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domingo, 20 de junio de 2010

Alguien más "La otra cara del Eclipse" -Contest

N/A: Bueno chicas, se que hace mucho no aparecía por estos lados, pero recién recuperé mi laptop. En fin, este One Shot que leerán esta hecho especialmente para participar en el Contest Organizado por mi querida Michelle en su Blog "Erase una vez". Aquí les dejo el link de ella. Si consideran que mi historia es buena, pues les pido que pasen por el blog de ella y voten por mí. De todas maneras les cuento que hay muchas historias que están buenísimas, no se arrepentirán de leerlas.



ALGUIEN MÁS

“La otra cara del eclipse”

Summary: Basado en el capítulo “Monstruo” y el siguiente del libro Eclipse, Edward presencia el beso que Bella le pide a Jacob. ¿Cómo reaccionar si ella se lo ha pedido?. Lo peor es que parece disfrutarlo. ¿Ha llegado la hora de dejarla nuevamente o de luchar por ella? Raiting K – Bella x Edward

-

No le daba crédito a lo que mis ojos estaban viendo, ni mucho menos a lo que estarían próximos a presenciar.

No podía hacer nada, mis manos se encontraban atadas a mis espaldas con un hilo invisible, un hilo que por más que luchaba no era capaz de cortar. ¿Cómo hacer algo, como si de sus labios había salido esa petición?.

-“Bésame Jake, Bésame y luego regresa”. –Y es que hace solo escasos segundos esas palabras habían salido de los labios de mi amor y yo las seguía oyendo como un eco en mi mente como si recién las acabara de pronunciar, como si las estuviera oyendo en vivo y en directo una y otra vez.

Solo con esas palabras mi mundo se había convertido nuevamente en un infierno, mi mundo se había derrumbado por completo junto con la poca seguridad que en mí quedaba y ya no podía hacer nada para evitarlo. No podía, aún cuando lo único que deseaba con toda intensidad era que no sucediera lo que a simples ojos era inevitable.

De los ojos de Bella emanaban lágrimas de dolor, podía verse en ellos la confusión y la batalla interna que en su mente se llevaba a cabo. Y muy por el contrario en la mente del maldito lobo la alegría estaba próxima a rebozar.

Por un momento quise creer que mis oídos me engañaban. No, definitivamente ella no podía estar hablando enserio. Ella no podía querer besarlo por voluntad propia.

¿Acaso no se había roto la mano hace unos días atrás tratando de evitar precisamente lo que ahora le estaba pidiendo?.

El perro estaba jugando sucio, yo mejor que nadie podía saberlo, pero al mismo tiempo no tenía como detener esto, dentro de mí, muy dentro sabía que lo que ella estaba próxima a hacer era lo correcto, yo no era mejor monstruo que él, pero sin embargo Jacob seguía siendo la mejor elección, la apuesta correcta por la que ella debía escoger.

Él tenía razón, era mucho mejor que yo para Bella, por él ella jamás tendría que cambiar, muy por el contrario por mí no solo tendría que convertirse en lo que soy si no que la estaría condenando a perder su alma, la haría renunciar a ella por mi egoísmo. La condenaría por toda la eternidad, la condenaría a rendir cuentas en el infierno al momento del juicio final.

Esta era la oportunidad para que ella se diera cuenta de lo que es correcto, aún cuando mi alma, y mi naciente corazón –Porqué sí, desde que Bella apareció en mi vida mi corazón había regresado para ocupar su lugar en mi pecho vacio –se hiciera añicos por completo. La estaba perdiendo, la estaba dejando ver que podía escoger entre un futuro conmigo y un futuro con Jacob. Me estaba dando por vencido, había apostado mi vida en ella y me estaba dejando ganar.

Le estaba concediendo una oportunidad única al más fuerte de mis contrincantes, él podía ofrecerle lo que yo jamás podría darle, ni con todo el dinero del mundo, ni aún con toda la eternidad por delante. Una familia, una vida normal.

Puse todo lo que soy en sus manos, mi alma –si es que aun me pertenece -. Mi vida –Si es que eso es lo que estoy – y por último mi corazón. Todo eso era lo único que tengo para ofrecerle, todo eso es lo que soy y se lo he puesto en bandeja de plata para que lo tome si ella quiere.

“Me tiembla el corazón solo de ver que
ya no me abrazas más, que de tu vida me
aleje sin apenas comprender. Porque tu amor es
cruel. Quizá no eres feliz estando junto a mí…”

Aún así no puedo luchar contra lo que Jacob tiene para darle. Y sin lugar a dudas es más de lo que yo jamás podré ofrecerle.

“Y vine a decirte adiós no puedo
engañarme más. Tus besos no saben
igual en tu vida hay alguien más” .

Él se acercó a ella, con las manos empuñadas, dando solo tres grandes zancadas para darle rápidamente alcance. Por un momento lo oí vacilar. Dudando en que si era correcto o no hacer las cosas de este modo. La estaba chantajeando de la manera más baja, incluso él la consideraba así. No le estaba dando opciones. Pero finalmente ganó el corazón la batalla contra la razón y el honor dentro de la mente de él. Porqué las ansias por querer probar sus labios eran aún más fuertes.

Los celos me estaban matando, me estaban carcomiendo por dentro, me estaban matando lenta y dolorosamente. Pero pese al dolor que sentía me obligué a mi mismo a pertenecer en mi sitio. “No debía interferir”.

Se acercó aún más a ella, mientras que Bella imitaba la posición de sus manos a las de Jacob empuñándolas una a cada costado de su caderas, el muy maldito las rodeó con las suyas haciendo aún más visible el contraste de piel entre ellos. La posicionó más cerca de él sacudiéndola con una de sus sucias manos de su hombro. La proximidad entre ellos era aterradora, cómo si esta escena pudiera volverse aún más de lo que ya lo es. Como si eso fuera posible la vi empuñar nuevamente sus manos haciendo tirante la piel que cubre sus nudillos blanqueándolos aún más.

Ella no se reusó, se mantuvo estática en el lugar, mordió su labio inferior, muestra clara de su nerviosismo. Otra lágrima rodó por su sublime rostro. A esta altura su llanto se estaba haciendo desconsolado y yo no podía ir a su auxilio. No podía correr a cobijarla con mi frio abrazo. Quería consolarla y no podía hacerlo. –Más también me había quedado estático.

Jacob tomó sus manos y la obligó a rodearle su cuello con ellas.

Bella había puesto más fuerza en la empuñación de sus manos. No se movió ni un centímetro. Aún no.

Cerré mis ojos, no quería seguir mirando, no quería, no podía.

Pero todo mi esfuerzo era en vano, cada movimiento era perfectamente claro en la mente de Jacob. Y cómo poder culparlo por las ansias y felicidad que él sentía. Cómo si yo mismo sabía lo que se sentía estar así de cerca de ella. Cómo si yo mismo había fantaseado anteriormente con un beso de ella, con la misma e incluso más intensidad de la que él tenía. Si yo mismo había fantaseado por conseguirlos. Si yo quería estar en su lugar en este preciso momento.

Este beso estaba lejos de ser como el que él le había osado robar hace unos días. No, esta vez sería voluntario, es precisamente esa la palabra que me mantenía atado. –“Voluntario”.

Ella se lo había pedido. Y yo lo había prometido. No podía replicar una decisión que ella había tomado, aún cuando ella estuviera siendo víctima de una jugado tan sucia, tan vil como la que Jacob estaba llevando a práctica.

Finalmente pasó. Él la estaba besando, sus labios estaban en contacto más ella no se movió. No lo respondió. Por un instante, solo por un segundo me relajé.

Ella no se lo estaba respondiendo, quizás era posible que Bella no se sintiera atraída por él de otra manera que no fuera como un amigo. Ni siquiera lo estaba intentando. Y me reí. Sonreí aún cuando la alegría no alcanzó a llegar a mis ojos. Sonreí en una mueca que no dejó ni por un momento su expresión de dolor. Porqué aun me dolía, eso no tenía remedio.

Los pensamientos de decepción del lobo me alegraron.

¿Quizás ella realmente si me ama como yo a ella?.

-“Puedes hacerlo mucho mejor, Bella”.- Le dijo hoscamente.-“Te lo estás tomando con mucha calma”.

La vi estremecerse ante esas palabras y quise saltar sobre él y romperle la cara a golpes.

-“Está bien” – Respondió ella.

Sacudió su cabeza casi de un modo mecánico mientras que las manos de él se deslizaban nuevamente por su cabellera.

-“¿Estás segura que quieres que regrese o en realidad lo que deseas es que muera?”

“MALDITO” ¿Cómo era capaz de manipularla de esta manera?

Sus manos que aún permanecían en la nuca de Jacob tomaron con brusquedad y fuerza mechones de ese corto y negro cabello. Una mueca de dolor cruzó por su rostro. Su mano aún le dolía a causa del golpe que le había dado hace unos días. Intentó soltarse, o eso es lo que yo quizás quiero creer.

Pero efecto contrario a su movimiento Jacob la acercó aún más a su cuerpo y la pasión se adueñó de sus pensamientos. –Mi corazón de detuvo.

La sonrisa en los labios de Jacob mientras la besaba, me desarmó. Y no solo eso. Ella se lo estaba respondiendo, se había dejado caer por el encanto de la calidez que seguramente sentía de esos labios.

Corrí. Corrí tan lejos como pude.

“Y vine a decirte adiós no puedo
engañarme más. Tus besos no saben
igual en tu vida hay alguien más”

Perdí…

No se trataba de orgullo de hombre. No se trataba de una batalla entre seres mitológicos reales.

NO.

La había perdido a ella. A la razón de mi existir. A la razón por la que había regresado a la vida luego de pasar años cubierto por un manto de sombras parecido a la muerte. Ella la que me había despertado de mi letargo sueño para hacerme ver la realidad. Para devolverme la fe, la misma que ahora había perdido nuevamente.

“Porque por ti puedo existir,
Porque por ti puedo morir,
Ahora…”

Pensé en marcharme, irme antes de volver a ver su rostro cuando me dijera su elección. No sería capaz de sobrevivir a esas palabras. No quería vivir en un mundo en el que ella no existiera, no podía soportarlo hace unos meses cuando la dejé y no podía hacerlo ahora que sabía lo horrible que era vivir lejos de ella.

Pronto ella se daría cuenta de que Jacob era mejor que yo para ella, eso si es que ya no había pasado en este preciso momento.

Estaba a punto de cruzar la frontera con Canadá cuando me paré de golpe.

No, no la dejaré. No se la daré en bandeja. No me rendiré así como así. No sin luchar.

Seré un monstruo. Un egoísta pero él también lo era.

“No me iré, no si ella no me lo pide mirándome a la cara”.

Corrí de regreso. Aún más rápido de lo que lo había hecho antes para huir como un cobarde de su lado. No me alejaría así tan fácil de su lado.

Quizás ella lo amaba, quizás. Pero también me amaba a mí. Y yo a ella con todo lo que soy. Porque ella es mi vida y siempre será MI Bella.

Este amor era la fe que me hacía creer en que lo nuestro podía superar cualquier barrera.

Cuando llegué él ya se había ido, y pude oír como ella lloraba dentro de la tienda. Entré poniendo el máximo cuidado para no molestarla. Pero no pude controlar el impulso de posar mi mano sobre su piel para consolarla. Pude ver lo culpable que se sentía.

Quizás si iba a dejarme.

Yo la había dejado antes, y posiblemente si algún día hubiese regresado la habría visto feliz con él y no me habría quedado más remedio que marcharme y hacerme cargo de mi error.

Pero esta vez realmente sentí que los papeles se habían invertido. Realmente ella iba a dejarme.

“Y vine a decirte adiós no puedo
engañarme más. Tus besos no saben
igual en tu vida hay alguien más”

Algo en su mirada estaba mal. Sus ojos húmedos carecían de su brillo habitual.

-“¿Te encuentras bien?” – La respuesta era obvia, pero no podía no preguntárselo.

-“No. Quiero morirme”. Respondió y por poco pierdo el control. ¿Quería morir?.

-“Eso jamás ocurrirá. No lo permitiré”.

-“Tal vez cambies de idea”- dijo secamente.

¿Ella creía que por dejarme yo desearía su muerte?. ¿Acaso no entendía mis sentimientos por ella?. Sin dudas antes prefería ser yo quien desapareciera de este mundo para pasar el resto de mis días en el fuego del infierno antes que dejar que ella muriera.

Lo mejor sería que yo comenzara a calmarme, si los dos estábamos así de alterados como ella lo estaba nada bueno podría resultar.

Fingí no saber nada, fingí que no los había visto besarse, que no la había visto respondiéndole con esa pasión que conmigo ella jamás había empleado. –Y es que siempre la había limitado yo mismo cuando de intimidad se trataba.

En un momento me preguntó el porqué no estaba enfadado con ella. ¿Enfadado? Me sentía de cualquier forma menos enfadado con ella. Casi me gritó a la cara cuando le respondí que ella era solo humana, que si no lo hubiera besado probablemente él la habría besado igual. Lo único que me tenía enfadado era que ahora no tenía una buena excusa para romperle una pata o algo.

Finalmente tanta paciencia y comprensión de mi parte terminó por irritarla aún más.

Pero por poco me olvido de la pelea que se estaba llevando a cabo no muy lejos de aquí. La pelea en la que un miembro de mi familia podía resultar mal herido. Por suerte desde la mente de Seth podía sentirme como si estuviera en ambos lados a la vez. Aunque las disculpas constantes y sus repetidos “Lo siento, Jacob no debió jugar así de sucio” me hacían desear no poder leerle la mente.

No soportaba verla así, no me gustaba verla sufrir. Tal vez no sabía cómo terminar conmigo, pero yo sería noble, sería como ella lo fue conmigo cuando me aceptó de nuevo en su vida.

-“Solo me queda tiempo para decirte algo más… -La batalla estaba próxima a comenzar. Y nosotros aun no estábamos cien por ciento a salvo de Victoria. Luego de saber que ella no correrá ningún tipo de peligro podré dejarla, podré concederle la felicidad que conmigo no pudo lograr.

“Y vine a decirte adiós no puedo
engañarme más. Tus besos no saben
igual en tu vida hay alguien más”

Ella esperó por mis palabras. Con el dolor de mi alma, de mi cuerpo y de mi corazón le dije las palabras que confirmaban que me había dado por vencido.

-“Yo si puedo ser noble, Bella. Así que no voy a hacer que escojas entre los dos. Solo sé feliz, y de ese modo toma lo que quieras de mí, o nada en absoluto, si eso te parece mejor. No dejes que ninguna deuda que creas tener conmigo influya en tu decisión.”

El ruido del golpe de sus rodillas sobre el suelo me perturbó. Pero aún más lo hiso la cara de cólera que puso ante mis palabras.

-“¡Maldita sea, para esto de una vez!” –Me gritó. Y pude ver que ella creía que solo lo hacía para que se sintiera mejor, y en parte así era, pero no del todo, yo realmente estaba dispuesto a concederle su felicidad aún cuando yo ya no encajase en ella.

-“No, no lo entiendes. No estoy haciendo que te sientas mejor, Bella, es lo que pienso de verdad”.

-“Ya sé lo que piensas” –Me rugió- “Pero ¿es que no vas a luchar? ¡No empieces ahora con los del noble sacrificio! ¡Pelea!.”

Mi Bella, mi amor quería que luchara y yo por el contraría todo este tiempo había estado pensando en dejarla. Había dejado de luchar por lo nuestro solo por el miedo al rechazo. Pero… -“Como”…

“Y vine a decirte adiós no puedo
engañarme más. Tus besos no saben
igual en tu vida hay alguien más”

Antes de que pudiera terminar la frase donde pensaba decir, “Como fui tan estúpido de considerar siquiera la posibilidad de dejarte caer en los brazos de ese lobo” ella se había abalanzado sobre mí para besarme, mientras que por sus ojos rodaban nuevamente las lágrimas.

Ese beso fue lo que necesité para comprobar que aún cuando ella quería a Jacob era yo el hombre sin el que ella no podía vivir.

Por ese beso toda mi esperanza y fe regresaron. Ella no me estaba dejando, ella no pensaba hacerlo y yo tampoco. Porque la amo, porque es mía y porque lucharé con mi vida y el universo si fuera necesario para estar junto a ella por siempre. Aun cuando mi egoísmo ganase la guerra. Porque esa batalla en este preciso momento la había perdido.

La miel de sus labios, -Aún cuando olía tan fuerte a perro –m e despertaron de mi pesimismo. Ella me pedía que luchara por ella y eso es lo que haría.

Aunque… Era otra la batalla que estaba comenzando ahora, otra en la que miembros de mi familia y sus amigos licántropos e incluso Jacob se estaban jugando sus vidas…

“Y vine a decirte adiós no puedo engañarme más,
tus besos no saben igual,
en tu vida hay alguien más,
nunca te podré olvidar
porque por ti aprendí amar”.

Ya saben el final de esta historia, lo escribió nuestra querida Meyer en sus libros. Espero que les haya gustado. Aviso que algunas frases como los diálogos los tomé literalmente del libro eclipse en los capítulos nombrados en el Summary.

Angylito.

sábado, 8 de mayo de 2010

Basta de Caretas


N/A: Importante! Es muy necesario que antes de leer esta historia hayan leído el Fic CARETAS de Cunning Angel. Si aún no lo han leído aquí les dejo el Link de donde pueden verlo, cualquier duda me avisan. Lleva a penas 14 capítulos.

Leer Caretas Aquí

Disclaimer: Ni los personajes ni la historia me pertenecen. Bella y Edward son de Meyer, Alan de Cunning Angel. Este es un One Shot inspirado en el Fic Caretas de Cunning Angel Para leerlo buscalo en mis historias favoritas.


"Basta de Caretas"

"Dedicado a mi amiga Liss y a su fic Caretas"

Summary: Bella nunca encaró a su mejor amigo, nunca enfrentó a Edward. Ella simplemente se fue. ¿Qué se necesita para olvidar que tu primer amor se enamoró de tu mejor amigo?- "Basado en el Fic Caretas de Cunning Angel"




Los había oído, había sido la única y silenciosa espectadora de aquella confesión, mi amigo, mi mejor amigo era la persona de quién mi "cuasi andante" estaba enamorado.

¿Cómo era capaz de olvidar de esta manera mi dignidad? Y estar tan aferrada a este imposible…

Edward era un homosexual y mierda yo aún así lo amaba. Nada de esto tenía sentido, nada podía ser racional en este enfermizo sentimiento. Estaba viviendo de la esperanza; a la espera de que un milagro ocurriese, sin embargo era un milagro que yo sabía jamás llegaría.

Tomé mi bolso y me preparé para salir, mis boletos de avión estaban sobre la encimera. Los miré de reojo, pensado y rogando que esta decisión fuese la correcta.

Debía serla, TENÍA que serlo. Yo no podía quedarme aquí a la espera de ver que sucedía, a la espera de que él recapacitara y se diera cuenta que era yo a la persona a quién debía amar, no a Alan, no otra mujer. Edward debería ver que yo era su opción correcta.

Caminé en dirección a la encimera, tome mis boletos y los metí en el bolsillo externo de mi bolso. Ya casi era la hora y el transfer vendría por mí en cualquier momento.

El sitófono sonó y yo contesté.

Era el conserje.

-"Señorita Isabella, su transfer a llegado".

-Gracias; dígale que ya bajo.

Di una última mirada a mi apartamento, esta sería la última vez que lo viera. Nunca más volvería a este lugar, el traslado a la Universidad de Stanford fue aceptado sin problemas.

Mientras me despedía de lo que fue mi hogar por tanto tiempo no pude evitar dejar caer libre un par de lágrimas.

Tantas historias que guardarán en secreto estas paredes, tantas risas y cuantos llantos vieron en todo este tiempo.

Una foto de Alan y mía yacía sobre mi sofá, había pensado en llevarla conmigo, pero solo me traería de vuelta recuerdos dolorosos.

No los había vuelto a ver desde aquella tarde en que decidí ir disculparme con mi mejor amigo, aquel maldito y desgraciado día en que Edward se me había adelantado. Aquel día en que tuve que oír esa sucia conversación.

-"Te amo".

Eran las palabras que yo quería escuchar salir de sus labios, pero no fueron para mí cuando las oí. Edward, mi Edward estaba enamorado, le estaba declarando su amor a Alan.

Maldición como me duele, es como si me hubiera olvidado por completo de cómo se sentía mi corazón antes de ese día, como si ya no supiera cómo era tener el corazón entero. Lo había olvidado. Ese archivo en mi mente se había reducido a pedazos imposibles de ser unidos otra vez.

No quise seguir mirando.

Me puse mi chamarra y salí por la puerta del apartamento cerrándola con doble llave.

Después de dejar las llaves con el conserje caminé hasta la furgoneta que me llevaría a mi sanación.

Los días pasaban y pasaban como si el tiempo para mí no tuviera significado alguno.

No tenía hambre, no tenía ganas de salir de la cama, las sabanas cada mañana se envolvían en mi cuerpo, apresándome, impidiendo que me liberase de ellas. Tampoco es como si tuviera ganas ni fuerzas para salir.

No los volví a ver, no contesté a sus llamados e incluso cambié de número. No soportaría más mentiras. A pesar de que los extrañaba. Sí a ambos y es que era inevitable, Alan era mi mejor amigo o al menos lo fue antes del engaño y Edward se había ganado mi corazón con galanterías y palabras bonitas.

Cerré mis ojos y me imagine los suyos mirándome, esos hermosos ojos verdes, su sonrisa torcida, sus manos. ¿Cómo alguien tan perfecto podía ser un maldito marica?¡Cómo!. y Alan… mi amigo, yo le conocí a tantas chicas, cómo es que ambos habían podido fingir tan bien.

"¡Porque soy una estúpida!"

Solo recordarlos me aceleraba el corazón, solo pensar en ellos hace que en mi estómago se alborote.

"Bella, tú te viniste para olvidarlos, para dejar ese pasado doloroso atrás…"

¿Porqué no puedo quitármelos de la cabeza?, ni en sueños mi subconsciente deja de llamarlos.

Estuve a punto de llamar a Alan, pero cuando estaba a puertas del marcar el último número siempre colgaba. ¿Y si todo había sido un mal entendido?¿Y si debí quedarme y pedir explicaciones? Ellos me lo debían. Quizá hace cuanto tiempo que estaban juntos y yo ahí en medio, ciega, encandilada con las caretas tan bellas de ambos hombres.

¿Por qué Edward me había enamorado si lo único que buscaba era enredarse con mi amigo?

Ni estando en otra cuidad dejaba de sufrir, era peor.

Siempre pensando en si ellos se estarían riendo de mí ahora, de seguro en este preciso momento ellos deben estar revolcándose por ahí, puede que hasta un brindis en mi honor hayan hecho.

"Un Brindis por la tonta de Bella que nos volvió a unir"

"Brindo porque por fin se quito de nuestro camino y al fin podemos ser felices juntos"

Podía oírlos en mi mente y no solo eso, también verlos.

Edward y Alan sentados en el sofá del apartamento, una botella de champan en medio de una cubeta repleta de hielos, cada uno con una fina y alargada copa de cristal en la mano, con música romántica de fondo y con el lugar rodeado de velas… Hasta podía escuchar el momento en que sus copas se estrellaran, ese característico sonido de Cristal contra Cristal.

Así es como había sonado mi corazón el día que ellos lo rompieron en mil pedazos.

No estaba segura aún cuál de los dos me había dañado más, por quién exactamente lloraba o cuál de los dos me hacía más falta.

Si tan solo él estuviera enamorado de otra mujer, no sería tan doloroso supongo, mi orgullo no estaría tan por el piso.

Si él no hubiera escogido a mi amigo como su amante.

Si mi amigo no me hubiera mentido de esa manera. Teníamos confianza ¿Verdad? . Es decir, yo siempre le contaba todo, ¡Por Dios! Hasta mi cama la había compartido con él.

Me duele, me duele, necesitaba sentir que este dolor era físico, porque así al menos tendría una cura, en cambio ¿cómo vas a un hospital a pedir que te curen un corazón roto? ¡NO SE PUEDE!.

¿En qué momento todo esto me había superado? En qué momento mi vida se había convertido en un infierno?¿En qué maldito momento Dios me puso en medio de ellos? De seguro en mi otra vida tengo que haber sido una vil perra como para ser merecedora de tan devastador karma.

No aguanto, juro que ya no aguanto.

Si una mujer te quita a tu hombre duele, pero lo puedes soportar, puedes por último cambiar de rumbo o incluso intentar seducir a tu hombre para que vuelva.

Pero como luchas contra tu mejor AMIGO, cómo seducir a un gay, ¡Cómo!.

Ya casi no podía ver, las lágrimas hacían sombra a todo lo demás, mi cuerpo entero estaba engarrotado, mi cara dolía de lo tan fuerte que mis manos la sostenían, poco a poco mi postura se había encorvado hasta quedar estática en una posición fetal.

Temblaba entera pero no era de frio, mi mandíbula estaba demasiado apretada que no con una palanca podría ser abierta en este momento.

Atrapada en mis sabanas, en mi único cobijo, en mis únicas verdaderas amigas.

Me giré para ahogar un grito de rabia en la almohada. Y apreté mi cara con fuerza en ella con la esperanza de que el aire se acabara y yo por fin fuera premiada con la paz que necesitaba.

Quería morirme, necesitaba morirme. Ni el mismo infierno podía ser peor que toda esta basura de vida.

Desperté cuando el sol ya se había escondido, ¿Cuánto había dormido?

Mis ojos aún ardían, mi cuerpo aun se sentía acalambrado y el dolor seguía impregnado en mí.

Me paré de la cama y me tambaleé, hace ya varios días que no me paraba de ella salvo para comer de vez en cuando y para ir al baño.

Mi escape estaba resultando peor que el mismo campo de batalla.

¿A esto se le llamaba tener depresión?

Entré al baño y abrí el grifo para darme una ducha caliente. No iba a ir a ningún lado, pero ya enserio la necesitaba, la maraña de mi cabello estaba imposible.

El vapor inundó la habitación, el agua caliente ayudaba a calmar cualquier estado de histeria.

Una vez que salí de la ducha limpié con la misma toalla el espejo de cuerpo entero frente a la puerta y me miré.

Por un momento no me reconocí a mí misma.

La mujer que estaba frente a mí no se parecía en nada a la Bella que existía antes de esa tarde.

La mujer que estaba allí parada, desnuda estaba huesuda, sin color, con ojeras, sin ningún atisbo de brillo ni en el rostro ni en el cabello. Los que alguna vez fueron ojos vivos ahora solo eran normales y ni eso, eran opacos por completo.

Miré mi cuerpo, de arriba abajo, una y otra vez en busca de la que alguna vez fui. Pero nada. No podía encontrar nada que me mostrara un cuerpo saludable.

En esto era en lo que me había convertido.

Nunca me había considerado una miss universo, pero tampoco era una chica fea. Es más por mucho tiempo tuve arrastre con los hombres, pero no me sorprendió tanto que Edward se pudiera fijar en mí.

¿No era suficiente mujer para él que había tenido que enamorarse de mi mejor amigo?

Y aquí estaba yo de nuevo, pensando en él.

Hasta cuando tendré que soportar todo esto. ¿Acaso no había tenido suficiente ya?

Tiré mi toalla sobre el espejo, no quería seguir viendo a esa desconocida, no necesitaba ver más consecuencias.

Me puse un pijama limpio y me preparé un café.

La habitación se iluminó con el brillo de la pantalla del plasma que colgaba de una muralla. Me estiré en el sillón y alcancé mi cajetilla de cigarrillos.

Antes solo había probado el tabaco una vez y en el instituto cuando era una pendeja, pero desde que llegué a esta ciudad de pronto me pareció llamativo comenzar a fumar.

No era experta, ni sabía cuáles eran mejores, yo solo pedía los más fuertes que vendieran en la tienda. Tome mi encendedor y con el cilindro ya en la boca lo encendí.

Era relajante la sensación de tirar el humo por la boca, de ver como lentamente se consumía mi nuevo vicio, cómo caían las cenizas en el cenicero improvisado que me había hecho con una lata de gaseosa.

Miré la hora y no era tan tarde aún, por lo que me dieron ganas de salir a caminar, saqué un suéter medianamente grueso y salí del campus.

Ni tenía un rumbo fijo por lo que solo me dejé llevar por mis pies hasta donde decidieran parar, la noche no estaba tan fría, me detuve solo un par de veces a comprar cigarrillos y luego por Mocaccino. Me senté en la banca de un parque, encendí un cigarrillo y miré por largo rato las luces de la cuidad, vi pasar ciento de autos y una docena de personas caminar despreocupadas.

Entonces lo entendí, donde sea que estuviese las cosas no cambiarían. El tiempo no volvería atrás.

No era justo para mí seguir arrancando de la realidad, por mucho que trataba de sacar de mi mente esa escena de ellos dos hablando de "amor" y de su pasado juntos no lograba hacerlo.

Me rendí, debía enfrentarlos o jamás superaría todo esto.

Pisé mi cigarro a medio acabar y corrí lo más rápido que pude a mi apartamento, para empacar mis cosas. El intercambio lo haría por internet.

Llamé a la aerolínea y conseguí los primeros pasajes que me llevaran de regreso a mi realidad.

Estaba loca, lo sabía, no estaba siendo racional, y probablemente me llevaría otra desilusión cuando los viera y me confesaran que estaban juntos, pero prefería conocer la verdad por dura y dolorosa que fuese.

El avión aterrizó casi al amanecer y luego de recoger mi equipaje en la guincha tomé el primer taxi que vi.

Fue el viaje más largo de toda mi vida, el tiempo parecía detenido y la ansiedad nada más crecía.

Cuando al fin aparcamos frente a la residencia mi corazón se apretó y mis manos comenzaron a sudar. Mi corazón comenzó una carrera desenfrenada y mis pies se movieron torpemente.

Decidí que con quién primero quería hablar era con Alan, le daría la oportunidad de explicarme todo, se lo debía por todos nuestros años de amistad, ya luego hablaría con Edward.

Subí al ascensor y presioné el número del piso donde se encontraba la habitación de mi amigo. Estaba enormemente nerviosa.

"Vamos, tú puedes", me animé.

Saqué de mi bolso las llaves de su apartamento y cuando estuve a punto de meterlas en la cerradura me detuve. Los recuerdos malos estaban volviendo y me sentí incapaz de seguir adelante.

Tomé una gran bocanada de aire y toqué la puerta.

Alan abrió y me miró por un instante, sus ojos se aguaron y dando solo un paso me alcanzó, me dio un abrazo tan cálido…

-Bella, ¿Dónde te habías metido?.

-Alan yo…

"¿Alan, quién es?" – Esa voz, ese terciopelo… yo la conocía demasiado bien, la reconocería en cualquier lugar. Era la voz de…

-¿Edward está aquí?.

Alan me miró con cara de culpa, con dolor, con remordimiento.

Unos grandes ojos verdes se asomaron por detrás de los hombros de mi amigo. Edward lo había rodeado con sus manos por la cintura. Cuando me vio se quedó helado al igual que Alan que se sonrojó al instante y quitó los brazos de Edward de él.

-¡Bella!. ¿Pero qué haces aquí… ? – Su voz disminuyó con las últimas palabras.

Ambos estaban pálidos.

Me quedé paralizada, creí estar lista para esto pero no, no lo estaba. Me di media vuelta y corrí hasta el ascensor.

Mientras mis ojos llenos de lágrimas comenzaban a cegarme rápidamente. Me dejé caer en la cerámica del ascensor y rodeé con mis manos mis ahora huesudas rodillas.

Cuando el ascensor se detuvo en el primer piso me puse de pie para salir de allí, no quería estar en este lugar por lo que corrí como nunca lo había hecho dando un portazo antes de salir de la recepción.

"Creí que podría soportarlo, creí que sería más valiente, ¡Dios! No esperaba verlos juntos".

No podía con esto, enserio que ya no.

De pronto me encontré a mi misma parada en medio de un puente, me afirmé en la baranda y dejé salir el aire que se había agolpado en mis pulmones.

Me dolía respirar y poco era lo que podía ver, mis ojos seguían nublados. Tuve que apretar con fuerza mis costillas para mantenerme de una pieza, sentía como si en cualquier momento me fuera a desmoronar.

¡No puedo con esto! –Grité a los cuatro vientos.

¿Por qué ellos?

¿Por qué tenía que estar locamente enamorada de Edward?

¿Por qué no podía odiarlos?

No quería seguir con vida, no quería seguir sintiendo este dolor en mi pecho.

Me armé de valor y me paré en la baranda del puente y por un momento me sentí libre, el peso que antes soportaba mi alma se desvaneció por completo. Un tibio aire me rosó la cara desviando una lágrima que se perdió en mis mejillas antes de llegar casi a mis orejas.

Antes de saltar quise pensar en cosas agradables.

Mi vida completa pasó por mis ojos en cuestión de segundos.

"Mis padres cuando aún estaban juntos me tomaban cada uno de la mano, corríamos por playa. Luego recordé la primera vez que conocí a Alan, sus ojos azules habían llamado siempre mi atención, me detuve en ellos un momento, imágenes de nuestras tardes de juegos y películas donde las risas siempre eran las protagonistas de nuestros momentos. La siguiente fue aquella imagen de una pequeña cachorrita llamada Lucy con unos ojos negros maravillosos, luego la voz de terciopelo más hermosa me hablaba, fue peligrosamente fácil enamorarme de él, perderme en el brillo de esos hermosos ojos verdes". Así es como quiero recordarlos, así debieron quedarse las cosas…

Cerré mis ojos y tomé todo el aire que entró en mis pulmones antes de dar el paso que me llevaría al fondo del lago que cruza este enorme puente de cemento que aún me sostenía.

Mi decisión estaba tomada, no daría marcha atrás.

A lo lejos oí la voz de mi mejor amigo y como intermitente aparecía un poco más cerca la voz aterciopelada del hombre que amaba.

En este momento me di cuenta que ambos me dolían de la misma manera y era porque los amaba a los dos.

También amaba a Alan.

Sonreí irónicamente.

Abrí un poco los ojos y miré en dirección a las voces y puede que haya sido la última broma que mi mente me jugaba pero podía verlos a ambos corriendo en mi dirección.

Miré el lago de nuevo y di un paso al vacio.

-"Los amo".

Todo se volvió negro… El agua llenó mis pulmones… Al fin sentí la paz que necesitaba.

El cuerpo sin vida de Bella fue sacado del lago por los bomberos.

Alan y Edward llegaron tarde, por escasos dos metros no alcanzaron a detener a Bella para que no saltara.

Esa misma noche que Isabella Swan se quitó la vida el conserje de la residencia descubrió en el antiguo apartamento de ella su Diario de Vida.

En la última página decía.

"Nota: Mañana iré a pedirle perdón a Alan por enfadarme con él por tratar de forma indiferente a Edward en la cena de esta tarde. ¡Rayos! cómo amo a Edward y enserio quiero que él y mi mejor amigo se lleven bien"

Entonces ellos lo entendieron, Bella los había oído aquel día. Por eso ella se había ido y por eso…

Ella se había quitado la vida.

Después del funeral de Isabella ellos jamás volvieron a verse.

Fin.

sábado, 13 de marzo de 2010

Miedo y Pasión OneShot Lemmon Up- Por Angylito

Hola mis amores, aquí les dejo mi OS del homenaje al día internacional del Lemmon up! :D Es una mezcla con los personajes de Twilight y los de The Host y No se imaginan lo mucho que me costó hacer esta historia, la inspiración y mi cabeza estaban en cualquier parte menos conmigo. Espero que les guste. Las adoro montones. Kisses and Bites para todas.

Angylito.

Miedo y Pasión

La experiencia de Ian y Wanda en la vieja mansión.

***


Todo comenzó el día en que Wanda llegó a mi vida, habíamos estado escondidos en una cueva al interior del desierto que estaba camino a Tucson, Arizona. Precisamente estábamos escondidos de su especie. Y qué creen, terminé enamorándome del enemigo. Aunque yo no la clasificaría a ella como tal.

Pasamos tres años allí, luego de que Wanda intentara matarse pidiéndole a Doc que la sacara del cuerpo de Melanie para luego ser enterrada junto con Waly y Wes, menos mal que me desperté a causa de una pesadilla y quise hablar con Doc para que me ayudara y me diera algo para calmarme, fue ahí cuando me di cuenta de lo que hacía, me explicó que ese era el último deseo de Wanda, pero yo no dejé que se le hiciera daño alguno, la metí en uno de los criotanques, no sin antes ver lo hermosa que era, y de maravillarme con sus colores, realmente las almas eran hermosas. Abracé el criotanque hasta el día en que Jamie, Melanie y Jared salieron en busca de un cuerpo para mi alma, fue Jamie quien encontró el cuerpo perfecto para ella.

Era más pequeño del que ella estaba acostumbrada, pero no me importaba su embase, lo que yo amo es lo que simplemente ella es.

Pasaron tres años desde eso, ahora las cosas eran bastante diferentes, las “almas” ya no eran nuestras enemigas, por alguna razón humanos y alienígenas aprendimos a convivir. No me sorprendió tanto como a otros. Las Almas son buenas, y nos han dado una buena lección de vida.

Salimos por primera a vez un veintiuno de Julio, no era como las salidas anteriores, esta vez saldríamos de nuestro escondite para ser libre.

El grupo se distanció, muchos de nuestros compañeros regresaron a sus antiguos hogares. Como ya no concebía un hogar sin Wanda, decidimos que juntos viajaríamos por el mundo. Fue gracias a eso que nuestra aventura por el mundo comenzó.

***

Viernes por la mañana

“Bienvenidos a Forks” . –Un cartel nos avisaba a donde habíamos llegado.

Seguimos la carretera hasta adentrarnos en el pueblo, ya en este lugar habían varias Almas, y como es su costumbre nos recibieron con los brazos abiertos, Wanda siempre era feliz de ver a sus hermanos.

Salimos a caminar por el lugar, era agradable sentir un poco de ese frio viento en nuestros rostros, y como no si habíamos pasado años encerrados entre cuevas del desierto.

Entramos a la única tienda de ropa deportiva, se llamaba “Newton”, allí nos armamos de varias cosas para ir de campamento al bosque que rodea este pequeño poblado. Compramos una cantidad absurda de enseres y eso que por suerte las almas no eran consumistas.

Montamos las cosas que compramos en el capot de la camioneta y emprendimos nuestra expedición por los bosques de Forks.

Todo estaba muy tranquilo, tuvimos que estacionar la camioneta al final de la ruta 101, ya que allí el camino terminaba. Tomamos nuestras mochilas de campamento y las bolsas con los enseres que habíamos comprado recién.

Tomé la mano de Wanda y juntos nos adentramos al bosque.

Armamos nuestra tienda de campaña, me causaba mucha gracia verla, es que aun para mí su cuerpo era pequeño, por lo general cualquiera seguía siendo más grande que ella. Luego de terminar con la tienda reunimos palos para prender la fogata, el cielo se estaba oscureciendo bastante rápido.

Nos sentamos alrededor de la hoguera, disfrutar de estas pequeñas cosas se me hacía fascinante, pasar años ocultándonos sin razón había sido horrible, pero disfrutar de esta libertad no tenía precio.

***

Viernes por la tarde

Seguimos el rastro de nuestras pisadas, ya estaba muy oscuro y las baterías de nuestra linterna ya no durarían por mucho tiempo. El que cayéramos en la más profunda de las oscuridades era solo cuestión de minutos. Ya no tendríamos otra opción que sentarnos contra algún tronco y hacer guardia para cuidarnos las espaldas.

Lamentaba haber traído a Wanda a este lugar. Ella se mostraba valiente e implacable, pero a mi no me engañaba, sabía que ya estaba muy asustada, aunque no lo quisiera demostrar. La tomé fuerte de la mano y no la solté más, sea lo que nos pasara esta noche estaríamos juntos.

Cuando ya el cansancio nos estaba ganando volvimos a escuchar un aullido a lo lejos.

-Los lobos están cada vez más cerca.- Susurró con miedo Wanda.

-Eso parece. –Me hubiera gustado responder algo diferente y más alentador, pero ella debía estar consciente del peligro que corríamos para que estuviese alerta en caso de tener que correr otra vez.

-Ian… tengo miedo.

-Tranquila amor, no dejaré que nada te suceda.

-Pienso que deberíamos seguir caminando, no creo que la carretera esté muy lejos. –Lo pensé por un momento, y asentí con mi cabeza y ella a pesar de la oscuridad comprendió al instante que la apoyaba en su idea.

Me pare primero que ella, estaba ya demasiado oscuro, le extendí mi mano para ayudarle a ponerse de pié. No queríamos prender la linterna otra vez, había dos razones de peso para no hacerlo.

La primera, el marcador de las baterías ya estaban en su última línea, y debíamos mantener reserva de luz para una real emergencia y segundo, no queríamos atraer a más animales salvajes a nosotros. Ver pasar esa enorme manada de lobos cerca de lo que era nuestro campamento había sido demasiada emoción por hoy y qué decir del oso que en la tarde se había llevado toda nuestra comida.

Extendí mi mano para ayudarle a pararse, una vez que estuvo de pié frente a mí la abrasé fuerte contra mi pecho y luego la besé en la frente para darle calma. Estaba tiritando. No sabía realmente si era porque hacia un frio de los mil demonios o si simplemente el miedo le estaba ganando la batalla. Igualmente para mí no era molestia tenerla cerca de mi cuerpo. En realidad aprovechaba cada ocasión del día para estar pegado a ella. La envolví con la única manta que habíamos alcanzado a tomar y emprendimos nuestro viaje nuevamente por el bosque.

Ya llevábamos unos diez minutos caminando, la neblina comenzó a caer otra vez, por suerte la luz de la luna lograba iluminarnos un poco más el camino, aunque yo creo que nuestros ojos se estaban acostumbrando a esta oscuridad.

Un ruido detrás de los árboles nos paralizó de golpe. Wanda se apegó más a mí y su respiración se agitó. Intenté mantener la calma, no serviría de nada que también yo me alarmara.

Caminamos más lento y nos escondimos atrás de un tronco gigante que estaba tumbado en el suelo. Una voz femenina se escuchaba a unos cuantos metros de nuestro escondite.

-¿La escuchas?

-Sí.

-Deberíamos pedir ayuda.

-Espera un momento, no es seguro hablar con extraños. No sabemos qué clase de personas sean.

-Espero que sea un Alma, mis hermanas estarían gustosas de ayudarnos Ian.

-Eso espero mi Wanda.

Nos quedamos en silencio escuchando, al parecer esa mujer no estaba sola, por que soltó una carcajada que nos asustó.

-Deberíamos volver a la mansión. – La voz de mujer sonaba impaciente.

-Está bien Alice, ya tienen que haber llegado los demás. –Esta vez la voz era de un hombre.

Sentimos que comenzaron a moverse en dirección al norte, esta era nuestra única oportunidad de salir de aquí, debíamos confiar en que eran buenas personas.

-¡Por favor, esperen!. –Wanda gritó antes de que yo pudiera decir algo.

La pareja que andaba cerca se detuvo de golpe y en cosa de segundos ya estaban parados a nuestro lado.

Eran hermosos, ambos.

La chica tenía el cabello bien corto y negro. Sus ojos eran de un color dorado, su piel pálida como la cal y vestía como para un desfile de modas. Él en cambio tenía el cabello rubio y desmarañado, pero sus ojos y piel eran del mismo color que el de la pequeña chica a su lado.

-¡Hola! . –Saludó ella, estaba entusiasmada, parecía buena persona.

-Hola. –Dijimos Wanda y yo al unísono.

-¿Qué hacen a estas horas en el bosque? . –Preguntó el chico que la acompañaba.

-Estamos perdidos, un oso atacó nuestro campamento y se comió toda nuestra comida, y hemos estado escuchando lobos aullar toda la noche, estamos asustados. –Wanda se apresuraba a responder.

-Tranquila. Nosotros los ayudaremos. ¿Verdad que sí Jasper?.

-Claro. –El chico no era tan entusiasta como ella.

-Jazz, tengo una idea, porqué no los llevamos con nosotros, mientras más seamos mejor, será mucho más divertido.

-Lo que tú digas mi amor.

-Un momento. – intervine.

-¿Llevarnos a dónde y quiénes son ustedes?

-Hay perdón ni siquiera nos hemos presentado, yo soy Alice y él Jasper mi novio. ¿Y ustedes?.

-Soy Ian y ella Wanda.

-No lo había notado, ¡Wanda eres un alma!. –Alice la miraba con ternura.

-Así es.

-Ian, tu eres..

-Humano. –Respondí.

-Hay Jazz no crees que es lindo. –Ella realmente era extraña. Ahora tenía los ojos brillosos de la emoción.

-Bueno si no les molesta, me gustaría saber donde nos llevaran.

-A la Mansión. Es que todos nuestros amigos y conocidos están allí. ¿No vieron los carteles en el pueblo?

-¿Carteles?.-Preguntó Wanda mirándome en busca de algún gesto de mi parte.

-No, -Respondí yo.

-Bueno les cuento entonces. –Hizo una pausa y luego siguió.

-Resulta que aquí en Forks hay una antigua mansión y se ha organizado un concurso de búsqueda de amuletos. La pareja que más de ellos encuentre será la ganadora de un viaje a Paris.

-Pues, perdón, pero no creo que estemos para concursos, Wanda y yo realmente estamos cansados. ¿Si no les molesta podrían decirnos como llegar a la carretera?

-Un momento. –Wanda me miraba con la misma carita de entusiasmo que tenía Alice hace un rato.

-¿Qué sucede Wanda?

-Es solo que me parece entretenido eso del concurso, además ya que estamos aquí, es mejor rodearnos de gente a seguir perdidos o caminando solos por la carretera oscura.

Me lo pensé un instante, Wanda tenía razón, además el miedo ya se había ido.

-Ok, iremos con ustedes.

-Siiiii!!!, Alice daba saltitos como niña pequeña con juguete nuevo.

-¿Entonces nos vamos?.- Jasper me cae bien, porque habla lo justo y necesario.

-Ya ni modo, vamos. –No me gustaba mucho la idea, pero si Wanda quería ir, yo sería su sombra en cualquier lugar.

Sorprendentemente la Mansión estaba más cerca de lo creímos, si hubiéramos avanzado solos un poco más de seguro la encontrábamos igual. En un principio me dio escalofríos el lugar.

La mansión era gigante, de tres o cuatro pisos si contamos el ático. El lugar estaba rodeado de árboles gigantescos y escalofriantes, el lugar no me gustó para nada, y vi en la cara le Wanda que a ella tampoco le agradaba.

Llegamos y en la entrada había una reja enorme con puntas de fierro, se notaba que hace mucho nadie la habitaba, a decir verdad me hacía recordar al castillo del Conde Drácula, si en realidad era inevitable sentir el escalofrío recorrer la columna vertebral.

-¡Pasen, pasen!. –Alice era bastante enérgica.

Wanda y yo nos miramos, la tomé de la mano de nuevo y avanzamos.

Nuestra sorpresa fue enorme, el lugar estaba lleno de gente, y debo decir que fue una grata sorpresa ver a mi hermano Kyle con Sol y a Jared con Melanie en el lugar, me sorprendí mucho. Pero ver la cara de felicidad de mi pequeña acompañante fue casi tan placentero como verla despertar a mi lado cada mañana.

En ese momento dejé de preocuparme. Ya no me sentía como un extraño, estaba en compañía de mis amigos.

-¿Qué hacen ustedes también aquí?. –Kyle tenía que ser.

-Pues estábamos andábamos de campamento por los alrededores y nos encontramos con Alice y Jasper que nos invitaron a participar. – Entre medio señalé a nuestros anfitriones.

-Pues ya veremos quién gana el concurso, hermanito. –Realmente Kyle disfruta cada oportunidad para competir conmigo.

-Pues ni creas que nos van a ganar. – Y admito que a mí también me gusta competir con él.

-Tendrán que ir a despedirnos al aeropuerto amigos. –al parecer Wanda estaba más entusiasmada por competir contra Kyle que yo mismo.

-Eso quisieras pequeña marciana.

-Más respeto que Wanda no es la única “marciana” en el lugar.

Kyle miró a Sol y se disculpó. Ella era su talón de Aquiles, si bien en un principio solo estaba con ella porque tenía el cuerpo de Jodi, pero ahora era diferente, la ternura y amor incondicional de Sol lo habían ganado, ahora él no solo amaba su cuerpo, si no que había aprendido a amarla a ella también.

Alice estaba inquieta, como si algo le molestara, la miré disimuladamente un momento y ella solo miraba al cielo, y podría jurar que la vi como desorientada por un momento.

-Tormenta. – Estoy seguro que fue lo que le oí decir a Jasper.

Miré al cielo y ya estaba despejado. Oscuro como él solo, pero sin rastros de nubes.

Aún estábamos todos en las puertas de la mansión cuando vimos una fuerte luz aclarar el cielo oscuro de la noche.

-Un relámpago.- Murmuré y miré como Alice y Jasper entraban en la mansión.

Ahora un fuerte ruido nos dejó a todos con el corazón en la mano.

-¿Eso fue un trueno verdad?. –La calma de Wanda se estaba alterando de nuevo.

-Si amor, fue un trueno, es mejor que entremos.

No alcanzamos ni a llegar al pórtico cuando la tormenta de desató.

Si no hubiera sido por la idea de Wanda de venir con ellos hasta aquí ahora estaríamos de seguro empapados caminado por la carretera.

Cubrimos nuestras cabezas con la manta que traíamos y entramos a la mansión corriendo, no se que era más terrorífico, si la tormenta de afuera o la decoración del lugar.

Estaba iluminado por ciento de velones gruesos y grandes, como esos que poner al lado de los ataúdes cuando velan a alguien muerto.

Y ni hablar de las telas de arañas que estaban acopladas al techo y a las paredes. Estoy seguro que no había esquina de pared sin un elaborado telar.

Wanda estaba pegada a mi lado, no se movía ni soltaba el agarre de su brazo en el mío.

Un tipo alto con sombrero de copas nos dio la bienvenida, el lugar estaba realmente lleno. Yo diría que por lo menos se podían contar más de una docena de parejas.

-Las reglas son las siguientes. –Comenzó a decir el hombre.

-Se has escondido cincuenta amuletos, están escondidos por todos los rincones dentro y fuera de la mansión. Esperamos que con la tormenta de afuera no se hayan perdido algunos, La primera pareja en llegar con más amuletos será el ganador. Pero antes debo decirles algo.

Todos los que estábamos allí lo miramos en silencio para que continuara.

-No se asusten si oyen ruidos, la leyenda dice que el lugar está embrujado, por lo que entenderé que algunos de ustedes desistan antes de encontrar si quiera un amuleto.

Unas risas se escucharon desde dos rincones opuestos.

En uno de ellos un grupo de jovencitos en pantaloncillos cortos y desnudos para arriba se reían como si el comentario les hiciera gracia.

Y por el otro lado estaban unas personas muy similares a Alice y a Jasper, eran todos altos, guapos y pálidos. Y ni hablar del color dorado prominente de sus ojos. Eran todos muy jóvenes, yo diría que con suerte debían tener 20 años.

Todos ellos reían.

Un grupo de hombres altos llegó de pronto, ellos eran igual de pálidos que los amigos de Alice, pero tenían los ojos rojos, que fea y extraña moda tiene la gente de aquí. Mira que comprarse lentillas rojas.

Había otra regla importante. Había un límite de tiempo, dos días. El domingo a las 12 del día deberíamos estar todos en la entrada con los amuletos.

-Que comience la búsqueda. – todos corrimos en varias direcciones, Wanda y yo subimos por las escaleras.

***

Sábado en la madrugada

Ya llevábamos tres horas con la búsqueda, el lugar era realmente horrible, cuando la competencia comenzó el hombre con sombrero de copa apagó cada una de los velones. Quedando el lugar sumamente oscuro.

Wanda y yo corrimos escaleras arriba, llegamos y nos encontramos con un pasillo gigantesco, podías contar fácilmente más de diez puertas.

Ella se acurrucó a mi lado, al parecer se había tomado enserio lo de que la mansión estaba embrujada, y quien no si cada rincón del lugar era tétrico.

Revisamos la primera habitación, era bastante grande, pero dentro de ella solo había muebles cubiertos por sabanas blancas. Una a una las fuimos quitando y en hora buena, encontramos un amuleto, tenía un extraño escudo tallado, era de hierro y se podía ver que era muy antiguo.

Continuamos registrando los cuartos, cuando ya el sueño comenzó a ganarnos, ya había olvidado todo lo que habíamos pasado ayer, y no habíamos dormido casi nada.

-Wanda ya estaba agotada, y aún nos quedaba un día y una noche completa para seguir buscando, así es que le propuse que nos quedáramos en uno de los cuartos y pasáramos la noche allí.

Hace horas que no veíamos a alguien, ni escuchábamos ruido alguno, salvo la tormenta de afuera. Al parecer fuimos los únicos en comenzar por el interior.

Caminamos por el pasillo hasta la última habitación, abrimos una puerta blanca que tenia flores pegadas.

Entramos y quedamos asombrados, era la habitación más linda, sucia, pero linda. Seguramente era de una niña, ya que tenía una cama con cortinas rosadas, repisas con muñecas de porcelana y varios móviles de animalitos colgando.

El cuarto tenía una vista hermosa, había un gran ventanal, las cortinas estaban rasgadas pero eso permitía que la luz de la luna llenara todo el espacio. Nos quedamos un buen rato parados en la ventana mirando hacia fuera, aún llovía mucho, y a ratos los relámpagos y truenos le daban un ambiente tétrico, pero el paisaje era atrapante. Ver los árboles empapados, mirar como comenzaban a moverse de a poco las nubes para darle cabida a las estrellas y a la luna era fascinante.

Nos recostamos en la cama, no sin antes sacudir un poco el polvo. Mi pequeña se apoyó en mi pecho y nos acomodamos para dormir, pero cuando me estaba quedando dormido ella despertó gritando.

-¿Amor qué te pasa?

-No lo sé, creo que tuve una pesadilla.

-Tranquila amor, yo estoy contigo, vuelve a dormir.

-No, ya no tengo sueño, pero se me ocurre otra cosa que podemos hacer.

-¿Aquí?

-¿Y por qué no?. –Su mirada era muy provocadora y simplemente no me pude resistir.

-Si tú lo pides…

La besé en la frente, pero ella tomó mi mentón y lo posicionó al nivel del suyo, con un leve movimiento hacia delante nuestros labios ya estaban en contacto, nos fundimos en un beso que cada vez se volvía más ansioso, admito que me ponía nervioso aún al contacto de la piel de Wanda con la mía. No habíamos tenido muchos encuentros “románticos” , ya que por lo general nos movíamos en grupos cuando estábamos en el escondite de Jeb, pero desde que estábamos viajando solos, Wanda le perdía el miedo poco a poco al pudor. Y eso me encanta.

Dejé bajar mis manos por el contorno de su cintura, apreté sus caderas para poder sentirla pegada a mí. Quería que sintiera lo mucho que la deseo.

Ella comenzó por quitarse la chaqueta que la abrigaba, y yo hice lo propio con la mía. Las dejamos caer al suelo. En cuestión de segundos quedamos ligeros de ropa. La ayudé a desprenderse de su camiseta y ella desabrochó con cuidado cada uno de los botones de mi molesta camisa.

Metí mi mano bajo su corpiño, sentí como sus pezones ya estaban endurecidos, ante mi contacto ella dejó escapar un sublime suspiro. La dejé de besar y mis labios ya la extrañaban, pero eso no duraría mucho, porque baje por su cuello hasta poder alcanzar sus pechos con mi boca.

Ya no quedaba rastro del frio que sentíamos en la tarde, mi cuerpo estaba entrando en calor, tanto por fuera como por dentro. El fuego corría por mis venas cada vez que Wanda me tocaba de esta forma.

Su mano ya estaba dentro de mi pantalón, y sentía como jugaba con mi miembro que ya estaba a punto de romper los bóxers para liberarse. Ella lo notó y con la mano que tenía libre bajó el cierre de mis jeans y me ayudó deshacerme de ellos.

Se quitó sus botines y yo la ayudé a quitar sus ajustados pantalones de cotelé, me deshice de sus bragas y la acomodé bajo mi cuerpo. Wanda separó sus piernas para hacerme más fácil la entrada en ella.

Sentí como su entrada ya estaba húmeda, lo que quería decir que estaba lista para recibirme. La penetré de forma suave, esto para mí no era sexo cualquiera, era hacer el amor con la persona que me llena día a día. Y si de mí dependía haría que cada momento juntos fuera especial.

Sentirme dentro de ella era la sensación más exquisita del universo entero, pero oír como su respiración se agitaba cada vez más con mis estocadas me hacía alucinar. Era simplemente el mejor sonido del mundo.

Entré y salí de ella varias veces. Recorrí cada centímetro de su piel con mis manos, besé cada espacio que pude besar.

¿Quién diría que todo acabaría con una noche tan maravillosa como esta?

-Te amo pequeña. – Las palabras salieron solas de mi boca, como si tuvieran vida propia.

Realmente amaba todo de ella. La amé cuando estuvo en el cuerpo de Melanie y la amo ahora que tiene otro cuerpo totalmente diferente. Amo su cabello ondulado, su piel pálida con pecas doradas sobre el puente de su nariz, sus hermosos ojos grises que son tan expresivos y puros como ella. Que fuera una alienígena había dejado de importarme hace tanto tiempo que ya para mí esa era historia pasada. La amaba a ella, a Wanda, por lo que es. Así de simple.

-También te amo Ian. –Dejé que su sonrisa me deslumbrara un momento más antes de volver a besarla.

Tomé su barbilla y besé su peculiar hoyuelo. Todo en este cuerpo la representaba a ella como Wanderer. Recordé el momento en que la tuve en mis manos como alma. Era hermosa.

Cada vez que ella me tocaba sentía como una descarga de electricidad pasaba por toda mi piel.

Era lo mejor de la vida tenerla conmigo. Apuramos nuestro ritmo y dejamos que los quejidos se acoplaran con los rechineos de la vieja cama. El mejor de los orgasmos dio el término a nuestra noche de aventuras.

Nos vestimos y la abracé. El sueño nos ganó y no despertamos hasta que el sol nos golpeó de lleno en la cara a la mañana siguiente.

***

Sábado en la Mañana

-¡Ian!. ¡Despierta, nos van a ganar!

-¿Dónde estamos?. –Desperté totalmente desorientado.

-En la mansión, el concurso… ¿Lo recuerdas?

-Si claro.

Me tiré cama abajo rápidamente, Wanda se veía muy entusiasmada esta mañana, para nuestra sorpresa teníamos un amuleto justo frente a nuestros ojos.

Terminamos de registrar la habitación. Dos amuletos más se encontraban en ella.

La búsqueda continuó durante todo el día. Aprovechamos que la tormenta había parado para salir por los alrededores de la mansión, Entro los matorrales hayamos varios de los amuletos, de seguro la tormenta los había desenterrado de donde estaban.

Miré alrededor y una a una las parejas comenzaron a hacerse visibles.

Kyle y Sol se veían muy cansados, al parecer no habían logrado dormir nada. Me reí al ver que solo habían conseguido cinco amuletos. Wanda yo ya teníamos once.

Escuchamos una campanilla, el tipo del sombrero nos esperaba en la entrada del lugar con unas bolsas en las manos.

Nos entregó una por pareja. En ella estaba nuestro almuerzo.

El día avanzó rápido y la noche no se hiso esperar y tampoco una nueva tormenta.

Domingo en la madrugada

La noche nos llegó de golpe, todo estaba más oscuro que ayer. Cómo ya no encontramos más amuletos afuera decidimos volver a buscar adentro de la mansión. Ya teníamos cubierto toda la planta alta, así que nos pondríamos a buscar en el subterráneo.

La escalera que nos llevaba hasta él era bastante endeble y eso asustó un poco a Wanda.

Una vez abajo el miedo nos cobijó a los dos, estaba todo húmedo, con tierra, y el doble de telas de arañas de las que habíamos visto en la parte alta.

Comenzamos a buscar y aprovechamos de usar el poco de batería que le quedaba a nuestra linterna.

Un viento helado nos abrazó. Y Wanda en cosa de segundos estaba colgada de mi brazo.

Un ruido seco nos hizo dar un salto que nos dejó casi pegados al techo. Dirigí la luz de la linterna hacía donde creímos que provenía ese ruido pero no vimos nada.

Otro ruido nos dejó la piel de gallina, pero esta vez venia desde el otro extremo del lugar.

Intenté serenarme, no quería que Wanda se sintiera desprotegida. La aferré a mí aún más y continuamos nuestra búsqueda. Solo dos amuletos más logramos encontrar en la planta baja. Luego de horas subimos y vimos que ya estaba a punto de salir el sol.

El resto de las parejas estaban ya regresando al enorme salón donde nos habían dado las instrucciones el viernes por la noche.

La tormenta aún no paraba.

Nos acercamos al grupo donde estaban nuestros amigos y pasamos el resto de la noche contando cómo nos había ido a todos con la búsqueda.

Al rato apareció Jasper y Alice que venía con la más deslumbrante de las sonrisas. No venían solos, el resto de las parejas venían tras ellos.

Domingo en la mañana

A las 12 en punto volvió a sonar la campanilla, el hombre de sombrero ya estaba de pié en el umbral de la puerta de la mansión.

Todos salimos en orden, nos entregó una bolsa de género transparente a cada uno. En ella depositamos los amuletos conseguidos.

Cuando el conteo comenzó Wanda tenía una enorme sonrisa, la mayoría solo había conseguido encontrar cinco o seis amuletos. Lo que más disfruté fue cuando Kyle entregó su bolsa con solo ocho amuletos dentro.

Pasamos de los penúltimos, y hasta el momento llevábamos la delantera, Wanda si que estaba entusiasmada por que habíamos logrado hallar 13 amuletos.

Luego llegó el Turno de Alice y Jasper.

Diez, once, doce, trece, catorce. – La sonrisa del rostro de Wanda se había desvanecido y el conteo aun no terminaba.

-Al parece solo nosotros estábamos asombrados con el resultado.

Los que acompañaban a Alice y a Jasper solo se limitaron a rodar los ojos con cada amuleto que contaban.

-Tramposa. –Le susurró uno de ellos, el más grandulón y que estaba acompañado de una rubia que sinceramente parecía una barbie.

Jasper le dedico una sonrisa torcida y el resto de sus amigos rieron.

Al final, Alice nos ganó a todos.

Dios sabe cómo logró encontrar más de veinte amuletos.

Nos despedimos del los demás y nos fuimos en compañía de Kyle, Sol, Jared y Mel. Fuimos a donde debían estar nuestras cosas de campaña y recogimos lo poco y nada que dejaron los osos.

Encontramos nuestra camioneta en el mismo lugar donde la habíamos dejado, y salimos en caravana de Forks.

Este sin dudas sería un fin de semana para contarles a nuestros nietos. Claro obviando la parte en la que Wanda y yo …bueno ya saben.

Así terminaba nuestra aventura por los bosques de Forks. Nuestra aventura de miedo y pasión.

FIN.

Por que es imposible ignorar una sonrisa como esta . . .

Por que es imposible ignorar una sonrisa como esta . . .

Con todo mi amor para mis lectoras.

A mis lectoras:
Si aveces me pierdo por algunos días, si me retraso con las historias o si les he fallado y no he sido responsable con el calendario de publicaciones, no es por que no las quiera, o que no las respete como mis lectoras, lo que pasa es que antes que el blog está mi familia, mis estudios, las personitas que amo y me necesitan.
Pero les juro que cada ratito libre que encuentro en mis días lo dedico a pensar en uds, en tratar de avanzar con mis historias, en de vez en cuando renovar la imagen del blog y en estar presente para cualquiera de uds que me necesite. Si hay algo que les puedo asegurar es que cada una de las Historias que he comenzado en este blog, que sean de mi autoria JAMÁS quedarán sin final. Son mis bebés, y una madre jamás deja a sus hijos. Así sea que me cuesten lágrimas de frustración, bloqueos mentales y una que otra grosería cuando mi cabeza se quede en blanco, les prometo que haré todo lo que esté a mi alcance para no dejarlas sin el tan esperado final.
Desde ya les digo que las amo, que cada una de uds, las que comentan, las que anónimamente pasan, las que siempre tienen una palabra de apoyo cuando la necesito merecen todo mi respeto, cariño y gratitud. Son las MEJORES lectoras, siempre esperando pacientemente sin quejas. Soy una agradecida de la vida por tenerlas conmigo.
Sin mi Pola y sin Ustedes este sueño de poder escribir no sería realidad.

Presentación del Blog

Hola!!! Mi nombre es Angylito soy de Chile y este es mi hogar, mi pedacito de Cielo en la tierra. En este Blog podrán leer hermosas historias relacionadas con la Saga de Twilight (SM). Porque como ya dije, Esto no termina con el Libro Amanecer, no mientras todas las fans tengamos imaginación para continuar la historia.

Aquí no solo encontrarán Fics o OneShots escritos por mí, ya que cuento con varias historias de otras Autoras que más que eso son mis amigas. Espero que Comenten y que suspiren con cada una de ellas.

Advertencia:
La mayoria de los fics son para mayores de 16 o 18 años, y/o gente con mentalidad abierta por *lemmon... asi que Los fics tienen clasificacion (Raiting) para que los puedas identificar:
M - (Adultos)
T - (Adolescentes)
K - (Para todas las edades)

*Lemmon : Situaciones Sexuales explícitas


Otra sonrisa que no puedes ignorar...

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Mi amado Jackson Rathbone ♥
DISCLAIMER
♥ LA MAYORIA DE LOS NOMBRES Y PERSONAJES LE PERTENECEN A STEPHENIE MEYER
♥ALGUNOS CUANTOS PERSONAJES LE PERTENECEN A SUS RESPECTIVAS AUTORAS
♥Y LAS IMAGENES O VIDEOS DE LAS PELICULAS DE LA SAGA DE TWILIGHT SON PROPIEDAD DE SUMMIT ENTERTEINMENT

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