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sábado, 10 de julio de 2010

Capitulo 11: A escondidas

N/A: Uhiiii, tenía tiempo sin actualizar esta historia. Bueno me odiarán por que lo corté a puertas de un Lemmon, el primer lemmon de muchos que se vendrán en este Fic. Espero que les guste :) Y ya por hoy se acaban las actualizaciones. Nos vemos mañana con un nuevo capítulo de la Caja roja. Besos.!! y comenten si? sé que casi todas aquí son Team Edward, asiqe espero que mis Team Jacob se animen a comentar!! Bites!!

Dueños del Destino

Bella Pov

Esto parecía un sueño, pero ya había pasado un mes desde que comencé mi relación paralela con Jacob y por irreal que esto pareciera, era extremadamente feliz.

Las cosas con Edward seguían igual que siempre. Él pasaba por mí como cada mañana para ir al instituto y luego me venía a dejar a casa.

La pelea con Charlie estaba prácticamente olvidada, cuando estábamos en grupo Jake y yo intentábamos no mirarnos, aunque claro, era imposible. Las miradas secretas con Jake eran una carga de energía. Como aire para mis pulmones.

Saber que él me ama, que yo lo amo, aunque tengamos que ocultarnos del mundo entero, aunque no podamos gritarle a los cuatro vientos lo feliz que somos. Era cosa de tiempo, cuando termine el instituto iré a una universidad que esté lo más lejos posible de Edward y así podré hacer que él se aburra de mi. O quizás si tenía más suerte él encontraría a alguien más en el camino y terminaría por aburrirse de mí.

Cada tarde me veía con Jacob en el mismo rincón de la biblioteca, era algo así como nuestro escondite, rara vez iba gente a ese lugar y la bibliotecaria casi nunca estaba atenta a lo que hacíamos. Salvo por un par de veces uno que otro estudiante nos interrumpía y fingíamos estar estudiando. Pero fuera de eso, había logrado conocer mucho de Jake en este tiempo que pasábamos a solas, aunque nunca era lo suficiente.

Me había hablado de su madre, de sus hermanas, de su cuñado, de la estrecha relación que mantenía con sus amigos de La Puch y sobre las metas que tenía en la vida. Y a su vez yo le había contado cosas de mí que ni Edward ni nadie sabía. Con él podía ser yo misma, transparente.

Nuestra relación se basaba en la confianza y en el amor que sentíamos el uno por el otro. Aunque por dentro sabía lo mucho que le dolía mi relación con Edward.

Lo único malo era que en ocasiones era imposible salvarme de los besos de Edward, tenía que caminar cada día de la mano con él a las clases o tenía que sentarme a su lado en la cafetería a la hora del almuerzo. Eran situaciones que ni a Jake ni mi hacía felices, pero este era el alto precio que debíamos pagar a cambio de nuestra felicidad.

Nadie sospechaba de nosotros, y eso porque jamás habíamos dado razones para que lo hicieran.

Edward le había agradecido al día siguiente de mi pelea con Charlie a Jacob por haberme rescatado en el bosque y él solo respondió diciendo que haría eso por cualquiera de nuestro grupo.

Jessica era otro tema, ella seguía persiguiendo a Jake, pero al parecer ya se estaba dando por vencida ante las negativas de Jacob. Por suerte estaba dando vuelta la página, ya que esta tarde al fin ella había aceptado ir al cine con Mike, ellos se llevaban bastante bien, y era claro que Mike tenía intenciones más serias con ella.

Miré la hora y ya casi era la práctica de Edward, había estado ganando los últimos partidos y la temporada ya casi acababa, lo que quería decir que sería mucho más difícil poder ver a Jake después de eso por lo que decidimos hacer algo diferente hoy.

En cuanto salí de clases me monté en el mi camioneta y fui a casa.

Hoy Charlie tampoco estaría, estaba con mucho trabajo y quería aprovechar esa chance para poder salir sin tener que dar mayores explicaciones.

Dejé la cena preparada y cómo si hubiera llamado a Jake con los pensamientos él pasó por mí en su wolsvagen rojo.

Dejé el plato con fideos cubierto con un paño de cocina sobre la mesa y salí corriendo para verme con él.

Antes de que algún vecino me viera subí al auto y Jake arrancó en seguida.

-¿Dónde me llevarás hoy? –Pregunté al tiempo que lo besaba.

-Tengo una sorpresa para ti. –Dijo él sonriendo. Amaba su sonrisa, era tan… ¿cómo decirlo?... Deslumbrante.

Tomé su mano que estaba levemente posada sobre la palanca de cambio y me acurruqué en su hombro mientras conducía hasta mi “sorpresa”.

Finalmente paró el motor, estábamos lejos de Forks y completamente alejados de cualquier atisbo de civilización.

-¿Dónde estamos?

-Ya verás. –Respondió al tiempo que entusiasmado se quitaba el cinturón de seguridad.

Esperé por él para que abriera mi puerta.

Bajé del auto recibiendo su mano como ayuda. Una vez que dejó de besarme pude ver bien el paisaje.

-Es… Hermoso. –Estábamos en medio de un frondoso bosque que culminada al norte en un precipicio, árboles milenarios y con verdes hojas eran los amos y señores del lugar.

-¿Verdad que sí?. –Dijo mirando al horizonte.

-Simplemente un lugar como este es irreal. –Di un paso en su dirección para abrazarle y el también acortó su distancia pero no me abrazó, es más, caminó un poco más rápido y se puso atrás de mí tapando con sus manos mis ojos.

-Espera a ver la otra parte de tu sorpresa, esto apenas comienza.

-¿Confías en mí? –Me susurró al oído.

-Claro que sí. ¿Pero dónde me llevas?

-La verdad es que no sé si te había comentado que mi madre antes de morir me dejó algo en su testamento.

-No, no me lo habías dicho.

Con sus manos aún tapando mi visión me ayudó a caminar por un sendero.

-Llegamos. Dijo al fin.

Quitó sus manos y lentamente abrí mis ojos.

-¿Y esto?. –Dije asombrada al ver una hermosa cabaña ante mí.

-Es mi casa de campo, he estado trabajando en ella. –Dijo con notable orgullo en la voz.

Tomó mi mano y me invitó a pasar.

El lugar era demasiado acogedor, la decoración era mínima, pero cada pieza encajaba perfecto.

Una pequeña salamandra entibiaba el lugar y le daba un toque romántico al ambiente.

Luego de que recorriéramos todas las habitaciones entramos en la cocina donde había una cena para dos preparada.

Estaba en un sueño y no quería despertar.

Comimos y luego nos fuimos al living para ver una película que había traído.

Me acurruqué para que me rodeara en sus fuertes brazos.

No duramos mucho tiempo así, la verdad es que nunca habíamos estado realmente solos, y esta oportunidad no se repetiría nuevamente, al menos en un buen tiempo.

Con un poco de vergüenza comencé a acercarme aún más a él hasta que terminó por cargarme en sus brazos y comenzó a besarme.

Estaba ansiosa por tenerlo solo para mí, por entregarme por completo a sus caricias.

El sofá donde estábamos de pronto se tornó pequeño y el ambiente caluroso.

Todo en mi temblaba y con satisfacción comprobé que Jacob también lo hacía, estábamos entrando a temas mayores pero no nos importó, nada más nos dejamos llevar.

Enredé son cautela mis manos en su corto cabello al tiempo que sus manos jugueteaban cerca de mis caderas.

Estaba sintiendo cosas que jamás creí poder llegar a sentir, estaba quemándome por dentro pero a mi alrededor no había más fuego que el de la pequeña salamandra.

Lo besé hasta el cansancio, pero no fue suficiente, quería más, quería sentirlo aún más cerca de mí.

Mi mente se había ido a blanco y mis manos tímidamente hasta los botones de su camisa que en poco rato estuvo tirada en el piso. Oí reír de manera nerviosa a Jacob.

-¿Estás segura que esto es lo que quieres?- Preguntó con la respiración un poco entrecortada.

-Sí. –Respondí tan segura como que mi nombre es Isabella Swan.

Solo esa pequeña conversación bastó para que me tomara en sus brazos y me llevara hasta la habitación principal.

viernes, 14 de mayo de 2010

Capítulo 10: Primero mi felicidad

N/A: estoy que caigo de sueño, son casi las dos de la madrugada y yo recien terminando el capítulo. Pero bueno, es lo que queda de mí luego de haber estado toda la semana estudiando. estoy muerta en cansancio u.u

Bueno chicas las amo.

Angylito

Dueños del Destino

Bella Pov

La tarde de ayer aún se me hacía irreal, apenas hoy recién estaba cayendo en cuenta de lo que había sucedido con Jake, de cómo mi relación paralela con él cambiaría mi vida.

Jacob me amaba tanto como yo a él, está dispuesto a luchar a pesar de que no puedo dejar a Edward.

El recuerdo de sus besos aun continúa gravado en mí. Sus palabras y su aroma no abandonan mis pensamientos, todo estaba pasando tan rápido y maravillosamente fácil, tanto que no podía ser real.

Me complicaba en cierta forma el seguir mi relación con mi “novio” pero no pude resistirme a la idea de poder a Jake conmigo. De seguir sintiendo su calor cobijar mi cuerpo, su aliento a miel y sus labios sobre los míos. Sabía a ciensaciertas que estábamos jugando con fuego y que tarde o temprano terminaríamos quemándonos pero nada de eso me importaba en estos momentos ya que mis prioridades estaban claras. Y en la lista de ellas lo primero era él.

No pensé en los dichos de mi padre la mañana de ayer, ni en cómo se sentirá Edward con esta doble traición, ya que no solo estaba siendo traicionado por mí, sino también por alguien a quien bien sabía él consideraba uno de sus amigos. Lo consideré por un momento y me sentí horrible como persona al ver la realidad de los hechos. Me sentí como la persona más baja del mundo.

¿Pero acaso mi felicidad no contaba?

Medité por un instante la pregunta que me había formulado en mi fuero interno y la respuesta fue fácil de encontrar.

Por años mis prioridades sido hacer feliz a los demás. Preocupándome del bienestar de mis padres y de mantener una grata y llevadera –Hasta ahora- Relación de pareja aún cuando yo nunca había estado enamorada de ese hombre. Cumpliendo con mis actividades y deberes del instituto de sobremanera sólo porque sabía que mis padres esperaban eso o más de mí.

Pero nunca y repito “nunca” había hecho algo por mí misma, para mí, salvo ahora y por Dios que se sentía bien no tener que pensar en nadie más en que mi felicidad. Lo que yo quiero.

Me gustaría poder hacer esto sin tener que jugarle sucio, no mentir, ni tener que engañar a nadie pero eso no se podía, las amenazas de mi padre habían sido tan claras como el agua, yo no podía dejar a Edward o me iría en el primer vuelo a Florida, no es que no quisiera estar con mi madre, la extrañaba muchísimo y no la veía desde que habían decidido que lo mejor era que yo viviera con Charlie luego de que ellos se divorciaran porque ella se había ido con otro hombre. Pero no sería capaz siquiera de imaginarme lejos de Jacob ahora que por fin sabía que podíamos ser felices juntos, aún cuando tenga que ser a escondidas del mundo. Por ahora era mejor así para ambos.

Y la realidad es que no tendríamos que pasar por esto por mucho tiempo, solo quedaban unos cuantos meses para que saliéramos definitivamente del instituto, Jake y yo podríamos irnos de este aburrido pueblo juntos.

Haría lo posible por buscar una universidad lo más alejado posible de la que Edward eligiera con la esperanza de que me olvidara y tal vez encontrara a alguien, así todos seriamos felices y no sería necesario que Jake y yo tengamos que seguir ocultándonos de nadie. Y a mi padre no le quedaría otra que aceptar mi relación con él.

Aún soñaba despierta cuando Edward pasó por mi esta mañana para ir al instituto. Me resultó bastante difícil tener que saludarlo con un pequeño beso en los labios, me sentí como si a quien estuviese engañando fuera a Jake y no a Edward.

Por mi parte el beso fue en extremo frio y estoy segura que Edward lo notó ya que cuando intentó abrirse paso por entre mis labios para profundizar el beso y yo de forma instantánea me alejé de él. Edward no me dijo nada, pero sentí su incomodidad por el resto del camino.

Solo me volvió a dirigir la palabra cuando aparcamos en el instituto.

-¿Te sientes bien Bella?.

No era buena mentirosa, por lo que respondí a medias y tratando de omitir algunas cosas.

-La verdad es que no, pero ya se me pasará.

-¿Quieres decirme que te pasa?

-Ahora no Edward, quizás más tarde.

Solo asintió, cuando abrió mi puerta para caminar a clases se acercó a mí y me rodeó por la cintura con uno de sus brazos y besó mi frente. Me sentí culpable.

El día pasó sin problemas, almorzamos como siempre todos juntos en la cafetería, era tan extraño tener a Jake frente a mí y no poder correr a sus brazos, era incluso doloroso, y por sus ojos pude ver que para él también lo era, pero por suerte esta vez la sensación de vacío duraría mucho menos, ya que hoy nos volveríamos a juntar en la biblioteca a la misma hora, por suerte Edward seguía con las practicas y eso me daba tiempo para ver a Jake a solas.

… Meses más tarde …

Ya no lo soporto, quiero dejar a Edward hoy mismo.

Pero sé que no puedo, debo aguantar, debo ser fuerte, ya solo queda un mes para que acaben las malditas clases.

Las tardes de práctica se habían acabado hace un par de semanas y ya casi no podía juntarme con Jacob ya que Edward insiste en llevarme a casa en cuanto terminan las clases.

Cada día que pasa me resulta más difícil fingir frente a Edward, frente a mi padre y frente a mis amigos. Si de mí dependiera me la pasaría todo el día junto a Jacob, pero no puedo, mantener esta farsa ya casi no era posible.

Sobre mi relación con Jake no tengo quejas, muy por el contrario, nunca había sido tan feliz en mi vida como en los momentos que podía estar con él.

Me carcomía por dentro el deseo de poder besarlo libremente sin tener que escondernos de nade. Pero bueno, me consuelo diciéndome que ya no falta mucho tiempo, que ya pronto podré irme de este pueblo y ser feliz con el hombre que amo.

He de admitir que los encuentros secretos con Jacob se habían vuelto una “necesidad” necesaria. Ya no soportaba las contadas veces en que no podía juntarme con él, por suerte hoy en día existe la telefonía celular, es la manera más segura de poder platicar con Jake.

Solo le rogaba a Dios con todas mis fuerzas que este mes pase rápido.

Necesito poder gritarle al mundo que el hombre que me hace feliz y me mantiene suspirando las veinticuatro horas del día se llama Jacob Black y no Edward Culle.

viernes, 30 de abril de 2010

Capítulo 9: La cita

N/A: Hola!! Ok! ayer fue el peor día de la vida, no me quejaré más porque en mi Horóscopo dice que no lo haga, pero enserio que ayer fue día de Mierda, con decirles que fui al cine y no pude ver de nuevo Remember Me, (Quería volver a ver esa espalda de Rob en la pantalla gigante!!! u.u) al final terminé viendo El caza Recompensas y no me gustó mucho que digamos, en fin. Anoche volví a escribir el capítulo de por culpa de mi Alma y que creen!! esta Mierda de computadora se volvió a apagar y esta vez solo se gravó la mitad del capítulo. Pero prometo intentar terminarlo ahora y luego volver a escribir el de Returning the Favor, y esta vez guardaré cada palabra !! Así me tarde mil horas! Bueno las adoro montones!!! y gracias por el apoyo, enserio que insisto en que mis lectoras son las mejores!! P.D: Este capítulo lo tenía hecho, espero que les guste :)

Dueños del Destino
Jacob Pov

Llegué temprano al instituto y por suerte no me encontré con nadie. Asique caminé tranquilamente y con las manos en los bolsillos hasta la sala.
Tenía como primera hora gimnasia, por lo que me fui a cambiar y dejé el resto de mis cosas en el casillero. La clase estuvo aburrida, el profesor estaba tomando las gincanas(1) atrasadas al resto de mis compañeros , yo ya lo había hecho la clase pasada, por lo que tomé mi reproductor y me senté en un rincón del gimnasio.
La siguiente hora no fue menos latosa. La señora Goff dio su lección de español, lección que yo ya conocía muy bien puesto que en mi otro colegio la había visto el año pasado.
Cuando sonó el timbre que anunciaba el final de la clase decidí que no sería capaz de sentarme en la mesa con los demás y en especial no quería verle la cara a Edward. No podía simplemente. Así que tomé mis cosas y fui a casa de Quil aprovechando que hoy no tenía más clases en la tarde, y así podía hacer hora para mi cita con Bella.
Me detuve ahí pensando un instante. No tenía idea de cómo reaccionar hoy frente a ella, no sabía si saludarla con un beso en los labios, o simplemente con un hola a lo lejos.
Hablé con Quil acerca de lo que había pasado ayer. Él era mi mejor amigo y siempre, a pesar de que la mayor tiempo se comportaba de forma inmadura, sabía que decir en estos casos. Él había pasado por lo mismo hace un par de años y ahora tenía con él a Claire. Y se veían felices al menos. Claro que ya no era amigo de Jared.
¿Acaso eso nos pasaría a Bella y a mí?
Me sentí animado cuando vi que aún tenía esperanzas.
Cuando ya estaba en la hora, le agradecí los consejos a mi amigo y me dirigí al instituto de nuevo.
Aparqué y vi que el coche de Edward aún estaba aquí, eso me puso nervioso, pero luego recordé las prácticas de las que tanto hablaba el profesor de Gimnasia hoy y me relajé.
Camine hacia la biblioteca calmado, entré en ella y no me sorprendió ver que el lugar estaba ocupado solo por la bibliotecaria quien me dedicó una sonrisa amable.
Tomé el primer libro que vi y me senté sobre un poco de cemento que sobresalía de la parte baja de un enorme ventanal al final del pasillo.
Miré la tapa del libro. “Cumbres Borrascosas”, le di un vistazo superficial mientras esperaba por Bella.
En eso sentí un estruendo, y reí cuando la vi casi tropezando con sus propios pies al entrar. Por suerte la bibliotecaria había ido a dejar unos libros, supongo que a la bodega.
La vi acercarse lentamente hacia donde estaba yo. Sus pasos eran lentos y yo diría que algo inseguros. Me reí, ya que sabía que lo estaba haciendo debido a su incapacidad de caminar por una superficie plana sin tropezar con algo con lo que cualquier mortal jamás tropezaría.
Comencé a sonrojarme. Se veía en exceso hermosa hoy. Llevaba esa blusa que tan bien le queda.
Cuando estuvo lo suficiente cerca sentí una picazón en las manos, quería correr a abrazarla, extrañaba el calor de su cuerpo, pero me contuve, aún no sabía que venía a decirme ella.
-Hola Jake. – Me saludó con algo de timidez.
-Hola Bella. Nada más le sonreí.
Ella caminó y se sentó frente a mí encima de una mesa vieja que había.
-Esto… um.. No sé cómo empezar. – podía ver que ella estaba igual de nerviosa que yo, nunca la había visto trabarse de esa manera con sus propias palabras.
-Tranquila Bella, esto no es fácil para ninguno de los dos.
-¿Desde cuándo?.
-¿Desde cuándo qué?
-Desde cuando me amas. –agachó su cabeza y adiviné que era para esconder el sonrojo de sus mejillas.
Sabía a qué se refería con su pregunta, y decidí que solo le hablaría con la verdad.
-Desde que ti la primera vez. Mi voz era un susurro nervioso.
-y porqué…
Se detuvo, y me miró a los ojos por primera vez desde que había llegado, luego mirando hacia fuera del ventanal terminó su pregunta.
-¿Porqué no me dijiste nada Jake?.
-Bella, porque tú tienes novio. –Esa respuesta nos dolió a ambos, lo pude ver en el gesto de dolor que hiso.
-Cierto. – Miró sus manos y se quedó en silencio.
La situación era bastante incómoda. Miré en lo poco que podía ver de sus ojos que aún tenía muchas preguntas.
-Bella, esto está mal. ¿Lo sabes verdad?.
Levantó su rostro y me miró avergonzada.
-Lo sé Jake, pero …
-Pero qué Bella…
-Pero ya no puedo alejarme de ti.
La vi morder su labio inferior y eso me hiso recordar que yo tampoco podía ni quería estar lejos de ella. Sus ojos estaban brillando y lágrimas amenazaban con salir.
Me acerqué a ella y la envolví en mis brazos. El calor que irradió de ella fue instantáneo y se sintió genial. Quería quedarme con ella así por siempre.
Ella me abrazó con fuerza y dejó que su llanto fuera audible. Acaricie su pelo marrón con suavidad y me sentí mal por ser el causante de esas lágrimas.
-Bella, yo tampoco puedo estar lejos de ti. No quiero y no puedo estarlo.
Levanté con cuidado su rostro afirmando con una de mis manos su mentón. La miré a los ojos y sequé sus lágrimas con el dorso de mi mano. Era extraño el contraste de mi piel con la suya, somos tan diferentes en varios sentidos. Su piel era suave, de un blanco casi níveo, con un leve tono rosado en sus pómulos. En cambio el color y textura de mis manos era tostada, y partida debido a las tardes trabajando en mi cochera. Me distraje mirando cada detalle de comparación.
Hasta que una frase que no quería oír salió de sus labios.
-Jake, no puedo dejarlo.
Me alejé un poco de ella a pesar del dolor que eso me causaba. Yo sabía eso. Pero de igual manera me golpeó duro justo en el pecho.
Pero no ayudaría de nada que yo también me quebrara.
Me volví a acercar a ella y tomé sus manos que descansaban jugando tensamente en su regazo.
-Bella, eso también lo sé.
-Pero no es por lo que tú crees. –Dijo con la voz aún más rota, como si el motivo le doliera muchísimo.
-Qué sucede Bella, dime que pasa por tu cabecita.
-Es mi padre.
Ok, esto no me lo esperaba, la verdad nunca había visto al jefe de policía, pero no entendí que tenía que ver él en todo esto.
-¿Tu padre?...
Ella se comenzó a poner más roja que antes, y puse mi mano en su rostro para secar otra lágrima que caía cuando sentí el calor excesivo en la zona que ahora estaba más colorada.
-Esta mañana… Le dije que dejaría a Edward.
Mi corazón casi se salió por mi boca, ¿Ella quería dejar a Edward por mí? ¿Estaba soñando acaso?...¿Lo que había escuchado era real o mi mente me decía lo que yo quería ir nada más?-
-Tú qué…
Me miró con vergüenza y tragó saliva antes de continuar.
-Si Jacob, quería dejar a Edward, pero mi padre me amenazó diciendo que si lo hacía me enviaría con mi madre a Florida… y yo… yo no soportaría que me alejaran de ti.
-¿¡Pero porqué el jefe Swan te diría eso Bella!?
-El cree que solo con Edward podré tener la vida que él desea para mí. Pero…
-Tiene razón Bella. –Al fin alguien cuerdo en este asunto…
-¡Jacob Black!, no tú también por favor.
La miré incrédulo, y pude ver la rabia reemplazar la tristeza que antes tenían sus ojos. Me sacó una sonrisa su reacción y me sentí tonto ante el recuerdo de todo lo que pensé anoche, ella me estaba diciendo que había estado dispuesta a dejar a su novio por mí y en cambio yo le estaba dando la razón a su padre cuando claramente ella no pensaba lo mismo.
Me reí y la abracé.
-Perdóname por ser tan tonto Bella.
Ella alejó su cabeza de mí y me miró.
-Pero Jacob, ¿Qué haremos? Yo no quiero estar lejos de ti, pero no puedo dejar a Edward o eso pasaría exactamente.
-Bueno, por ahora tendremos que guardar las apariencias. Si tú lo quieres, claro.
Ella me sonrió y secó sus lágrimas.
-¿Eso quiere decir que no te alejarás de mí?, ¿Qué no te arrepientes de haberme besado?¿Que sí me amas?
-¿Arrepentido?¿Yo?, Bella todo este tiempo he estado pensando que tú eras quien se había arrepentido, que solo me habías correspondido por que te habías confundido….
Ella me calló con un beso que me dejó loco y me rendí ante ella. La rodeé por la cintura con mis manos y ella tomó con sus manos mi rostro.
Entre pequeños roses con nuestros labios finalizamos ese beso. Nos quedamos abrazados un momento. Todos mis miedos, todas mis preocupaciones se habías desvanecido con ese beso.

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(1)Gincanas : Secuencia de obstáculos deportivos o de secuencias tales como correr, salto en cajón y serie de abdominales. (Algo así)

lunes, 26 de abril de 2010

Capítulo 8: Acorralada

N/A: Lo se no tengo perdón de Dios, pero enserio he tenido muchos problemas con mi internet, el sabado me tocó trabajar y encima me dió un ataque de colón y estube muriendo todo el fin de semana. Y que les digo, ya empezaron mis pruebas en la U y ahora sique no tendré vida!!! awww!! prometo hace lo imposible por no dejarlas sin los capítulos!!!

Dueños del Destino

Bella Pov

Estaba nerviosa, la llamada a Jacob me había dejado intranquila.

Decirle que le amo tras un teléfono no era igual que tener el valor de decírselo frente a frente. Mirarlo a la cara era algo que aún no sabía cómo llevarlo. Pero tenía que hacerlo algún día, y mientras antes mejor. Por eso que le había dicho que nos viéramos mañana mismo en la biblioteca después de clases.

¿Por qué la Biblioteca?, fácil, era el lugar menos concurrido de todo el instituto, el sitio más seguro para juntarte a solas con un chico. – “A solas…”.

Me dormí abrazada de la chaqueta de Jake, quería sentir su olor en cada instante, no quería olvidar ese aroma Mezcla de chocolates, madera y yerba buena.

Me desperté cuando un rayo de sol me dio justo en la cara. Tomé mi móvil y vi la hora, aún era temprano, por lo que me estiré en la cama y volví a acomodarme para seguir durmiendo, pero no tuve éxito, los nervios por la cita de hoy me dejaron mas despierta de lo habitual.

Me senté en la cama y decidí que lo mejor sería comenzar a arreglarme. Por lo que me tiré abajo y caminé a pasos torpes hacia mi armario. Busqué la mejor blusa que tenía y unos vaqueros gastados en la zona de la rodilla.

Luego de asegurarme bien que la ropa combinara me metí al baño. Charlie aún dormía, podía oír sus ronquidos salientes de la otra habitación.

La ducha estuvo relajante, aunque como aún tenía tiempo decidí que ya era hora de depilarme asique aproveché de hacerlo.

Me vestí con toda la calma del mundo y luego bajé a preparar el desayuno para mi padre y para mí.

-Buenos días Bella.

-Buenos días papá.

Había una conversación pendiente. Edward me confesó avergonzado que había llamado a mi padre.

-¿Y me vas a contar qué pasó ayer en la fiesta?.

-No quieres saberlo – le dije con la mirada fría.

-Pues aunque no lo creas si quiero saberlo.

-Está bien…

-Te escucho.

No sabía cómo empezar y mi padre lo adivinó.

-Qué tal si empiezas por el comienzo.

-Bueno –Titubeé- Me peleé con Edward. –Dije restándole importancia.

-¿Y eso porqué, si ustedes se llevan tan bien hija?.

-Papá… creo que voy a cortar con él.

-¿¡Qué!? – Los ojos de mi padre se abrieron y casi se atoró con un pedazo de tostada que se había echado a la boca recién.

Me paré y le palmeé la espalda y una vez que me aseguré que estaba bien, volví a mi silla y seguí hablando.

-Eso, creo que es lo mejor.

-Pero Bella, por favor explícate bien, ¿Qué te hiso?.

-Nada papá. Es solo que no lo amo. Él y yo somos demasiado diferentes. Además que…

-¿¡Además qué!?.

-Papá, creo que estoy enamorada de otro chico.

-¿¡Qué!? – Charlie estaba de pié junto a mí ahora. Se quedó en silencio.

-¿Quién es? –Dijo con más calma ahora.

-Jacob Black.

-Jacob, Jacob… Oh! No, no y definitivamente no. Tú no saldrás con ese tipejo Isabella Swan.

-Pero papá…

-NO. Edward es lo mejor para ti y punto final. Me opongo, y te digo desde ya que no dejaré que botes a tu novio por un don Nadie.

Me paré indignada de la mesa y en eso justo sentí una bocina.

¡Mierda!, me había olvidado que Edward vendría por mí.

Camine de mala gana tomando mi bolso que estaba colgado en el respaldo de mi silla, y cuando pasé por el lado de Charlie él me tomó del brazo.

-Isabella, escúchame bien.-Lo miré enfurecida.

-¿Qué quieres papá?. –El tono ácido de mi voz dejaba claro mi humor.

-Si dejas a Edward te juro que te envió con tu madre a Florida. Y hablo enserio jovencita.

Quité mi brazo de su agarre y camine a la puerta sin decir nada y echando humos.

Cerré con fuerza la puerta y caminé hasta el volvo de mi “novio”. No esperé como otras veces a que me abriera la puerta, solo me senté en mi habitual asiento y me crucé de brazos.

-¿Te has peleado con Charlie?.

-Sí.

-¿Y se puede saber porqué?

-No es de tu incumbencia Edward. – Le lancé una mirada de pocos amigos y entonces él no preguntó nada más. El camino fue tortuoso, largo y por suerte silencioso. Él no dijo nada del incidente de ayer, y yo tampoco tenía ganas de hablar con él.

Aparcamos donde siempre y mi corazón se aceleró cuando vi el carro de Jacob estacionado dos autos más allá de donde estaba el nuestro. Pero él no estaba dentro. Y di un suspiro de alivio, no estaba psicológicamente preparada aún. No después de la advertencia de mi padre.

Edward me miró con cautela y luego se bajó y caminó hasta mi lado del auto para abrirme la puerta y ayudarme a bajar.

Como todos los días y como si nada hubiera pasado me tomó de la cintura y caminamos en silencio hacia nuestra primera clase.

El día transcurrió lento y tedioso. Y yo aún estaba enfadada con mi padre.

Él no sería capaz de obligarme a estar con un tipo al que no amo, ¿Verdad?.

Pensé con la cabeza fría los pros y los contras de esa conversación. Y Por un momento me permití en pensar que era lo que Edward diría cuando lo dejara por su amigo.

¿Porqué tenía que ser tan difícil todo?. ¿Qué pensará Jacob de mí?, bueno… él había dicho que me amaba.

Me pasé la hora entera de cálculo pensando en qué le diría a Jake en nuestra “Cita”.

Por suerte hoy no me lo había cruzado en todo el día, tampoco había almorzado con nosotros, pero al menos sabía que había venido a clases, su auto estaba en el estacionamiento.

Con el transcurrir de las horas me sentía cada vez más ansiosa y nerviosa. Con cada recuerdo de la tarde anterior los vellos de mi piel se erizaban y mi corazón comenzaba a enviar descargas eléctricas a mi columna y me estremecí con cada una de ellas.

Agradecí al todo poderoso porque hoy las prácticas de Edward fueran más largas. Y yo le había dicho que para no esperarle tomaría un taxi a mi casa de regreso.

Miré la hora en mi móvil cada diez minutos, y para mi desgracia con eso el tiempo no avanzaba más rápido.

Me senté en la cafetería a repasar mi tarea de mañana para hacer la hora. De a poco me fui quedando sola en el lugar y entonces miré la hora otra vez.

¡16:50! Guardé rápidamente mis libros y corrí hasta el otro edificio que es donde está la biblioteca.

Casi tropiezo con mis propios pies cuando logré entrar, recuperé el equilibrio y volví a mirar la hora. Las cinco de la tarde en punto. Ya más calmada- pero aún con el corazón agitado por la carrera- observé el lugar, caminé entre los estantes de los libros y como esperaba el lugar estaba vacío, claro, no del todo.

Mi corazón comenzó a latir más rápido como si fuera posible en cuanto vi a Jake sentado en el aborde del enorme ventanal al final de un pasillo.

Caminé con cuidado hasta él para no tropezarme de nuevo y vi en su rostro dibujarse una sonrisa.

Cuando estuve frente a él mis manos comenzaron a sudar.

-Hola Jake.

-Hola Bella…

sábado, 17 de abril de 2010

Capítulo 7: ¿Esto está mal?

N/A: Perdón, debí publicar ayer, pero les juro que no estaba bien, ando con un resfriado de los mil demonio, esta semana me tocó trabajar, y encima de eso tengo las clases de la U. Así es que con suerte logro llegar medio despierta a mi cama. Espero que les guste el capítulo de hoy. Me dejan comentarios???

Dueños del Destino

Jacob Pov

Su mirada me tenía atrapado, ni siquiera estaba cerca de mí pero yo la sentía como si aún la tuviera parada frente a mis ojos. Luchando aún contra ese fuego que en cada instante me quemaba nos quemaba más y más.

No podía quitar el recuerdo de sus labios en contacto con los míos, su delicado y menudo cuerpo aferrado a mí como si la necesidad de ellos por convertirse en uno solo fuera asfixiantemente, un deseo fuera de lo racional. Lo anhelábamos. Era lindo y fácil poder hablar y pensar en plural, en un “nosotros”.

Su aliento, sus húmedos ojos brillantes, sus lágrimas tímidas marcando el camino hasta las comisuras de sus labios, el sabor de ese salino y silencioso llanto fue la miel que nos avisaba que todo era real, de que todo estaba pasando y que no era mi imaginación. Su rostro, su rostro también se había grabado en mí, no solo en mi cabeza sino que ahora era como un tatuaje permanente en mi corazón.

El amor me había segado.

Estaba comportándome como un estúpido creyendo que por ese beso ella dejaría a su novio; “a mi amigo”, por mí. Lo sabía. Sabía que eso no ocurriría jamás, no tenía sentido pero por más que trataba de acallar el grito de esa esperanza que crecía a pasos agigantados en mi interior, no podía hacerlo. No debía permitírmelo, pero era más fuerte que toda mi razón, que toda mi voluntad. Y lo era porque la deseaba tan intensamente. La amaba con cada partícula, con cada célula de todo lo que soy.

Siempre supe que todo esto que sentía estaba mal, lo supe desde el primer día en que la divisé a lo lejos… tan linda, tan perfecta... Pero más cuando supe que ella tenía novio y doblemente aún cuando este se había comportado de forma tan amable y cordial conmigo, convirtiéndose de a poco en mi amigo.

Me sentí miserable, me estaba transformando en un gato que espera pacientemente la oportunidad de traicionar a su amo que lo cuida. La culpa me estaba consumiendo lentamente, yo le debía mucho a la familia Cullen y a él también. El doctor Carlisle me había regalo un valioso y considerable tiempo demás con mi madre.

- ¿Y qué estaba haciendo yo?, ¿Sería capaz de pagarle quitándole la novia a su hijo, a mí amigo?.

La excusa de que él se haya comportado como un maldito troglodita con Bella esta tarde parecía cada vez menos convincente y yo no estaba siendo mejor que él ahora mismo.

Pero yo ya había demostrado mis verdaderos sentimientos a Bella, no había podido comportarme, las palabras que explicaban en demasía mis sentimientos ya estaban dichas. “Te amo” –Le había susurrado al oído antes de dejarla en aquel bosque en los brazos de otro, de su novio. De su destino, Edward era lo correcto y en cambio yo lo incorrecto para ella.

Eso era. Bella tenía un destino del cual yo estaba lejos de ser el dueño.

¿Qué podía ofrecerle yo?. – Reí tragando el gusto amargo de lo obvio.

Ahora que lo pensaba yo no tenía nada que darle, lo único de mi propiedad era mi corriente auto, parchado con repuestos de segunda mano, en cambio él podía darle más que un auto nuevo, el podía ofrecerle un futuro completo. Aunque estaba seguro que él jamás podría amarla más de lo que yo lo hago. O al menos con la misma intensidad.

Hasta este momento es que me doy cuenta de las opciones que me corresponden, rogar por ganarme alguna estúpida beca para poder lograr algún día llegar a la universidad, dependiendo de ella para alcanzar un futuro que no incluyera a mi padre como futuro jefe de por vida.

¿Pero acaso dónde se ha visto que la gente se alimente solo de amor?. –Sólo yo era tan imbécil para creerlo. Yo no era quien para negarle ese prospero futuro. Por ella debería ser capaz de tragarme este egoísmo. Dejar de pensar en mí felicidad para brindarle la suya.

Hasta ahora me doy cuenta de lo irracional que estaba siendo, fui un irresponsable, no debí jamás dejarme llevar por mis impulsos. Estaba siendo como un camello en medio de la Antártica, total y completamente fuera de lugar. En esta historia el que sobraba era yo y nadie más.

Di un fuerte y audible suspiro.

La realidad me había caído de sopetón y enserio mi única opción era abrir los ojos y hacerle frente a esta maldita realidad. La que me correspondía.

El viaje de regreso a mi casa se hiso realmente eterno, estacioné mi auto, bajé de él y caminé hasta la puerta de mi casa, una vez allí metí mi mano al bolsillo para sacar mis llaves, mientras las buscaba y me di cuenta gracias a un espasmo que estaba haciendo un frio de los mil demonios.

-Ella tenía mi chaqueta.

Mientras buscaba en mis bolsillos aún la condenada llave miré al cielo sin siquiera verlo realmente. Tenía quizás la esperanza de ver su rostro en la cara de la luna nueva de esta noche.

-“Jake estás loco”. “y es oficial”.

Negué con la cabeza, ahora además de ser un traidor me estaba convirtiendo en un loco que habla solo. Si mi padre o Paul, (mi cuñado) me vieran de seguro estarían disfrutando mi pronta internación en algún loquero como los de las películas.

El teléfono comenzó a sonar y yo sin aún sin poder hallar la llave, entonces descubrí que las había dejado en uno de los bolsillos de la chaqueta que le di a Bella hoy.

-¡Mierda! ¡Me quedé afuera de la casa! –Le di una patada con toda la rabias del mundo a la puerta, ¿Porqué justo cuando uno no tiene llaves de la casa el teléfono que nunca suena ahora tenía que hacerlo para seguir poniéndome nervioso?.

Recordé la llave que Billy (mi padre) siempre deja por si acaso debajo del paño de la puerta de la cocina. Me di la vuelta casi corriendo, hallé al instante a llave, por suerte Paul no sabía de ella o de seguro ahora esta estaría perdida o tirada por algún lugar de la casa.

El teléfono que ya había dejado de repicar volvió a sonar y me apresuré a contestarlo.

-¿Diga?. –Solo silencio, volví a preguntar. –Hola, casa de los Black.

-¿Jacob, eres tú?. –Esa voz la reconocería aún a kilómetros de distancia, era ella.

-Sí Bella, soy yo. –Mi corazón estaba desenfrenado de nuevo. Y eso que solo era su voz.

-Te llamaba por que tus llaves estaban en tu chaqueta. Espero que eso no te provocara ningún contratiempo. –Ella sonaba nerviosa. Y yo no estaba muy lejos de lo mismo.

-Tranquila, tenemos una de repuesto bajo el tapete.

-Ah. –Otra vez un silencio incómodo.

-¿Cómo te sientes?.-Estaba aún preocupado por ella.

-Bien. –Su respuesta fue seca. Luego de lo que pareció ser un suspiro habló.

-Jake… yo… -La detuve. No quería escuchar su arrepentimiento.

-Bella no tienes que decir nada, no te preocupes.

-No Jake, si tengo qué. –Suspiré y me quedé esperando porque ella dijera algo, pero ella también suspiro y esperó. Al cabo de un rato rompí el hielo.

-¿Qué estamos haciendo?, ¿Qué diablos pensábamos Bella?.

-No lo sé Jake, solo sé que se sintió bien. –Adivine que ella estaría sonrojada. La conocía lo bastante como para antelarlo. No supe que responder.

Otro silencio.

-Yo… También te amo. – Las palabras conforme salían de su boca iban perdiendo fuerza.

-¿Acaso esto era real?, no. Yo estaba soñando.

-Di algo por favor Jake. Si estás arrepentido lo entenderé.

-¿Arrepentido yo? ¿Acaso ella estaba loca? ¿Cómo podía pensar eso de mí?. ¿No le había dejado claros mis sentimientos por ella?.

-Bella, no digas eso, yo… no me arrepiento en lo absoluto. –Mi segundo error de la noche.

-¿Podemos vernos mañana?. -¿Ella quería verme?. Quería verla, pero me debatí en la poca moral que me quedaba. Me rendí.

-Claro.

Silencio.

-Te esperaré en la biblioteca del instituto. Estaré allí esperándote, a las cinco. ¿Te parece bien?.

-Estaré allí.

-Bueno… ya debo colgar. Gracias por todo. –Ella enfatizo la palabra TODO.

-No hay de qué. Nos vemos. Adiós.

-Adiós. Colgué el teléfono y subí a mi habitación. Me dejé llevar otra vez por el recuerdo de esta tarde.

¿Cuánto había cambiado todo desde esta tarde? .

-“Ella me ama”. Sonreí.

viernes, 9 de abril de 2010

Capítulo 6: La amo, no puedo evitarlo

N/A: Ok son las 12:34 y yo aún no me baño ni nada y debería estar saliendo para la universidad, pero decidí dejar el capítulo listo antes de irme. Las amo!!! Estoy mega atrasada y tengo que volar a la U!!! Se supone que entro a las 1:3o a clases!! y me demoro mucho en llegar a la u :S . Que el retraso valga la pena! quiero comentarios!!

Dueños del Destino

Jacob Pov

Cuando oí su grito no pude evitar apurar el paso. Ella de seguro estaba asustada y yo necesitaba protegerla. Estaba muy internada en el bosque, no era seguro para nadie, ni siquiera para un hombre encontrarse solo y encima perdido en este enorme bosque. No solo por que pudiera encontrarse con algún animal hambriento si no que algún forastero mal intencionado podría haberla encontrado antes que yo.

En cuanto la divisé ella corrió a mis brazos con los ojos inundados en lágrimas. Sinceramente agradecí no tener que ser yo quien corriera a abrazarla, era lo que más deseaba hacer pero hubiera sido correcto si yo lo hiciere.

-¡Jacob!. –El tono de alivio en su voz me tranquilizó.

-¡Bella!, ¿Te encuentras bien?. –La alejé un poco de mí para poder revisarla, ella solía caerse mucho, por lo que mi preocupación principal era ver si no estaba herida, y la miré detenidamente para asegurarme que no había sufrido ningún daño. Luego de comprobar que no había daños aparentes la volví a abrazar, y ella volvió a llorar pero su llanto no se oía como si fuera de miedo. De seguro había estado muy asustada, la apreté más fuerte contra mí.

-Me perdí. Soy una tonta, me perdí. –Ella aún estaba nerviosa. Y sus sollozos me estremecían.

-No Bella, no eres tonta, y tranquila ya estoy aquí. –Quería darle calma, no soportaba verla sufriendo de esa manera, ni culpándose por algo que a cualquiera podría haberle pasado.

Ella se aferró aún más a mi cuerpo y me sentí cómodo con su contacto, podía sentir el olor dulce de su cabello inundar mi nariz.

-¿Pero cómo fue que llegaste a internarte tanto en el Bosque?.

-No lo sé, no lo sé, quería irme a casa, pero estaba todo muy nublado, tenía frío y aun estaba segada por la rabia por la pelea con Edward, solo llegué aquí. –Aún tenía ganas de darle una paliza al estúpido de Edward por haberla dejado marcharse sola, pero eso lo arreglaría con él después, ahora solo importaba Bella.

Me permití acariciarla, pasando mi mano por su delicada cabellera con la esperanza de que algo de su olor se quedara en mis manos, en más de una ocasión me permití rozar mi mano con su mejilla, su piel tan suave me tenía fascinado. No podía evitar que mi corazón se acelerara, a pesar de la situación me sentía feliz y agradecido por no tener que fingir que ella no me preocupa. A pesar de sentirme culpable por mi felicidad de estar con ella aquí. Solo ella y yo.

-Tenía tanto miedo, tanto. –Me preocupaba que aún llorara, pero la dejé hacerlo, no intenté calmarla más, ella tenía que sacar toda esa angustia no le haría bien quedarse con ella adentro.

Al cabo de un rato sus sollozos comenzaron a calmarse y se hicieron menos constantes hasta que pararon por completo, deje a mis manos tomar su barbilla y que mis dedos acariciaran su rostro, no pude evitar que mis ojos se humedecieran, esto superaba todo el contacto que alguna vez imagine poder tener con ella. Con mi mano alcé su rostro hasta poder mirarla bien, la ternura que me causaban esos ojos era irreal, reprimí el impulso de besarla. Solo me podía permitir mirarla un momento más. Solo un momento más.

-Estaba tan preocupado por ti Bella, creí que te había pasado algo. –Sentí como un dolor en mi pecho se clavaba dando punzadas fuertes en el. Ante la impotencia de no poder dejar que mis labios tocaran los suyos la humedad de mis ojos dio forma a una lagrima que deje caer por mi rostro, no quería soltarla por lo que dejé que la lágrima cayera hasta terminar su curso natural en la comisura de mis labios.

-Estás bien… -No pude terminar la frase y el impulso de sentirla más cerca me dominó.

Se sentía tan bien poder estar con ella así, sin tener que fingir, sin tener que preocuparme por que ella mal interpretara mis sentimientos, solo esperaba que ella no se diera cuenta que la amaba, yo era consciente de que solo podía optar a tener una amistad con ella. Y me había resignado a eso.

La mantuve abrazada por más del tiempo que debía ser correcto, mientras que los latidos de mi corazón disminuyeron, tratando de volver a su regular palpitación. Así estuvimos hasta que la sentí temblar. Había olvidado el frio que hacía, la solté un instante para poder mirarla y asegurarme que estuviera bien, ya la había mirado antes, pero podía ser posible que algo se me hubiera pasado, fue entonces cuando me di cuenta que ella no llevaba una chaqueta encima.

Me quité mi gruesa chaqueta que llevaba puesta y se la puse a ella, tener que separarme ese instante de ella fue doloroso, pero no duró mucho porque la volví a abrazar.

-Te vas a enfermar Jake. –No era algo que me preocupara, pero de todas maneras agradecí que ella se preocupara por mí.

-No te preocupes por mí. Lo importante es que tú has estado más tiempo expuesta a este hielo que yo. No quiero que enfermes. –Era cierto, quien sabe cuánto tiempo ella estuvo temblando y yo por la emoción de tenerla conmigo no lo había notado.

-Gracias. –La voz de Bella se escuchaba bajito, ella me estaba mirando pero sus ojos se desviaron directo a mis labios y entonces comprendí que no era el único que estaba reprimiendo el deseo por besarla. Sentí como mi sangre se venía directo a mi cabeza, y como me estaba ruborizando.

Mis manos estaban temblando inseguras, pero ya no quería reprimirlas, por lo que las deje subir hasta su rostro, la tomé de nuevo de la barbilla para dejar su rostro a la altura de mi cara, tuve que encorvarme un poco para estar a su altura.

Dejé que mi rostro se acercara peligrosamente al suyo, ya no pude evitarlo más, el calor de sus labios actuaba como un imán que pedía a gritos unirse a ellos. Sentí como mi corazón se volvía a agitar y entonces me rendí. Temí por su rechazo, pero ese temor no fue suficiente para alejarme de ella.

Mis labios estaban en contacto con los suyos y por un instante me sentí en el cielo. Nada más seguí mi impulso y me dejé llevar así como ella lo estaba haciendo. Un temblor involuntario se apoderó de mi cuerpo, era el temblor causado por los nervios, por la ansiedad, por la alegría, era la respuesta de mi cuerpo daba ante el cambio de temperatura, el frio que había sentido desde que le pasé mi chaqueta se desvaneció por completo en el mismísimo momento que vi que ella respondía mi atrevido impulso de besarla.

Sentí como sus manos rodeaban mi rostro, como se deslizaron por mi cuello para acabar con sus finos dedos enredados en mi cabello, cómo de su rostro volvían a caer lágrimas que no tenían ni una demostración de tristeza, sentí en su forma de besar la urgencia que yo también tenía. Ella no solo estaba correspondiendo mi beso, yo no había tenido muchas experiencias amorosas pero si que sabía reconocer un amor mutuo, y Bella me amaba tanto como yo a ella.

La alegría que este descubrimiento me produjo era solo comparable con la que había sentido en el momento que la había encontrado en este bosque a salvo. Yo me sentía fuera de lugar, estábamos cometiendo la peor de las indiscreciones, ella estaba engañando a su novio y yo a mi único amigo en este lugar.

Pero la culpa la dejaría para después, no quería soltarla jamás, pero sabía que en algún momento tendría que dejarla libre, por lo que aprovecharía este momento el máximo de tiempo que se pueda.

Me dejé llevar por el ritmo de sus besos, por el sabor dulce de ellos, por el calor que subía por mi cuerpo, y me permití tomar con mis manos su blanco rostro y la atraje hasta mi, dejando en claro mi deseo por ella.

Ya no podría reprimir las ganas de estar siempre con ella, estaba dando un paso adelante, y volver a la relación de amigos que simulaba tener con ella sería imposible. La amaba y ella estaba demostrando que esta locura era compartida.

Oí voces acercándose y caí en la realidad de golpe, fue doloroso despertar de este maravilloso sueño y ver que no éramos dueños de esta felicidad.

Instintivamente nos separamos el uno del otro, su aliento ya no se sentí a dentro de mi boca, el calor de su cuerpo ya no abrigaba al mío y sus manos ya no estaban en mi pelo. La separación fue extremadamente dolorosa.

Sentí vergüenza de mi debilidad, nunca nadie me había provocado tantas emociones juntas, estaba más que enamorado de Bella, y ella tenía novio, mi amigo.

Me sonroje pero no por la vergüenza esta vez, sino por la rabia que tenía conmigo mismo. De que lucharía por tener a la mujer que amaba, pero acosta del sufrimiento de otros, a costa de la más baja de las traiciones.

Me quedé paralizado al darme cuenta de lo que estaba pensando, de lo que había hecho y de lo que pensaba hacer. Yo no era así. Estaba anonadado y por un instante olvidé todo, incluso como respirar. Trate de que mis pensamientos y mi cabeza se enfriaran y se calmara.

-Bella… yo… - Ella no me dejó hablar, a cambio me habló ella a mí.

-No me digas que lo sientes, por favor Jake, no lo digas. –Jamás podría decirle que lo sentía, no lo haría porque simplemente esto sería algo de lo que nunca podría arrepentirme, era la único verdadero que había hecho por mí.

Su dedo índice estaba sellando mi boca. A través su dedo intenté murmurarle mis disculpas por siquiera haber pensado en que esto era un error. –No sé que me pasó… Perdóname.

Me sentí avergonzado ya que mis palabras no eran claras, y estaba permitiendo que ella pensara que estaba arrepentido. No fui capaz de seguir mirándola. De pronto las voces se sintieron más de cerca.

-¿Bella?.

-¿Amor estás por aquí?. –Reconocí la voz de Edward al igual que ella lo había hecho.

¿Cómo iba a poder mirar a la cara a Edward?. ¿Cómo? Si lo único que quería era volver a besar los labios de su novia otra vez.

Ella carraspeó su garganta y gritó para él pudiera encontrarla.

¿Acaso ella quería verlo?

-¡Aquí estoy! . Me dedicó una mirada de sufrimiento y entonces comprendí su incomodidad, nuestros “amigos” y su novio ya estaban cerca. Y Antes de que ellos se acercaran más solté la frase que me carcomía por dentro. Mi incliné hasta alcanzar su oído.

-“Te amo”.

Ella no me dijo nada, se quedó parada como si fuera una piedra, no tuvo tiempo de reaccionar.

Edward ya estaba frente a ella, la besaba y la abrazaba. Los celos me estaban comiendo vivo. No quería presenciar esto, necesitaba salir corriendo de allí antes que de hiciera algo estúpido.

Mis ganas de sacarla de sus brazos me estaban provocando un dolor no solo emocional si no que también físico.

Edward no estaba haciendo nada incorrecto, el intruso entre ellos era yo. No la haría pasar por una elección justo ahora. No era el momento.

-¡Oh Bella!, Perdóname por dejarte marchar.

Ella me miró de reojo y yo no supe que hacer, lo único a lo que atiné fue a retroceder instintivamente y a voltearme, no soportaba ver su cara pidiéndome que la rescatara de esos brazos que tantos celos me causaban.

Intenté alejarme de ella, no miré atrás en ningún momento, ya vería la forma de fingir si era necesario. Ahora todo dependía de ella. Yo ya estaba rendido a sus pies.

viernes, 2 de abril de 2010

Capítulo 5: Mi salvador.

N/A: Hola!! aquí está el capítulo de hoy, mejor tarde que nunca no?. Personalmente amé como quedó, ojalá que a uds también les guste. Lo que muchas esperaban... Espero no decepcionarlas.

Dueños del Destino

Bella Pov

-¡¡¡Ayuda, hay alguien por aquí!!!...

Me sentía cada vez más desesperada, y el frío ya me estaba haciendo encorvar la espalda del dolor que el hielo me causaba. Estaba perdida y de eso no cabía duda.

Cuando me estaba dando por vencida oí unos pasos que se acercaban a mí. Cerré mis ojos y me entregue a la suerte. Solo esperaba que quien fuera que me encontrara no fuera un forastero que me hiciera daño.

Mis ojos se llenaron de lágrimas al ver quién era mi salvador. Solo en mis deseos más internos había sopesado la posibilidad de que Jacob me rescatara, y me sentí en un sueño cuando lo vi aparecer de entre las sombras de los árboles.

-¡Jacob!. –Corrí a sus brazos y de inmediato su calor me cobijó.

-¡Bella!, ¿Te encuentras bien?. –No tuve que responder.

Extrañamente sentí el alivio en sus palabras, al instante que me revisó con la mirada de pies a cabeza, estaba feliz de que estuviera aquí, mis ojos se volvieron a inundar de lágrimas, ya no podía ver. Pero podía sentir su cuerpo abrazándome nuevamente.

-Me perdí. Soy una tonta, me perdí.

-No Bella, no eres tonta, y tranquila ya estoy aquí.

Apreté mi rostro en su chaqueta y me aferré con fuerza a su cuerpo. Me sentía culpable por mancharla con mi llanto, pero no me importaba. Solo quería seguir amarrada a su cuerpo.

-¿Pero cómo fue que llegaste a internarte tanto en el Bosque?.

-No lo sé, no lo sé, quería irme a casa, pero estaba todo muy nublado, tenía frío y aun estaba segada por la rabia por la pelea con Edward, solo llegué aquí.

Él estaba haciéndome cariño en el pelo ahora. Y de vez en cuando rozaba con su mano mi mejilla.

-Tenía tanto miedo, tanto. –No podía dejar de llorar y tampoco quería hacerlo. Con Jake conteniéndome no necesitaba hacerme la valiente.

Se sentía tan bien estar rodeada de esos brazos cálidos, respirar su aroma, su mano rozando mi mejilla, notar como su corazón estaba tan alborotado como el mío. Quería pensar de él estaba tan feliz como yo de que estuviéramos juntos y solos en medio del bosque.

Por un momento mis sollozos pararon y él suavemente tomó mi barbilla con su mano que no estaba acariciando mi mejilla.

Nos miramos por largos minutos a los ojos, los suyos también tenían lágrimas. Me pregunté por qué…

-Estaba tan preocupado por ti Bella, creí que te había pasado algo. –Su mirada era tierna, y sus ojos estaban brillando. Otra lágrima cayó por sus mejillas y a diferencia de lo que haría el común de los hombres no se la limpió, dejó que rodara hasta acabar en la comisura de sus labios.

-Estás bien… -Su frase se cortó antes de que pudiera terminarla, otra vez me apretaba contra él.

No entendía que estaba pasando, pero sentía tanta urgencia por besarle, por decirle lo que tenía hace tanto atorado en la garganta. Quería decirle que le amaba.

Sentí como el nudo en ella me cortaba la respiración, pero yo sabía que era una estupidez de mi parte creer que podría pasar algo entre nosotros.

Estuvimos abrazados quien sabe cuánto tiempo, hasta que otra ráfaga de aire helado me golpeó donde sus brazos no alcanzaban a cubrirme. Temblé ante el hielo que se coló por la piel que estaba al descubierto. Jake me miró y me soltó.

Sentí la falta de su agarre. Pero esta ausencia no duró mucho ya que era solo para quitarse su propio abrigo para ponerlo sobre mis hombros.

Su olor salió a flote cuando me sentí abrigada y los espasmos de frio se calmaron casi tan rápido como habían llegado.

-Te vas a enfermar Jake.

-No te preocupes por mí. Lo importante es que tú has estado más tiempo expuesta a este hielo que yo. No quiero que enfermes. –Su voz era protectora, dulce… varonil.

-Gracias. –No sabía que más responder, por más que buscaba en mi mente la razón a como habíamos llegado hasta aquí no la hallaba. Mi concentración era presa de sus labios.

Otra vez nos quedamos viendo fijo a los ojos y mi corazón se paralizó cuando volvió a tomar mi barbilla y comenzó a acercarse cada vez más a mi rostro. Los segundos antes del contacto de nuestros labios fueron eternos.

Cuando sentí el calor de ellos ambos tuvimos la misma reacción. Solo cerramos los ojos y nos dejamos llevar por el deseo.

Eran tan suaves, cálidos a pesar de que su cuerpo estaba tiritando, nunca sabría si era por el frío o si era por la misma razón que el mío volvía a temblar. Por el deseo de más.

Dejé que mis manos subieran y que mis dedos se enredaran en la parte baja de su nuca, que la urgencia por sentirlo más cerca me gobernara y que mis lágrimas que ahora eran de felicidad cayeran. Esto no estaba pasando. Era un sueño y no quería despertar.

Me fundí en su beso, y pude ver que esto era real cuando sentí que sus manos tomaban mi cara y la atraían hacia su rostro con la misma intensidad que yo deseaba sentirlo más cerca aún de mí.

Era la mujer más feliz que pisaba la tierra. No quería que este beso llegara a su fin, no sabía que decirle, no sabía cómo reaccionaría él después de esto. No me importaba, no quería saberlo. Solo no quería tener que separarme de su boca.

La realidad nos golpeó cuando otras voces me llamaban.

Nos separamos de golpe y la ausencia de su lengua dentro de mi boca dolió, dolió tanto o más como dejar de sentir su calor en mi cuerpo. Solo entonces recordé que había dejado de respirar.

Aun podía saborear su aliento en mi boca, pero la vergüenza me invadió y mi sangre subió de golpe a mi cara. Sentí como ardía mi piel, y noté que no solo yo me había sonrojado.

Jake estaba paralizado frente a mí, con las mejillas ruborizadas y la respiración igual de agitada que la mía. Como si también hubiera olvidado respirar.

-Bella… yo… -Lo detuve en seco.

-No me digas que lo sientes, por favor Jake, no lo digas.

Mi dedo índice estaba sellando su boca. A través de él murmuró. –No sé que me pasó… Perdóname.

Me miró de nuevo a los ojos, pero no fue capaz de sostenerme la mirada, sin aviso alguno se volteó.

De pronto las voces se sintieron más de cerca.

-¿Bella?.

-¿Amor estás por aquí?. –Reconocí al instante la voz de Edward. Y mi corazón se paralizó.

¿Cómo iba a mirarlo a la cara?. ¿Cómo? Si lo único que quería era volver a besar los labios del chico congelado frente a mí.

Carraspee mi garganta y hablé.

-¡Aquí estoy! . Di una última mirada a Jake antes de que el resto de nuestros amigos pisaran dentro de las sombras que nos resguardaban.

Antes de que alguno estuviera lo suficiente cerca de nosotros Jake me susurró una frase al oído que me dejó petrificada.

-“Te amo”.

No alcancé a responder, mi cuerpo ya no era libre. Los brazos de mi novio lo cubrían. Y otros labios estaban en los míos. Labios que para mí ya no se sentían bien. Sino incómodos. Lejanos.

-¡Oh Bella!, Perdóname por dejarte marchar.

Las manos de Edward tenían mi rostro prisionero y sus labios me besaban por todos lados.

Miré de reojo a Jake y sus facciones eran dolorosas. Lo vi retroceder hasta que nos dio la espalda y caminó por el mismo sendero que nuestros inoportunos amigos habían llegado.

Me dolió, sentí el cuchillo hundirse en mi corazón. No sabía que decir.

¿Cómo debería actuar de nuevo frente a él?.

¿Cómo aguantar las ganas de besarle otra vez?.

¿Cómo se supone que ahora pueda disimular?.

Mil preguntas me carcomieron mientras lo veía alejarse. Mil sensaciones que quería dejar escapar pero que se retraían solo porque no era el momento de gritarle que yo también lo amaba.

Una lágrima volvió a rodar por mis pómulos…

-Tranquila bebé ya estoy aquí. –La fría voz de Edward me consolaba.

sábado, 20 de marzo de 2010

Capítulo 4: Fiesta

N/A: Hola nenas, este el capítulo de Dueños del destino que correspondía a ayer, si me dan un ratito más subiré el capitulo de Returning the Favor, como saben estoy sin internet, pero estoy en la casa de mi amiga Fer robando internet :P yo creo que ya el lunes volverá todo a la normalidad o eso espero. Les mando mil besitos ah! y como a habrán visto LoverSuspiritosCullen le da la bienvenida a un nuevo miembro del Staff, mi Amiga Pola Cullen que será la encargada de recomendarles Fics buenisimos para que lean. Espero que la traten bien y comenten sus entradas. Las amo!!

Angylito

Dueños del Destino

Jacob Pov

Jessica podía llegar a ser una muy buena compañía, pero hay algo en ella que me da desconfianza, debe ser porque a veces se comporta de manera tan superficial, que mata lo poco que alcanza a provocar en mí.

No sé porque se me hace tan complicado desviar la vista de Bella, es cómo si tuviéramos imanes en los ojos, con los polos opuestos del otro. Pero ya la he sorprendido varias veces mirándome, o quizás eso es lo que yo quiero creer.

No me sorprendió ver la invitación en mi casillero para la fiesta de Ángela, mi amigo Edward es bastante popular, sinceramente no sé cómo logré encajar en su selecto grupo. Supongo que el que nuestros padres se conocieran influyó. El padre de él se merece todo mi respeto, gracias a él fue que pude desfrutar un poco más de tiempo con mi madre. El Doctor Carlisle fue como un ángel en la vida de toda mi familia, no solo por ser el doctor de cabecera en la enfermedad de mamá, sino por su gran calidad humana, él es muy buena persona. De esas que lo son de corazón.

Me sentía culpable por sentirme un poco atraído por la novia de mi “amigo”, y es que él me ha ayudado muchísimo en este instituto. Pero desde el día que la vi por primera vez a través de aquella ventana simplemente sentí un click en el corazón.

Dejar la reservación hubiere sido mucho más tedioso de lo que ha sido. A decir verdad si no fuese por Edward, Bella, Mike y Jessica hace rato me hubiera vuelto loco del aburrimiento, aquí en Forks nunca pasa nada emocionante. No como en LA PUSH, que siempre hay algo que hacer, extraño eso. Extraño a mis amigos…

Cuando llegué al casino a la hora de almuerzo ya todo mundo hablaba de la fiesta de Ángela, pensé en no ir, pero Edward, Bella, Mike y Jessica irían, asique me hice el ánimo y comencé a planear con Jessica cómo nos iríamos. Como yo no conocía muy bien Forks, sería mejor ir con alguien que me mostrase mejor el camino.

Miré de reojo a Bella, y parecía poco interesada, pero también ya se ponía de acuerdo con Edward para que la pasara a buscar a su casa. Luego de eso Edward y Mike comenzaron a planear la ropa con la que irían. No me sorprendió ver la cara de enfado de Bella.

El fin de semana llegó rápido, y como dijimos, fui por Jessica a su casa a las nueve en punto en mi Wolvagen golf rojo, lo acababa de recoger del mecánico, y estaba radiante, aunque no era tan guay como el de Edward o como el Mike pero yo me sentía orgulloso de mi auto, lo había comprado con mi trabajo de verano.

Cuando aparcamos en la entrada de casa de Ángela me bajé rápidamente para ir hacia la puerta del copiloto para ayudar a Jessica a bajar, le extendí mi mano derecha y ella por inercia la aceptó. La tomé de la cintura y nos encaminamos hacia la fiesta, de reojo vi que el volvo de Edward también esta aparcando en el estacionamiento. Decidimos no esperarlos, ya que adentro los saludaríamos.

La casa estaba hermosa, y si la decoración del exterior era exagerada la de la sala lo era aún más, no podría terminar de contar la cantidad de velas aunque me dedicara a ello toda la noche.

Nos acercamos a saludar a Ángela Weber y luego al resto de nuestros compañeros, al parecer estaba todo el instituto en el lugar.

Al rato comenzó a sonar la música y todos fuimos a la pista de baile, Jessica estaba entusiasmada por que conocía muy bien la canción que sonaba y como le gustaba me obligó a bailarla, aunque admito que bailar no es mi fuerte pero la melodía era simple de seguir.

Miré hacia los sofás donde Bella y Edward estaban sentados conversando bastante juntos, sentí una punzada en el estómago cuando la descubrí mirándome, pero volteé bruscamente antes de que ella notara que la había sorprendido, de seguro era una reacción imbécil, teniendo en cuenta que ella jamás se fijaría en mí, yo no me comparaba en lo absoluto con su novio, por lo que en algún momento debía resignarme y desechar de una vez mis ilusiones con ella.

Mike pasó por nuestro lado y nos saludó, me preguntó por Edward y le señalé donde estaba y luego de dar las gracias por la información se encaminó hacia el sector de los sofás.

Ya estaba aburrido de bailar, le pregunte a Jessica si quería ir a sentarse un momento pero ella estaba feliz de la vida bailando y cantando con otras compañeras por lo que me excusé y decidí salir a tomar un poco de aire, el ambiente estaba un poco denso debido al humo de cigarrillo.

Me apoyé en el marco de la puerta y me relajé al tener aire limpio para respirar, en eso vi que Bella salía corriendo de la casa, la tomé de un brazo para preguntarle si estaba bien pero ella rompió de forma muy brusca mi agarre. No era común en ella actuar de esa manera.

Acto seguido Edward salía igual de rápido y la atajó. Ella se detuvo para oírle.

-Bella, cariño ¿Qué te sucede?, ¿Porqué saliste tan deprisa, te sientes mal acaso?

Ella lo miraba enfadada.

-Edward, no quieres saberlo. –Por el tono de voz que empleó se notaba claramente que algo no estaba bien, pero ella intentaba calmarse.

-Todo lo que te pasa deseo saberlo. Eso no deberías dudarlo cielo. – Le respondió mi amigo que empleó un tono muy gentil a pesar de haberse percatado que ella estaba alterada.

Bella se contuvo de hablar por un momento, y entonces caí en cuanta de que llevaba unas cuantas copas demás, pero ella en un vano intento trataba de no demostrarlo. Respiró hondo y comenzó a decir.

-Está bien, tú lo pediste. Estoy cansada de oír siempre lo mismo.

-¿A qué te refieres Bella?. Respondió él sorprendido. Pero estoy seguro que no se esperaba lo que ella tenía para decirle.

-A tus aires de superioridad, a oír del nuevo carro que tendrás, de las cosas que compraste, de los viajes que hiciste… Enserio Edward, te juro que sería más feliz si fueras un poquito más humilde. Si fueras una cuarta parte de lo que es Jacob.

Ella me estaba poniendo como ejemplo, me sentí un poco incómodo pero por suerte no estaban mirándome cuando me sonrojé.

-O cómo Ben .- Ella lanzó a Ben de pronto y me relajé, mi loco corazón me había hecho sentirme especial, pero eso se derrumbó con la última frase, solo era un ejemplo más.

-Eso es lo que piensas de mí, así es como me ves… Es genial saber lo que piensas de tu novio.-Edward tenía los ojos como platos, y por primera vez lo vi enfadado, nunca los había visto discutir, aunque le encontré toda la razón a Bella. A veces yo pensaba lo mismo, también me sentía incómodo cuando ellos alardeaban, me alegraba no ser el único, pero me preocupaba ver a Bella así.

Ella se dio media vuelta y abrió la puerta del volvo y sacó su bolsa del asiento del copiloto, dio un portazo y tomó el sendero que estaba a unos pocos pasos de la entrada.

Edward se dio media vuelta y volvió a la fiesta echando humos de la rabia, lo seguí y le pregunté si enserio dejaría que Bella se fuera sola a casa, pero me miró con unos ojos tan sombríos que no me atreví a decir nada más.

Pero al poco rato se calmó y sacó su móvil y llamó a casa de Bella.

-Hola Charlie, ¿Me pasas con Bella por favor?.

Su rostro se puso pálido. Y se quedó en silencio. Al rato volvió a hablar.

-¿Cómo que aún no llega?- El tono de su voz estaba entrando en pánico. Hubo un silencio y luego continuó.

-Salió hace más de una hora de aquí. –Otro silencio.

-Si Charlie, discutimos. – El rostro de Edward estaba desfigurado por la culpa.

-Saldré a buscarla, te llamo en cuanto sepa algo de ella. – Escuchó las replicas del padre de Bella y volvió a responderle.

-Lo siento, ha sido mi culpa. Llámame si llega. Adiós.

Cerró de golpe su móvil y todos lo mirábamos con horror. Nadie decía nada, pero yo estaba ansioso por saber que le ocurría a Bella asique rompí el incómodo silencio.

-Edward que sucede, habla de una vez. –Él estaba paralizado por lo que lo tomé de los hombros y le volví a hablar, aunque esta vez con un poco más de histeria. Agachó el rostro y respondió.

-Bella aún no llega a su casa, a juzgar por la hora en que se fue, ella debería haber llegado hace más de media hora.

-¡Y qué estamos esperando, vamos a buscarla!. –Me arrepentí de inmediato por sonar tan interesado, pero por suerte nadie lo notó ya que todos estaban igual de preocupados.

Salimos hacia el aparcadero, Mike salió hacia el norte, Edward siguió el camino hasta la casa de Bella y yo iría por otro de los senderos caminando. Iba a comenzar a andar cuando recordé por donde se había ido Bella, y decidí ir por allí mejor.

Miré el cielo y me preocupé ya que se estaba poniendo en demasía oscuro, y corría un aire muy frio que me calaba hasta los huesos, subí el cierre de mi chaqueta y apuré el paso.

Ya me estaba dando por vencido cuando la oí gritar.

-¡¡¡Ayuda, hay alguien por aquí!!!...

Apuré aún más el paso, ella no estaba tan lejos de mí y parecía bastante asustada.

Por que es imposible ignorar una sonrisa como esta . . .

Por que es imposible ignorar una sonrisa como esta . . .

Con todo mi amor para mis lectoras.

A mis lectoras:
Si aveces me pierdo por algunos días, si me retraso con las historias o si les he fallado y no he sido responsable con el calendario de publicaciones, no es por que no las quiera, o que no las respete como mis lectoras, lo que pasa es que antes que el blog está mi familia, mis estudios, las personitas que amo y me necesitan.
Pero les juro que cada ratito libre que encuentro en mis días lo dedico a pensar en uds, en tratar de avanzar con mis historias, en de vez en cuando renovar la imagen del blog y en estar presente para cualquiera de uds que me necesite. Si hay algo que les puedo asegurar es que cada una de las Historias que he comenzado en este blog, que sean de mi autoria JAMÁS quedarán sin final. Son mis bebés, y una madre jamás deja a sus hijos. Así sea que me cuesten lágrimas de frustración, bloqueos mentales y una que otra grosería cuando mi cabeza se quede en blanco, les prometo que haré todo lo que esté a mi alcance para no dejarlas sin el tan esperado final.
Desde ya les digo que las amo, que cada una de uds, las que comentan, las que anónimamente pasan, las que siempre tienen una palabra de apoyo cuando la necesito merecen todo mi respeto, cariño y gratitud. Son las MEJORES lectoras, siempre esperando pacientemente sin quejas. Soy una agradecida de la vida por tenerlas conmigo.
Sin mi Pola y sin Ustedes este sueño de poder escribir no sería realidad.

Presentación del Blog

Hola!!! Mi nombre es Angylito soy de Chile y este es mi hogar, mi pedacito de Cielo en la tierra. En este Blog podrán leer hermosas historias relacionadas con la Saga de Twilight (SM). Porque como ya dije, Esto no termina con el Libro Amanecer, no mientras todas las fans tengamos imaginación para continuar la historia.

Aquí no solo encontrarán Fics o OneShots escritos por mí, ya que cuento con varias historias de otras Autoras que más que eso son mis amigas. Espero que Comenten y que suspiren con cada una de ellas.

Advertencia:
La mayoria de los fics son para mayores de 16 o 18 años, y/o gente con mentalidad abierta por *lemmon... asi que Los fics tienen clasificacion (Raiting) para que los puedas identificar:
M - (Adultos)
T - (Adolescentes)
K - (Para todas las edades)

*Lemmon : Situaciones Sexuales explícitas


Otra sonrisa que no puedes ignorar...

Otra sonrisa que no puedes ignorar...
Mi amado Jackson Rathbone ♥
DISCLAIMER
♥ LA MAYORIA DE LOS NOMBRES Y PERSONAJES LE PERTENECEN A STEPHENIE MEYER
♥ALGUNOS CUANTOS PERSONAJES LE PERTENECEN A SUS RESPECTIVAS AUTORAS
♥Y LAS IMAGENES O VIDEOS DE LAS PELICULAS DE LA SAGA DE TWILIGHT SON PROPIEDAD DE SUMMIT ENTERTEINMENT

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BIENVENIDAS A MI MUNDO "Este es mi Pedacito de Cielo en la Tierra"

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