domingo, 24 de octubre de 2010

Capítulo XVI - Beth

N/E: Chicas!! perdón por las molestias pero estoy re decorando el blog, asique encontrarán unos cuantos desorden al menos por un par de días. Eso, Disfruten del capítulo. Besitos!!


LA CAJA ROJA

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Las horas fueron pasando hablando con los padres de Bella y con Jacob, y pude ver a la Bella que siempre había sido, había recuperado la sonrisa y la alegría. Se la veía feliz, ahora parecía completa. Mi familia se unió a nosotros en el enorme salón, al calor de la chimenea y estuvimos por primera vez reunidos como la gran familia que eramos. Incluso Jacob acabó por sentirse cómodo con nosotros a pesar de todo. Habíamos llegado a un punto de nuestras vidas donde todo por fin era perfecto, tenía a Bella conmigo, sana y salva, nuestra familia unida e incluso la relación con la manada parecía que llegaría a buen puerto. ¿Podría pasar algo malo o finalmente mi vida sería como siempre había soñado?


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La visita de Charlie, Renée y Jacob había hecho muy feliz a Bella. Volví a ver a la mujer a la que amo profundamente en todo su esplendor. Su risa franca, burbujeante, ahora surgía con facilidad. Bella me arrastró al bosque jugando conmigo.

—Cullen, eres un flojucho -bromeó.

—¿Ah, sí...? ¿Flojucho? -la miré intensamente a los ojos. Podía leer en las profundidades ambarinas tal y como podía hacerlo en el chocolate de sus ojos humanos-. ¿Tiene alguna queja, Sra. Cullen?

—Hum... Veamos -Bella se llevó el dedo índice a la barbilla en un gesto reflexivo.

—¿En qué piensas? -le pregunté intrigado. Ni siquiera ahora, siendo iguales, podía leer su mente.

—Estoy repasando la lista -respondió pensativa.

—¿Qué lista?

—Pino, roble, haya... Veamos ¿hemos terminado con alguna sequoia?

—No -le dije riéndome-. ¿Quieres intentarlo?

—Uff..., son enormes ¿qué tal si empezamos con este castaño y si luego estamos inspirados intentamos demoler la sequoia?

—¿Demoler, eh? -pregunté arqueando una ceja.

—Venga Cullen, sólo un poquito de destrucción ¿si? -Bella se acercaba insinuante hacia mi, al mismo tiempo que recorría su blusa con las manos deshaciéndose de todos los botones que encontraba en su camino, hasta que llegó al último y retiró la blusa de su pecho, dejando al aire un sujetador azul de encaje que volvería loco a un monje.

—¿Quién eres tú y dónde has dejado a mi Bella?

—Muy gracioso Edward -dijo a sólo unos milímetros de mi boca-. Creo que llevas demasiada ropa.

Deslizó sus manos sobre mi pecho, hasta alcanzar el borde de mi jersey, tiró de él hacia arriba sin contemplaciones.

—Estás jugando con fuego -le aseguré mientras ella jugaba con la hebilla de mi cinturón.

—Hum... Fuego ¿eh? -se agachó retirando mis pantalones al mismo tiempo-. Me encanta que me quemes... -Bella jugueteaba con la yema de sus dedos sobre mi piel, recorría con su lengua mis muslos, su aliento sobre el rastro húmedo que dejaba su boca hacía que mi piel se estremeciera. No pude reprimir un gemido de sorpresa cuando sentí sus labios rodearme, su lengua jugar conmigo.

—Me estás volviendo loco -susurré mientras estrujaba el tronco del castaño sobre el que me había recostado para evitar caer al suelo ya que mis piernas habían dejado de sostenerme. Apreté con tanta fuerza el tronco que le arranqué dos pedazos. Bella seguía acariciándome con su boca. Sus labios y su lengua se movían por toda mi longitud sin descanso. Incapaz de resistirlo por un solo segundo más la levanté, acercándola a mi pecho-. No tienes idea de lo que estás haciéndome.

—Yo creo que sí... -contestó risueña.

Nos hice girar en un movimiento brusco, rápido. Ahora era ella quien estaba atrapada entre aquel hermoso castaño y mi cuerpo.

—¿Qué he hecho? -inquirí divertido-. He transformado a la dulce e inocente Isabella Swan, no sólo en un vampiro, sino en un súcubo -comencé a jugar con ella tal y como ella había hecho conmigo. Recorrí su piel con mis labios, con mi lengua, hasta que la oí gemir y suplicar por más. La levanté en el aire para entrar en ella. Ninguno de los dos parecía tener suficiente, los dos queríamos más... y así fue, nos entregamos el uno al otro hasta que el castaño cedió y terminamos en el suelo entre risas y gemidos.

—Ya puedes tachar el castaño de tu lista -le dije tan pronto como pude recuperar el aliento-, tampoco ha resistido lo suficiente. Los dos nos reímos hasta que de repente Bella paró. Se puso de pie a la velocidad del rayo y se vistió.

—¿Qué pasa? -pregunté preocupado.

—¿No lo has oído?

—Creo que estaba un poco absorto en este momento... ¿Que tenía que oír?

—No sé exactamente lo que era... ¿un quejido? -contestó mientras terminaba de vestirse-. Apúrate -me urgió-. Quiero saber que es eso.

De repente pude oír los pensamientos de alguien en una zona cercana. Eran extraños, más que oraciones o ideas concretas, percibía sensaciones, colores, sonidos cercanos..., pero era como si no hubiese ningún pensamiento consciente en esa mente.

En un momento el bosque estaba prácticamente en silencio, sólo era roto por los ruidos de los pequeños animales y el canto de algunos pájaros, al segundo siguiente la tranquilidad del bosque se rompió. Oímos un lamento persistente que se hacía más y más agudo. Era un llanto lastimero que hacía que el corazón se te encogiese en el interior de tu pecho. Bella también lo oyó y enseguida se puso a buscar la procedencia de aquel sonido.

—Bella, no... -le susurré demasiado tarde. Ella había comenzado a correr hacia aquel desgarrador sonido. Salí corriendo tras ella, intentando detenerla, pero ella aprovechaba su fuerza para impulsarse más con cada zancada. Solíamos correr a la par, manteniendo el ritmo, pero cuando Bella quería ganarme, solía conseguirlo.

Llegamos a un pequeño claro, ningún humano a la vista. Suspiré aliviado justo antes de darme cuenta que de ese preciso lugar provenían los pensamientos que había percibido.

Giré a mi alrededor tratando de localizar al propietario de aquella extraña mente sin conseguirlo. Percibí la figura de Bella a mi izquierda. Estaba quieta, como una estatua, mirando un punto en el suelo. Allí había una tela raída. ¿Que podía tener de interesante? Me fijé en aquel bulto de tejido durante unos segundos hasta que noté un movimiento en él. Probablemente un pequeño animal. Mi teoría cuadraba perfectamente con el latido frenético que me llegaba. Quizás una cría de puma o lobo. Bella estaba más cerca que yo y desde donde estaba probablemente veía de qué se trataba.

—¿Bella? -la llamé.

—Oh Dios mío -susurró. Se acercó al pequeño bulto a toda velocidad, se agachó y lo cargó en brazos-. Oh, Dios mío... Pequeña ¿qué te han hecho?

¿Pequeña? ¿A quién llamaba pequeña? Ella estrechaba el pequeño bulto contra su pecho y se movía despacio de un lado a otro.

—Está helada -susurró-. Edward, dame tu chaqueta.

Cuando me acerqué a Bella con la chaqueta en mi mano fui yo el que se quedó de piedra. En los brazos de mi Bella reposaba un bebé. Apenas tenía pelo en la cabeza y los pocos que tenía eran oscuros y formaban pequeños rizos. Sus ojos permanecían cerrados y movía sus manos contra su pequeña boca. Tenía los labios sonrosados y se abrían formando una O. Su lengua se movía de una forma extraña, como tratando de succionar el aire.

—Creo que tiene hambre -me dijo Bella-. Esme iba al pueblo ¿verdad?

—Sí -le confirmé incapaz de decir una palabra más.

—Llámala, dile que consiga lo básico para un bebé de no más de una semana.

—¿Cómo sabes eso? -le pregunté.

—Por el peso..., pesa poco más de tres kilos -dijo sonriendo. Sostenía al bebé en su brazo derecho y acariciaba su mejilla con la mano que le quedaba libre-, tenemos que llevarla a casa -dijo finalmente.

—¿Crees que será buena idea? -le pregunté.

—¡Edward! ¿No pretenderás abandonar aquí a esta criaturita dejándola a su suerte, verdad?

—¡No! -negué inmediatamente-, por supuesto que no. Pero quizás podamos llevarla al pueblo para que busquen a su familia...

—¿Cómo crees que llegó aquí? ¿Andando? Está claro que la han abandonado...

—Bella, cielo, no te enfades conmigo. Es sólo que temo que te resulte muy duro. Han pasado casi ocho meses desde tu transformación y pareces llevarlo bastante bien. Lo hiciste muy bien con tus padres y en el pueblo, pero esto es diferente. Ellos permanecían a una distancia prudencial de tí. ¡Por Dios Bella! Sólo abrazaste a tus padres un par de veces... -Bella sujetaba al bebé sobre su hombro, una mano en la parte superior de su espalda, la otra bajo su culito. La apretaba contra su pecho, muy cerca de su cara. Sin duda alguna podía olerla-. ¿Cómo puedes soportar tenerla tan cerca?

—No lo sé. ¿Acaso importa? Su cercanía no me molesta Edward. ¿Has llamado ya a Esme?

—No -le dije mientras cogía el teléfono del bolsillo trasero de mi pantalón-, pero acabo de recibir un mensaje de Alice. "No os preocupéis, dejadlo todo en las manos de tita Alice" -típico de Alice, si algo conllevaba compras era la primera en la fila...

—Será mejor volver a casa para que Carlisle la revise -dijo Bella.

—¿Cómo estás tan segura de que es una niña? -le pregunté.

—¿En serio tengo que explicártelo Edward? -bromeó-. Verás... Los niños tienen pene...y las niñas tie..

—Ya, ya... Estudié medicina... Sé lo que tienen las niñas...

—Eres adorable -me dijo mi amor. Me acerqué un poco más a Bella para ver bien al bebé. Había abierto los ojos, eran marrones, de un color muy parecido al que había tenido Bella cuando era humana.

—Tú te ves adorable con ese bebé en brazos -le aseguré. Y era cierto. No se la veía insegura. El bebé parecía pertenecer allí. Estar en el regazo de Bella era su lugar en el mundo. Se complementaban, parecían haber sido hechas para estar así, como si hubiese sido así por años y no solamente unos minutos. Extendí una de mis manos para acariciar aquellos pequeños y rechonchos dedos y el bebé atrapó uno de mis dedos en su puño. Supe en ese mismo instante que iba a tenerme así por siempre. Atrapado por su pequeña mano-. Corramos a casa, Carlisle tiene que revisarla -dije. Bella me miraba seria, pero con una sonrisa en sus hermosos ojos ámbar.

—Ya te tiene en sus manos a ti también ¿Verdad? -sólo pude sonreírle.

Carlisle nos estaba esperando en el porche. Cuando vio a Bella cargar el bebé se sorprendió. "¿Puede soportarlo?" -me preguntó en silencio, yo sólo asentí en respuesta- "Nunca deja de sorprenderme su autocontrol. Quizás podamos volver pronto a Forks, aunque no pueda ser por mucho tiempo...". En ese momento no podía hablar con él. No de eso.

—Échale un vistazo -le pedí.

Carlisle abrió el camino hacia el despacho. Una vez allí pesó al bebé, lo midió, comprobó su corazón y sus reflejos.

—Todo parece estar bien -aseguró-, parece tener en torno a una semana -el bebé había cogido uno de los dedos de Bella y lo estaba chupando. En ese momento apareció Esme por la puerta cargada con un montón de bolsas.

—Justo a tiempo -dijo Bella- Beth está muerta de hambre...

—¿Beth? -le pregunté.

—Supongo que no podemos llamarle bebé para siempre, pero si te molesta que la llame así...

Le había llamado Beth, Elisabeth, como mi madre, como mi auténtica madre. La miré sonriendo.

—¿Elizabeth? -volví a preguntar mientras ella venía hacía mí y me acariciaba la mejilla.

—Si. ¿Te molesta? -me miró-. Si fuese una posibilidad para nosotros, me habría encantado llamar así a nuestra hija.

—No -le aseguré-, no me molesta. Al contrario Bella. Te lo agradezco.

Toda la familia se reunió en la casa. Todos alrededor de la pequeña, todos enganchados a ella, cada uno a nuestra manera, pero la forma en la que Esme, Rosalie y Bella la miraban era especial. Era la misma mirada que alguna vez vi en Esme cuando me observaba preocupada. Era la mirada de una madre. Esme era nuestra madre, todos sabíamos que ése, ser madre, era uno de los mayores deseos de Rosalie. Pero ¿Bella? No tenía ni idea de que quisiera ser madre. Y me sentí culpable. Muy culpable por haberle robado esa oportunidad. Bella notó que algo me pasaba, le entregó la niña a Rose y avanzó hacia mí. Toco mi mejilla y por primera vez pude escucharla sin palabras. "¿Qué te pasa?"

—Te... te he oído -susurré.

—Lo sé -me dijo tomándome de la mano y empujándome afuera-. Ven, tenemos que hablar.

Caminó en silencio hasta el árbol más alto del jardín, trepó por el tronco hasta alcanzar la última rama lo suficientemente grande y resistente como para sostener nuestro peso. Se sentó allí y palmeó la madera a su lado, indicándome que me sentara con ella. Me senté a su lado y esperé en silencio.

—¿Y bien? -preguntó.

—¿Qué? -respondí.

—No me has contestado Edward -replicó-, y yo no leo mentes como tú. ¿Qué te pasa?

—Es sólo que... -suspire, tratando de coger fuerza-, vi como mirabas a Beth, y luego me dijiste que si nosotros pudiésemos ser padres habrías llamado así a nuestra hija... Me... me siento culpable. Me siento culpable por robarte la posibilidad de ser madre -confesé.

—Edward -me llamó-. Tienes que dejar de culparte por todo. Tú no me has impedido ser madre.

—Yo te convertí Bella. Nosotros no podemos tener hijos... ¿Cómo puedes decir que no es mi culpa?

—En primer lugar Edward, me estaba muriendo. ¿Cómo podría haber sido madre si hubiese muerto? En segundo lugar, la posibilidad de ser madre no murió el día que me convertiste, sino mucho antes.

—¿Antes? -pregunté.

—Sí, el tratamiento que seguí... bueno, esa era una de las posibles consecuencias, y yo lo sabía. Por favor, cielo, no te tortures por eso.

—¿Por qué siempre me justificas? -le pregunté.

—¿Por qué siempre te culpas? -me contestó-. Edward, soy feliz, me has hecho feliz, estoy viviendo la vida que siempre quise vivir. Estoy contigo, eso es suficiente para mí, no importa cuántos sacrificios tenga que hacer. Poder vivir contigo el resto de mi existencia merece cualquier sacrificio.

La abracé y la besé, ella era lo mejor de mi vida y por fin la tenía conmigo. Estaba conmigo y no se arrepentía de su elección. Estaba conmigo y creía que todos los sacrificios que habíamos hecho para llegar hasta aquí merecían la pena. No podía ser más feliz...

—Vamos -le pedí-, nos están esperando. Carlisle quiere tener una reunión familiar.

Caminamos hacia la casa. Cuando entramos nos encontramos a Rosalie totalmente entregada al bebé. La sostenía suavemente en sus brazos, meciéndola con cuidado y cantándole una melodiosa nana. Beth la miraba y sostenía uno de sus dedos en su pequeña mano.

Carlisle nos hizo un gesto para que todos pasásemos al comedor. Esa no era una buena señal, él quería tratar un asunto de vital importancia o habríamos tenido esta "charla" en cualquier otro sitio de la casa. Se situó en la cabecera de la enorme mesa con Esme a su derecha. Bella y yo nos sentamos a su lado. Emmet, Jasper y Alice en el otro lado de la mesa. Rosalie permaneció de pie, meciendo a Beth en sus brazos, arrullándola para que durmiese.

—Bueno -comenzó Carlisle-. Esto -señaló a Beth- no es algo habitual y quiero que todos formemos parte de esta decisión. ¿Qué haremos con la pequeña?

Rosalie levantó su cabeza rápidamente, mirando a Carlisle.

—¿A qué te refieres con "qué haremos"?

—Rosalie -la tranquilizó-, debes tener en cuenta que esta situación debe ser difícil para Bella, a fin de cuentas, ella es una neófita y el bebé es humano ¿entiendes? Hay muchas posibilidades... -empezó Carlisle.

—Abandonarla no es una posibilidad -intervino Bella-. Te agradezco tu preocupación Carlisle -Bella miraba a mi padre mientras se levantaba para coger a la pequeña Beth en brazos-. Su cercanía no representa ningún problema para mí -aseguró mientras besaba uno de sus mofletes-, en absoluto.

Para reafirmarse en lo que había dicho se llevó uno de los deditos de Beth a su boca, como mordiéndola, pero sin exponer sus dientes. Sólo sus labios tocaban la piel de la niña, que no parecía asustada en absoluto. Yo sin embargo estaba fuera de mí. ¡¿Cómo podía soportarlo?. "Tranquilo Edward, ella está bajo control, si algo fuese mal yo intervendría". Jasper monitorizaba nuestros estado de animo y no parecía en absoluto preocupado.

—Bella... sé que tú la encontraste..., pero realmente ella no es tuya. Lo sabes ¿verdad?

—Eso es obvio Carlisle -respondió Bella-. Tú trabajas en el hospital, tienes contacto con la policía ¿cierto?

—Cierto -contestó mi padre.

—Te habrías enterado si un bebé de una semana hubiese desaparecido ¿no?

—Si ella fuese de aquí, probablemente sí. ¿Pero quien te dice que no es el bebé de un turista?

—Carlisle, sé que quieres hacer lo correcto -Bella suspiró-, sé que nunca harías algo que pudiese dañar a nadie, no intencionadamente... y eso te honra. Pero no le haremos daño a nadie si Beth se queda con nosotros. Yo la recogí en el bosque. Estaba desnuda Carlisle, sólo cubierta por una manta raída... Créeme, la han abandonado a su suerte, pero yo no lo haré, ella podrá contar conmigo.

—Y conmigo -dijo Rose situándose al lado de Bella. Emmet la miraba con los ojos abiertos como platos.

La siguiente en dejar la mesa fue Esme, sin decir ni una sola palabra se acercó a Bella, y puso una de sus manos sobre la cabecita de Beth en un ademán protector, incluso Alice, que no tenía un gran instinto maternal, se levantó y se unió al grupo. Las mujeres Cullen habían adoptado a Beth y nada de lo que nosotros dijésemos iba a cambiar eso. Esme levantó la cabeza y miró a Carlisle.

—Escuchame bien Carlisle Cullen. En esta familia no se deja a nadie en la estacada. Esta niña crecerá feliz con nosotros, tendrá una familia que la ame, la cuide y la ayude, y llegado el momento ella decidirá su futuro -no pude evitarlo, fruncí el ceño-. Edward, no me mires así, te equivocaste con Bella, le quitaste su capacidad de decisión y los dos sufristeis. Llegado el momento Beth decidirá por sí misma y nosotros respetaremos su decisión, sea la que sea. Esta reunión se ha acabado.

Y así fue como Beth entró en la familia Cullen. Carlisle podría ser el cabeza de familia, pero Esme era el corazón.

9 comentarios:

diana dijo...

hay me encantooo sisis un bebeeeeee en la familia sisisi!!!!!!!!!!!!!!!! besitoss angyyyyyyyyyyy

Ro_Lizzy dijo...

Si estos muchachos siguen con la destrucción sexual masiva van a tener que plantar todo un bosque... que envidia!!! jajaja
Pobre bebe como la van a dejar abandonada en el bosque?? menos mal que bella la escucho... es genial el vuelco que ha dado esta historia y muero de ansiedad por seguir leyendo mas capítulos.
Nos leemos pronto.
http://miangelpersonal.blogspot.com/

AlePattz dijo...

Hola Angylito, me encanto el capi, si como que les faltaba la Reneesme de la historia y aquì esta nada mas que esta se llama Elizabeth o Beth.Y todas las mujeres con su instinto maternal dispuestas a enfrentarse a los hombres Cullen por ella. La reacciòn que mas me gusto fue la de Esme, quièn lo dirìa tan calladita. Sigue adelante con tus historias. Esta y la de Hombre de alquiler son las que mas me gustan.
Saludos

Mara S. dijo...

Me encanto el cap... Aguante las mujeres Cullen!!

jajjaa Y lo de Esme... Y si, Carlisle puede ser el cabesera y todo eso. Pero el no puede negarse nada a lo q pida o diga esme :P

Besos, Mara S.

Ada Cullen dijo...

Sublimeee!!! Siblimee!!!! que Bien tendres una bebe en casa Beth me gustaaaa!!!
jajaj pobre hombres cuando una quiere algo lo quiere no mas!!!
Ansiosa espero la remoldeacion besoa mi nalla
pla saludos y No excelente fic

Patricia dijo...

un bebe esto va a ser genial , q super me encanto el capi esta genial, besosss

zusanna dijo...

Hace mucho q no entraba a tu blog!!! pero me acabo de leer los anteriores de este fic y me encantaron, me quede anonadada.
Saludos!!!!!!

limatow dijo...

wauuu un bebe es genial sigue escribiendo me encanta junto con placenteros y culposos

Angie Masen dijo...

me encantaron lo 3 capítulos(14,15,16)y ya extrañaba la historia pues no había podido seguir la por que me quitaron la pagina donde la seguía, pero gracias a mi linda Noe por informarme que la podía seguir en este blog, gracias Angylito por publicarla

Por que es imposible ignorar una sonrisa como esta . . .

Por que es imposible ignorar una sonrisa como esta . . .

Con todo mi amor para mis lectoras.

A mis lectoras:
Si aveces me pierdo por algunos días, si me retraso con las historias o si les he fallado y no he sido responsable con el calendario de publicaciones, no es por que no las quiera, o que no las respete como mis lectoras, lo que pasa es que antes que el blog está mi familia, mis estudios, las personitas que amo y me necesitan.
Pero les juro que cada ratito libre que encuentro en mis días lo dedico a pensar en uds, en tratar de avanzar con mis historias, en de vez en cuando renovar la imagen del blog y en estar presente para cualquiera de uds que me necesite. Si hay algo que les puedo asegurar es que cada una de las Historias que he comenzado en este blog, que sean de mi autoria JAMÁS quedarán sin final. Son mis bebés, y una madre jamás deja a sus hijos. Así sea que me cuesten lágrimas de frustración, bloqueos mentales y una que otra grosería cuando mi cabeza se quede en blanco, les prometo que haré todo lo que esté a mi alcance para no dejarlas sin el tan esperado final.
Desde ya les digo que las amo, que cada una de uds, las que comentan, las que anónimamente pasan, las que siempre tienen una palabra de apoyo cuando la necesito merecen todo mi respeto, cariño y gratitud. Son las MEJORES lectoras, siempre esperando pacientemente sin quejas. Soy una agradecida de la vida por tenerlas conmigo.
Sin mi Pola y sin Ustedes este sueño de poder escribir no sería realidad.

Presentación del Blog

Hola!!! Mi nombre es Angylito soy de Chile y este es mi hogar, mi pedacito de Cielo en la tierra. En este Blog podrán leer hermosas historias relacionadas con la Saga de Twilight (SM). Porque como ya dije, Esto no termina con el Libro Amanecer, no mientras todas las fans tengamos imaginación para continuar la historia.

Aquí no solo encontrarán Fics o OneShots escritos por mí, ya que cuento con varias historias de otras Autoras que más que eso son mis amigas. Espero que Comenten y que suspiren con cada una de ellas.

Advertencia:
La mayoria de los fics son para mayores de 16 o 18 años, y/o gente con mentalidad abierta por *lemmon... asi que Los fics tienen clasificacion (Raiting) para que los puedas identificar:
M - (Adultos)
T - (Adolescentes)
K - (Para todas las edades)

*Lemmon : Situaciones Sexuales explícitas


Otra sonrisa que no puedes ignorar...

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Mi amado Jackson Rathbone ♥
DISCLAIMER
LA MAYORIA DE LOS NOMBRES Y PERSONAJES LE PERTENECEN A STEPHENIE MEYER
ALGUNOS CUANTOS PERSONAJES LE PERTENECEN A SUS RESPECTIVAS AUTORAS
Y LAS IMAGENES O VIDEOS DE LAS PELICULAS DE LA SAGA DE TWILIGHT SON PROPIEDAD DE SUMMIT ENTERTEINMENT

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