenía todo tan planeado en mi cabeza…
Bella y yo bailando apretados, después dormiríamos juntos, por la mañana saldríamos a caminar por la ciudad, después iríamos al parque, nos sentaríamos en el pasto, tomaríamos helado… Incluso ahora, ella debería haber estado sentada junto a mí, con sus manos envolviendo las mías, con su cabeza recostada sobre mi hombro…
Dejé de pensar en ella antes de que las lágrimas comenzaran a caer. Por suerte Tanya apareció y me convenció de que la acompañara a comprar un par de cosas que faltaban para almorzar.
–¿Así es que rompiste con tu novia, tan mal acabaron las cosas entre ustedes?. Es que cuando los vi aquella vez… no sé… se veían felices…
Me quedé mudo ante su pregunta, ni siquiera había pensado en las palabras “acabar“ ó “romper”. Y al parecer Tanya notó mis pocas ganas de hablar sobre el tema.
–Perdóname por preguntarte esto, pero es que por tu cara de anoche y por la que tenías hace un momento la única razón que se me ocurre es que las cosas tienen que haber acabado muy feas. Enserio Edward, nunca te vi tan triste. Entiendo si no quieres contarme, pero creo que las cosas duelen menos cuando las dejamos salir.
Seguí conduciendo, Tanya había sido por mucho tiempo mi amor platónico, la mujer que yo siempre consideré perfecta, desde que éramos pequeños me sentaba a mirarla por horas, amaba cada cosa que ella hacía o decía. Si había una mujer con la que soñé pasar el resto de mi vida, esa había sido Tanya, y digo “había” porque hasta que conocí a Bella ya no pude imaginar a nadie más ocupando ese sitio. Tanya como siempre estaba en lo cierto, ella siempre había sido muy intuitiva, por lo que no me sorprendía que adivinase las razones del por qué mi rostro de funeral. Pero ahora no era el momento para hablar de esto.
–Gracias. Lo tendré en cuenta.
Fue todo lo que pude decirle. El resto del camino a la tienda y el de regreso a la casa lo hicimos en el más absoluto silencio.
Distorsinada Realidad
Aunque trataban de aparentar que todo iba bien, en las noches cada uno miraba hacia el cielo sin saber que los dos se volverían a encontrar muy pronto, que ya había llegado la hora de poner todo en orden y sobre todo había llegado el momento para aclarar LA DISTORSIONADA REALIDAD.
Espero les guste este tema creo que refleja la historia. ESTOY escribiendo el siguiente capitulo , pronto lo tendrán publicado.
Un beso Pola Cullen.
martes, 6 de diciembre de 2011
¿No has podido ver Amanecer Parte 1 aún?

Para quienes quisieron descargar la película y no pudieron por que el enlace se rompió, aquí dejo otro link.
viernes, 2 de diciembre de 2011
Capítulo 12: Decisiones

N/A: Apuesto a que pensaron que me tardaría más en publicar jajaja, como ya decía, tengo más tiempo ahora que ya terminó mi año escolar en la Universidad, sólo queda un examen pero es un pequeño detalle (: Aquí les dejo el capítulo y esta vez sí que les prometo no tardar tanto. Las amo!! Y ya extraño sus comentarios así es que los espero ¡! Besiños!!
Angylito
Hombre de Alquiler
Llegó a su casa, dejó las llaves del auto sobre la mesita de centro y se sentó en el sofá, se recostó sobre el cómodo respaldo y presionó su estomago, aún sentía mariposas en él, aún sin necesidad de inhalar con fuerza podía sentir el aroma de Apolo por todo su cuerpo. La sonrisa que llevaba en su rostro ya casi parecía tatuada en él, y es que había pasado la mejor noche de toda su vida, no sólo por que el sexo haya sido increíble, no sólo porque el lugar había sido mágico en más de cincuenta formas. Si no, porque al despertar él se había mantenido a su lado. Y aunque sabía que ese hombre no le pertenecía, que sólo hacía su trabajo, no podía ignorar lo bien que se sentía a su lado.
Cerró los ojos y dejó que su mente repitiera cada sonido que había oído la noche anterior, sus palabras de terciopelo acariciar su alma, sus excitantes gemidos e incluso el cauce del agua que caí de aquella cascada. Estaba tan concentrada que cuando su teléfono sonó se sobresalto tanto que casi cae del sillón.
Buscó dentro de su bolso el celular y por poco no alcanza a responder. La primera estrofa de la canción “Creep” de RadioHead le avisaba que sólo le quedaban veinte segundos para contestar la llamada -tenía que recordarse a sí misma cambiar el tono de su teléfono, esa canción tan deprimente ya no encajaba con su situación actual de vida-. Cuando el coro de la canción estaba por finalizar, símbolo de que la llamada pasaría a buzón de llamadas perdidas respondió.
–“¿Diga?”
–“Isabella, hija ¿Cómo estás?”
–“¿Mamá? ¿Pasó algo?”
–“¿Acaso no puedo llamarte sin que algo malo pase?
–“No, mamá para nada, es sólo que estaba distraída, ¿cómo están tú y papá?”
–“De hecho estamos más que bien, es por eso que te llamo, quería contarte que vamos a casarnos”
–“¡qué!, pero si ustedes ya están casados, ¿de qué hablas mamá?”
–“Lo que escuchas cariño, tu padre y yo queremos volver a casarnos, ya sabes que estamos enamorados y qué mejor que volver a repetir nuestros votos pero ahora con nuestra única hija como dama de honor”.
–“Pues… creo que están locos, pero supongo que será divertido ver a mi papá intentando bailar un vals”.
–“No te burles de tu padre, por lo demás está tomando clases, no creerás que dejaré que vuelva a pisotearme como la primera vez que nos casamos…” –Isabella había visto ciento de veces a el video de la boda de sus padres y se había reído a carcajadas cuando sus padres delante de cientos de invitados habían hecho literalmente el ridículo en la pista de baile. Lo peor de eso es que ella había heredado el poco talento para el baile también.
–“Perdón, prometo no reírme si te deja fracturados los dedos de los pies otra vez mamá”.
–“Espero que todo el dinero que gastamos en el profesor de baile de tu padre valga la pena, en fin, quiero que apuntes en tu agenda una semana libre, dentro de un mes será la boda y quiero que vengas una semana antes a casa para que me ayudes, ¡Dios! Hay tanto que hacer, además tenemos que comprarte un hermoso vestido lavanda, tienes que ayudarme a elegir el banquete, recibir a los invitados…”
–“Mamá basta, ok, iré, lo prometo, pero ya deja de hablar tanto, pareces una quinceañera”.
–“Me siento como si lo fuera hija, estoy tan feliz. Por cierto, supongo que no vendrás sola, ¿ya tienes un novio verdad?”
–“Este…yo”. –Su madre mejor que nadie sabía que ella era incapaz de mantener ningún tipo de relación amorosa… pero por un momento pasó por su mente el aroma de Apolo y volvieron las mariposas dentro de su vientre.
–“Bella, dime si vienes con alguien o no, necesito enviar las invitaciones, ver cuántas sillas debo poner en nuestra mesa…”
–“Mamá, iré sola”.
–“Está bien, ¡hey! Antes de que me olvide, este jueves estamos invitados a cenar a la casa de unos amigos y quiero que vengas con nosotros”.
–“No creo que pueda…”
–“Isabella, no es una pregunta, es una orden, iremos como familia y punto”.
–“Mamá sabes que odio eso de ir a cenar con tus amigas, y tengo un compromiso en la oficina este jueves, no creo que pueda”.
–“Isabella, ya le dije a Esme que iríamos a su casa, y sería una buena oportunidad para que conozcas a su hijo, está soltero igual que tú. Será una ocasión perfecta para que sociabilices y de paso consigas un hombre de verdad. ¿Sabías que pronto será Doctor? Es un excelente partido para ti”.
–“No puedo creer que quieras emparejarme con un típico hijito de papá y menos que esperes que acepte esta estupidez”.
–“¿Desde cuándo usas palabrotas señorita?, vendrás con nosotros y punto final además así aprovechamos para comprar tu vestido para la boda. No me hagas ir a buscarte. Hablo enserio. Su madre rara vez le hablaba de esa manera, pero sabía perfectamente que cumpliría su amenaza.
Isabella dio un fuerte respiro de resignación, conocía tan bien a su madre y sabía muy bien que era capaz de ir a buscarla y llevarla a la fuerza, era una mujer muy dulce, pero lo que tenía de cariñosa lo tenía también de obstinada y caprichosa, por lo que se rindió.
–“Está bien, iré, pero juro por Dios que no me acercaré ni un centímetro a ese tipo”. No esperó a que su madre dijera algo más, nunca antes le había cortado el teléfono, pero esta vez no quería amargar su día peleando con ella. Hasta hace unos minutos estaba más feliz que nunca y ni su madre ni nadie iban a cambiar eso.
Enojada tiró el celular al sofá y se fue a tomar una ducha para relajarse. Cuando hubo terminado decidió que lo mejor sería hacer algo por la vida, últimamente con el trabajo y sus citas con Apolo había descuidado demasiado su departamento por lo que tomó una libreta de su cartera y comenzó a revisar lo que faltaba en la alacena, hace ya casi un mes que no hacía las compras y sus alimentos se habían reducido a dos latas de atún, un puré instantáneo cuya fecha de vencimiento había pasado hace cuatro días y un tarro de arvejas.
Terminó de peinarse y se puso el clásico buzo que sólo usaba en casa los días domingos. Tomó las llaves de su auto y se dirigió al supermercado, ese que sólo estaba a un par de colinas abajo.
No podía creer que después de tantos años sus padres siguieran tratando de controlar su vida, ni siquiera por que ya era adulta la dejaban en paz. Se imaginó tratando de ser cordial con un desconocido, peor aún, se imaginó a su madre contando cómo y porqué Isabella seguía sin marido y lo conveniente que sería que ella se emparejase con el hijo de su amiga.
Trató de no volver a pensar en la “súper” cena y se concentró de lleno en las compras.
Por su parte Edward seguía pensando si había hecho lo correcto al renunciar, pensar en que ya no volvería a ver a Isabella le producía una especie de angustia, una punzada justo en medio del corazón, como si el tan sólo hecho de pensar en no estar con ella le produjese un vacío enorme en ese sitio.
Tomó su celular y decidió que ya era hora de hablar con sus padres. Si iba a dejar su trabajo como gigoló tenía que hacerlo de raíz, y por ahora lo mejor que se le ocurría para comenzar a materializar su decisión era volver a la casa de sus padres. Decirles que terminaría su carrera, que aceptaría sus condiciones y por mucho que esta vida que estaba escogiendo le haría infeliz era lo único que podía hacer para no causarle daño a la mujer de la que se estaba enamorando perdidamente. Tenía que alejarse de ella antes de que este sentimiento siguiera creciendo. Antes de que él perdiera el control sobre sus propios impulsos.
Muy por dentro Edward sabía que se mentía a sí mismo al pensar que esta era la mejor decisión. Pero ya no había vuelta atrás, lo único que podía hacer ahora era enfocarse en el examen final y darle en el gusto a su familia. O más bien a su padre.
Dando el último suspiro de resignación marcó el número de su hermano. Emmett era el peor consejero, pero él siempre le había dado su apoyo incondicional, y si iba a renunciar a sus sueños su hermano debía saberlo.
–“¿Emmett?
–“Eddie, ¿cómo estás bro?
–“No muy bien la verdad, Emmett creo que volveré a casa”.
–“¿Quieres que nos tomemos algo para discutir esto con calma?”.
–“Está bien, te veo en el supermercado de la calle principal, así compramos un par de cervezas y de paso vemos el juego de los Red Sox”
–“Me parece una buena idea, ya quiero ver como pierden la temporada”.
–“Si tu lo dices, nos vemos en media hora”.
Ambos hermanos cortaron al mismo tiempo, Edward trató de convencerse de que esto era lo mejor, se lo repitió en su cabeza unas cincuenta veces.
Se dio una ducha y luego de ponerse su camiseta y su gorro de los Red Sox tomó su billetera y las llaves de su departamento y salió trotando hasta la avenida principal.
Por que es imposible ignorar una sonrisa como esta . . .
Con todo mi amor para mis lectoras.
Presentación del Blog
M - (Adultos)
T - (Adolescentes)
K - (Para todas las edades)
Otra sonrisa que no puedes ignorar...
Mi amado Jackson Rathbone ♥
♥ LA MAYORIA DE LOS NOMBRES Y PERSONAJES LE PERTENECEN A STEPHENIE MEYER
♥ALGUNOS CUANTOS PERSONAJES LE PERTENECEN A SUS RESPECTIVAS AUTORAS
♥Y LAS IMAGENES O VIDEOS DE LAS PELICULAS DE LA SAGA DE TWILIGHT SON PROPIEDAD DE SUMMIT ENTERTEINMENT
Entradas populares
-
Complemento Perfecto ONE SHOT Por Angylito Paralelo a SOL DE NOCHE One Shot Advertencia : Este One Shot contiene Lemmon t Bella POV Hoy ha...
-
Capitulo XIII Reencuentro. Hacía casi un mes que no venía a este lugar y con solo entrar me azotaron los recuerdos de este amor ...
-
N/E: Bueno chicas, no las iba a dejar sin un nuevo capítulo de la caja roja, pido mis disculpas por tener tan abandonado el blog, pero la v...
-
Miren lo que encontré por la web, espero que lo disfruten dan mas ganas que esta película llegue pronto a los cines de los respectivos país...
-
Chicas lamentamos este vació pero realmente las cosas han estado un poco complicadas, ya que la universidad, el trabajo, la casa y mis hijo...
-
Por Angylito!! Advertencia : Este One Shot contiene Lemmon t Edward POV Nunca me arrepentiría de la decisión más egoísta que he tomado en ...
-
N/A: Bueno este capítulo va dedicado a una de mis lectoras de FanFiction. "Dark Love" que me hizo este hermoso regalo. Una portad...
-
Capitulo X. Era inevitable Habían pasado dos años de un duro tratamiento, pero valió la pena, el cáncer se había disminuido casi por co...
-
By Angylito!! Summary : Ya son cincuenta años desde que Edward Cullen llegó...


