domingo, 15 de agosto de 2010

Capítulo 10. Mi ángel

N/E: Bueno chicas, aquí les dejo el capítulo de la Caja Roja, espero que lo disfruten :) Cariños!! y bueno, mañana entro a clases de nuevo, la verdad es que tengo dos exámenes asqueroso, por eso me he retrasado con los capítulos, lo que sí les digo que mañana subo doble capítulo de Fate has Brought us here, y pronto subiré Hombre de Alquiler :)


La Caja Roja

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Bella -la interrumpió mi padre-, no es necesario que tengas dolores...

No quiero quedarme dormida. No ahora. Te prometo que te avisaré si se vuelve insoportable. Créeme, suplicaré que me des drogas, pero no ahora, por favor.

Está bien -cedió mi padre-. Edward -me dijo-, si notas cualquier indicio de dolor me llamas ¿de acuerdo?

No te preocupes -le contesté-, estaré atento. Vamos Bella, ya que no vas a dormir, será mejor que te preparemos algo de comer...


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Conseguir que Bella le permitiese a Carlisle administrarle su medicación fue una de las cosas más difíciles que había hecho en los más de cien años que tengo de vida. Ella es realmente testaruda. Tuve que jurarle que no me separaría de ella en toda la noche, cosa que molestó muchísimo a mi queridísima hermana Alice que estaba dispuesta a que cumpliéramos todas y cada una de las tradiciones antes de casarnos.

Disfruté de la noche como hacía mucho tiempo que no lo hacía. Tener a Bella dormida en mis brazos era una sensación muy placentera, y estar aquí, en nuestra casa, con nuestra familia, era un sueño hecho realidad. Esta noche fue muy distinta a la anterior. En primer lugar, ya habíamos dejado el hospital, no habría molestas enfermeras irrumpiendo en mi paraíso personal. No habría cables ni vías que me estorbasen a la hora de abrazar a Bella. Yo podía controlar cada uno de sus signos vitales. Conocía su ritmo cardíaco. Era capaz de saber si sus latidos seguían su ritmo normal o éste había variado de alguna manera. Era consciente de cada una de sus respiraciones. Sabía, sólo con oírla respirar, si había tomado o no el oxígeno que su organismo necesitaba. Esta noche Bella parecía tener sueños felices. Una suave sonrisa se dibujaba en su rostro y, de vez en cuando, un suspiro abandonaba sus labios. A veces susurraba mi nombre, y parecía contenta al hacerlo. Cada vez que mi nombre se escapaba de sus labios una descarga eléctrica parecía querer despertar a mi congelado corazón.

Bella despertó en mitad de la noche, me miró con ojitos de sueño y sonrió mientras acariciaba mi mejilla.

—Duerme Bella -le susurré.

—Tengo mucha sed -deposité un tierno beso en su frente y salí disparado a la cocina. No tardé más de unos segundos en regresar.

—Gracias -me dijo. En cuanto terminó de beber se recostó de nuevo sobre mi pecho, suspirando satisfecha. La abracé y la atraje más a mi, si eso era posible.

—Descansa, amor, trata de dormirte -le supliqué.

Bella no volvió a hablar en toda la noche. Cayó en un profundo sueño, en mis brazos, el lugar del que jamás debería haberse ido.

Observé la noche a través de mi ventana. Era una noche clara. Apenas unas cuantas nubes atravesaban el cielo nocturno dejando entrever el hermoso cielo estrellado. Con el paso de las horas la noche fue perdiendo su color púrpura para ceder su lugar a un limpio cielo azul claro. El sol comenzaba a asomar tras los montes Olympic y en un par de horas estaría brillado en todo su esplendor. Este día claro duraría apenas unas horas. Alice había asegurado que por la tarde ya se habría cubierto.

Dos suaves golpes en la puerta llamaron mi atención, la puerta se abrió y Carlisle entró en mi habitación.

—Sólo quería asegurarme que había pasado buena noche -me dijo.

—Ha estado muy tranquila -le confirmé- ni siquiera ha parecido tener pesadillas. Sólo se despertó de madrugada por la sed.

—Estupendo -Carlisle se acercó a la cama y me tendió un vaso con agua y un par de pastillas-, haz que las tome en cuanto despierte. Le ayudarán con el dolor de cabeza.

—Está bien -contesté. Dejé lo que Carlisle me había dado en la mesilla que tenía a mi lado y volví a abrazar a Bella.

Pasaron un par de horas, ella seguía inmóvil entre mis brazos. Estábamos en el paraíso. Mi paraíso.

—Pasa Alice -le dije a mi hermana antes de que golpease la puerta.

—Esme tiene listo su desayuno, Edward. ¿Crees que podrás despertarla? Tenemos que empezar a arreglarla. Todo en el patio está listo ya.

Me levanté y me dirigí a la ventana del cuarto que daba al jardín posterior. Al lado de los rosales de Esme habían situado un pequeño altillo, adornado con un gran arco de flores blancas y rojas. Una gran alfombra roja cubría todo el camino desde la puerta al altar. Las sillas para los invitados estaban al lado derecho del pasillo, vestidas con fundas de color rojo y decoradas con un gran lazo de color blanco. Los laterales del pasillo estaban decorados con flores y velas. Al lado izquierdo estaba mi piano.

—Está perfecto Alice -le aseguré-. Gracias.

—Espero que a Bella le guste -me dijo-. No tuve mucho tiempo.

—Estoy seguro de que le encantará -y era cierto. Sabía que Bella adoraría la sencillez que se respiraba. Estaba totalmente seguro de que algo así es lo que ella deseaba para nuestra boda.

—Despiértala y tráela a desayunar -me recordó Alice.

Miré durante unos cuantos minutos más el lugar en dónde, en unas horas, Bella se convertiría en mi esposa. No pude evitar sonreír. Una auténtica sonrisa, una que fui capaz de poner en mi cara sin esfuerzo, una sonrisa que hace unos meses no acudiría a mi rostro ni forzándome a mí mismo a ello. Una sonrisa de pura felicidad. Ella sería mía, en solo unas horas. Me acerqué a la cama y me arrodillé en el suelo, a su lado. Acaricié lentamente su mejilla y fui acercando mi rostro lentamente al suyo.

—Bella -le susurré al oído-, es hora de desayunar, mi Bella Durmiente -y rocé sus labios con los míos, suave, dulcemente. Ella respondió a mi beso sin despertarse, en sus sueños. Sus labios cálidos se movieron sobre los míos generando una placentera sensación de calor y suavidad-. Despierta, amor.

Cuando Bella abrió los ojos pude ver de nuevo el brillo en ellos. La alegría parecía haber vuelto a su vida.

—Vamos dormilona -le dije burlón- ¿no te da vergüenza dormir hasta tan tarde hoy?

—¿Por qué no podría dormir hoy hasta tarde? -me preguntó.

—Ven -le dije, sosteniéndola en mis brazos. Ella rodeó mi cuello con los suyos, acercando su nariz a mi piel-. Mira -le pedí mientras la acercaba al ventanal de mi habitación.

Los ojos de Bella vagaban por todo el jardín trasero, fijándose en cada uno de los detalles. Las flores, las velas, el altar, el piano...

—¿Te gusta? -le pregunté. Tenía la imperiosa necesidad de asegurarme que todo estaba a su gusto. Aún teníamos tiempo de cambiar lo que no le gustara. Ella seguía embelesada, mirando el jardín a través de la ventana.

—Es... es perfecto, Edward -susurró emocionada-, simplemente perfecto.

Mi sonrisa se hizo aún más grande, cosa que yo no creía posible. La felicidad que sentíamos amenazaba con desbordarse. En ese momento vi una pequeña gota cristalina abandonar sus ojos.

—¿Qué pasa Bella? -le pregunté preocupado-. Si algo no está a tu gusto lo cambiamos, pero no llores amor...

—En serio, Edward -me miró a los ojos y vi la sinceridad brillar en los suyos-, es perfecto, absolutamente perfecto.

—Entonces, ¿por qué lloras?

—Lloro de felicidad -me confesó-. No creí poder vivir ésto contigo jamás. Estoy tan feliz, Edward...

Dejé que su cuerpo se deslizara por mis brazos, hasta que la punta de sus pies tocaron suelo. En cuanto estuvo apoyada en una superficie firme la abracé por la cintura, acercándola más a mi cuerpo. Acerqué mis labios a los suyos, comenzando una suave danza en la que nos movíamos acompasados, como si lo hubiésemos ensayado una y otra vez hasta alcanzar la perfección.

El beso se tornó demandante, ya no era suficiente que nuestros labios estuviesen unidos, cada centímetro de piel clamaba por ser tocada, por ser acariciada. Pude sentir sus manos trazando las líneas de mi pecho sobre mi camiseta, las mías se habían perdido en su espalda, dibujando formas sobre su cálida piel, provocando con mi frialdad natural que se estremeciese entre mis brazos.

Me alejé de su boca, lamentándolo en el mismo momento en el que lo hice, dejé que mi frente reposase en la suya y deposité un pequeño beso en la punta de su nariz.

—Hora de desayunar -le dije-, para los humanos -puntualicé, ganándome una risita por su parte-. Vamos futura señora Cullen. Pero antes... -cogí las pastillas que Carlisle me había dado para ella y se las tendí-, por favor -Bella las cogió sin dudar y se las tomó con un trago de agua-. Gracias.

Cargué a Bella en mis brazos, dispuesto a llevarla así hasta la cocina, ganándome un gritito de sorpresa y una risa.

—Puedo bajar sola -Bella me miraba divertida.

—Quiero tenerte lo más cerca posible de mí -le dije-¿Puedes darme este capricho? -ella sólo asintió y me regaló una deslumbrante sonrisa.

—Te amo -susurró.

—Como yo a ti -le respondí.

Bajé las escaleras a paso humano, tratando de alargar todo lo posible la situación que me permitía tenerla entre mis brazos. En un rato me marcharía de caza con mis hermanos y tendría que dejarla por unas horas. No sé como iba a ser capaz de soportarlo.

Dejé a Bella sentada en un taburete y le acerqué a la mesa lo que mi madre le había preparado. Café, leche, macedonia de frutas, cereales, tostadas, huevos... Esme había cocinado para un regimiento. Mi Bella miraba todas las fuentes que había ante ella sin decidirse hasta que, por fin, vio algo que le gustaba y se puso a comer.

—¡Buenos días, Bellita! -Emmett parecía de buen humor-. Estoy seguro de que has dormido bien ¿cierto?

—Sí -le respondió Bella- he dormido muy bien.

—Ya... -a Emmett se le escapó una risita- ¿que otra cosa, excepto dormir, puedes hacer con San Edward el Casto? -Bella se rió, sin poderlo evitar, provocando que un poco del zumo de piña que estaba bebiendo se escapase por su nariz.

—¡Emmett! -Rose había aparecido a su lado, regalándole una buena colleja.

—¡Auch, Rose! -se quejó- ¿por qué me pegas?

—Deja a Bella tranquila -Rose miró a Bella con ternura "No me mires así Edward, realmente la aprecio, no haré nada que la dañe"- Bella -la llamó- ¿has terminado?

—Sí, todo estaba muy rico, pero no puedo comer ni un bocado más.

—Bien, entonces despídete de Edward porque no le verás hasta la noche -le informó Rose. Bella se giró hacia mi rápidamente.

—¿Te vas? -me preguntó nerviosa, su respiración era rápida al igual que el ritmo de su corazón. Me acerqué a ella y la abracé.

—Tranquila, amor, sólo me iré unas horas con Jasper y Emmett, iremos a cazar y estaremos de vuelta para la ceremonia.

—¿Lo prometes? -me preguntó aún nerviosa.

—Te lo juro -le aseguré. En ese momento apareció Jasper en la cocina.

—Tranquila Bella. Ni Emmett ni yo permitiremos que se escape. Ya ha estado soltero por mucho tiempo...

Bella se rió con el comentario de Jasper, se levantó del taburete sin soltarse de mi abrazo.

—No tardes -me pidió-. Alice me va a torturar y te necesito cerca para impedírselo.

—¡Te he oído Bella! -gritó mi hermana desde el piso superior-. Acabarás agradeciéndome "la tortura", ya lo verás...

—Maldito oído vampírico -masculló Bella entre dientes.

—¡También he oído eso señorita! -chilló Alice, convirtiendo nuestras sonrisas en carcajadas.

—Bella -llamé su atención mientras mis hermanos abandonaban la cocina, dejándonos solos- amor, te voy a echar mucho de menos -le aseguré para darle después un beso en la frente.

—Pues no te vayas -dijo abrazándose fuertemente a mí.

—Bella, mira mis ojos -sabía que estaban prácticamente negros- ¿Crees que tu padre no lo notará? Además, cariño, no quiero sentir sed a tu lado el día de nuestra boda ¿lo entiendes? -Bella sólo asintió-. Carlisle se quedará en casa, si tienes dolores habla con él. Esme, Alice y Rosalie se ocuparán de ti -la sentí temblar ligeramente en mis brazos-. Serán buenas...

—Vuelve pronto -me pidió.

—No te darás cuenta de que me he ido.

La acerqué un poco más a mí y la levanté en vilo hasta que su boca estuvo a la altura de la mía. Nos dimos un largo beso, dulce y cálido. Me costó mucho trabajo y fuerza de voluntad despegarme de sus labios.

—Te amo -le dije mientras acariciaba su mejilla antes de salir de la cocina.

—"No te preocupes Edward, la cuidaremos" -pensó Esme mientras se dirigía a mi Bella-. Vamos -le pidió-, Alice nos está esperando...

Emmett, Jasper y yo salimos corriendo hacia el bosque. Cada metro recorrido era una tortura, deseaba con todas mis fuerzas dar la vuelta y deshacer el camino andado, pero ella quería que fuese yo quien la transformase, y para eso tendría que estar bien alimentado. No quería correr riesgos, no si se trataba de ella, de mi Bella.

Seguimos corriendo por el bosque hasta llegar a la zona en la que cazábamos. Nos separamos durante un tiempo. Tan pronto terminé con un puma y un par de ciervos corrí de vuelta al claro en el que me reuniría con mis hermanos. Ellos ya estaban esperándome con una sonrisa en la cara. Algo se les había ocurrido, algo que trataban de ocultarme, y no me dejarían en paz hasta conseguir lo que querían.

—Bueno hermanito -empezó Emmett-, esta tarde abandonarás por fin la soltería -empezó burlón-, y Jasper y yo nos preguntábamos si tenías alguna pregunta que hacer -dijo levantando las cejas repetidamente-. Si es así, sólo dispara.

Jasper no podía disimular la risa y Emmett me miraba "Venga Edward, no tengas vergüenza, seguro que hay cosas que quieres saber".

—Emmett, por favor, podríamos pasar ésto por alto. Gracias.

—Venga Edward -insistió- ¿en serio no quieres saber nada? Dejar de ser virgen ya es lo suficientemente complicado, pero ¿un vampiro y una humana? ¡Eso bate récords!

—¿Podrías tener un poco más de tacto, Emmett? -le pidió Jasper.

—Gracias -le dije a mis hermanos- ¿Podemos irnos? -Emmett no dijo nada. Sólo salió corriendo en dirección a nuestra casa.

—"Espera un momento" -me pidió Jasper- "¿crees que aún nos oye?".

—No, creo que ya está lo bastante lejos -le respondí.

—No quiero que te enfades -empezó Jasper.

—¡Oh, por favor, no, tu también no...! -le dije avergonzado.

—No es curiosidad Edward, y tampoco tengo intención de avergonzarte, te lo prometo.

—Jasper, tengo más de cien años, confía en mí, domino la teoría -le dije aún más avergonzado si eso fuese posible.

—Lo sé Edward, no pretendo explicarte "como se hacen los niños", pero sé por experiencia lo fuerte que pueden ser nuestras sensaciones en esos momentos. Edward, ella es muy frágil...

—Eso lo sé, Jasper -le corté-, por eso no va a pasar nada hasta que sea igual a nosotros.

—¡Cómo si eso fuese decisión tuya...! -me dijo.

—Por supuesto que lo es Jazz, yo siempre haré lo mejor para Bella -le aseguré.

—Edward, primera lección del manual para el hombre casado. No importa lo que hagas, ellas siempre consiguen lo que quieren. ¿Olvidas como te sientes cuando estás cerca de ella? Créeme Edward, si ella lo quiere, tu caerás. Tienes que estar preparado.

—Estoy seguro de que podré controlarme Jasper -le aseguré-. Gracias por tu preocupación de todas formas -me giré y comencé a correr. De repente una ola de lujuria me golpeo. Caí al suelo, enterrando mis manos en la tierra...

—Eso es lo que sentirás cuando estés con ella, Edward, o algo muy parecido. ¿Entiendes lo que quiero decirte ahora?

Cuando esa sensación abandonó mi cuerpo me giré hacia Jasper.

—No seré capaz de controlarme... -me quejé-, Jasper, le haré daño, no podré controlarme...

—Si lo harás -me contestó muy seguro de sí mismo-. Sólo debes enfocarte en ella, no olvidar jamás con quien estás y cual es su naturaleza. Resististe su sangre, resistirás ésto, te lo aseguro.

—Gracias Jasper -le agradecí-, en serio, muchas gracias. Salimos corriendo hacia nuestra casa, ahora en silencio. ¿Querría Bella que tuviésemos ese grado de intimidad? No lo creo, seguramente estará agotada. No debería resultarme tan difícil convencerla de esperar si lo intenta. ¿Qué son unos días más a fin de cuentas? Perdido en mis pensamientos y en mi nuevo miedo corrimos hasta llegar a casa. Todo estaba listo en el jardín. Esme salió a recibirme.

—Bella está en el dormitorio de Jasper y Alice -me dijo-. Te dejé tu traje encima de vuestra cama. ¿Por qué no vas a prepararte?

Subí corriendo a mi cuarto y me encerré en el baño para darme una ducha y calmarme. Cuando salí del cuarto de baño y me sorprendí al encontrarme con Charlie allí. ¿Tan nervioso estaba que no me percaté de su llegada?

—Charlie... -murmuré mientras buscaba algo de ropa que ponerme, ya que sólo estaba con mi ropa interior-, disculpa, no esperaba encontrarte aquí -le dije. Sus pensamientos eran muy confusos, realmente no sabía por donde empezar.

—Dime por qué estás haciendo ésto, Edward -me preguntó.

—Porque la amo más que a mi propia vida -le contesté sin dudar.

Mi contestación pareció ser suficiente para contentarle. Se levantó de la cama y se acercó a mí. Me miraba fijamente, tratando de averiguar la verdad.

—Charlie, se que he cometido muchos errores -el jefe me miró y resoplo-, tienes tus motivos para no confiar en mí. Espero que el tiempo borre mis equivocaciones y merezca tu confianza. La amo. Con toda mi alma. No podría vivir sin ella ni un día más. Sé que ésto te parece precipitado, pero en mi familia somos muy tradicionales. Te prometo, no..., te juro que haré lo imposible para que ella sea feliz.

—Ella estuvo tan deprimida cuando te fuiste... Y nunca se recuperó. Ayer en el hospital volví a ver brillar los ojos de mi hija. Antes, cuando hablé con ella -pude ver una imagen de Bella en su mente vestida sólo con una bata de seda- vi a mi Bella. Vi a la niña alegre que era antes de tu marcha. Quiero seguir viendo a esa Bella. No consentiré que le hagas daño. Hiérela y...

—No lo haré -intenté impregnar mis palabras de sinceridad.

—Está bien -me dijo-, termina de arreglarte -me dijo-. No querrás llegar tarde a tu boda ¿verdad, muchacho?

—No, Jefe, no creo que al padre de la novia le gustase...

—Veo que nos vamos entendiendo -dijo con una risita mientras salía de mi habitación.

Terminé de vestirme y bajé al jardín. Ya había anochecido y todas las velas estaban encendidas, iluminándolo todo con un suave resplandor dorado.

A mi lado en el altar estaba Carlisle. Rosalie estaba sentada en el piano, tocando Claro de Luna. Todos estaban ya sentados en su lugar, Reneé y Phil, mis hermanos, Esme, Ángela y Ben. Sólo la gente importante de verdad. Sabía que Bella echaría de menos a Jacob, pero estaba seguro de que él no se presentaría.

La música cambió de repente y comenzó a sonar el Canon de Pachebel. Alice apareció en la puerta, vestida de rojo. Pude ver la mirada de adoración que Jasper le lanzó. Los segundos se hicieron eternos. Bella no aparecía, busqué los pensamientos de Charlie para asegurarme de que estaba bien. Él trataba de tranquilizarla ya que estaba muy nerviosa. Miré a Jasper desesperado y al segundo siguiente una ola de tranquilidad nos arrastró a todos.

—"De nada" -me dijo Jasper sólo para mí.

Cuando Bella apareció por la puerta dejé de respirar. El cielo había perdido un ángel y éste había aterrizado en nuestro jardín. Llevaba puesto un sencillo vestido blanco, sin tirantes, prácticamente recto, sobres sus hombros llevaba un pequeño abrigo de gasa, que con la brisa vespertina flotaba alrededor de su cuerpo creando la ilusión de unas alas etéreas. Un ángel. Mi ángel. Llevaba el vestido ceñido bajo su pecho con una cinta de color rojo, cuyas puntas bajaban a lo largo de sus piernas hasta el suelo. Alice le había arreglado el pelo de tal forma que parecía llevarlo recogido en un moño bajo, aunque solo fuese una ilusión. Bella levantó sus ojos tan pronto sus pies abandonaron las escaleras y pisaron tierra firme, y me miró. Me sonrió. Pude volver a respirar por fin y le devolví la sonrisa. Ella caminó hacia mi y cuando estuvo solo a un paso de mi, su padre me entregó su mano.

—Cuídala -me dijo.

—Con mi vida -le contesté sin apartar mi mirada de los ojos de mi niña.

Ayudé a Bella a subir el escalón que nos separaba del sacerdote y la ceremonia comenzó. No recuerdo ni una sola palabra. Sólo era capaz de centrar mi atención en Bella. Todo el tiempo la miré a los ojos perdiéndome en ese mar de color chocolate.

—"Edward" -la voz de Carlisle resonando en mi cabeza me devolvió a la realidad- "Edward, hijo, ¡los anillos!"

Me giré para ver a mi padre sonriendo mientras me tendía el anillo de Bella. Todos nos miraban y sonreían. Pronuncié mis votos y coloqué el anillo en su dedo. Después llegó su turno, cuando colocó la alianza en mi dedo me sentí completo, por fin ella era mía. Mi ángel, mi Bella.

—Yo os declaro marido y mujer -ésta es la única frase que le escuché decir al Sr. Weber-, ya puedes besar a la novia Edward.

Me acerqué a Bella, tomé su rostro entre mis manos y le dí un suave beso-. Te amo -le susurré.

Todos estallaron en aplausos y se acercaron a felicitarnos, todos nos abrazaron. Cuando llegó el turno de Reneé me abrazó y me susurró al oído.

—Hazla feliz Edward, haz feliz a mi hija mientras viva.

—Lo haré, ella será feliz todos y cada uno de los días de su vida, te lo prometo Reneé.

—Gracias.

Mi hermana organizó una pequeña recepción, con una tarta nupcial, por supuesto, y fotos, miles de fotos. Cuando la música comenzó a sonar arrastré a Bella hasta el centro de la improvisada pista de baile.

—¿Eres feliz Sra. Cullen? -le pregunté mientras bailábamos.

—Como nunca soñé serlo -me respondió.

7 comentarios:

Ada Cullen dijo...

Oh que lindoooo!!! awwwww!!!! Siii que bello un poco d ealegria par a todos que fic tan hermoso espeor que la parte trise ya halla pasadoooo miles de besosooos

zenni dijo...

Me gusta mucho esta historia...saludos mi angy

jules9203 dijo...

awwwwwwwwwwwwww que hermoso fue demasiaod lindo ver eso

Beth dijo...

OHhhhh!!!!!! que bonito y qeu doloroso también para René y Charlie, pensando que su hija va a morir en breve. Debe ser terrible: menos mal que la "cullenterapia" es infalible. A ver is se la aplican ya!!!
Besos

diana dijo...

esto se pone super ssuperrrrrrrrrrrrrrrrrrrr

Anónimo dijo...

Como eres mala, me hiciste llorar. Estuvo tan hermoso que me emocione y empece a llorar. Y escuchando la cancion de Sigur RoS: Andvari queda perfecta. Neta sigue escribiendo por que quiero mas.
Y otra cosa... lo publicaste el dia de mi cumpleaños. Asi que gracias por esto si??.
Ya sabes que te adoro Angy con todo mi corazon asi que no tardes demasiado ok?? xD.


Atte Mary 100% Twilight

Anónimo dijo...

nena cullen: esta precioso el capi pobre bella lo que a sufrido pero fin lo consige ya quiero verla de vampira a ver que pasa jajjaj un beso mi angy y muchos suspiritos para las dos

Por que es imposible ignorar una sonrisa como esta . . .

Por que es imposible ignorar una sonrisa como esta . . .

Con todo mi amor para mis lectoras.

A mis lectoras:
Si aveces me pierdo por algunos días, si me retraso con las historias o si les he fallado y no he sido responsable con el calendario de publicaciones, no es por que no las quiera, o que no las respete como mis lectoras, lo que pasa es que antes que el blog está mi familia, mis estudios, las personitas que amo y me necesitan.
Pero les juro que cada ratito libre que encuentro en mis días lo dedico a pensar en uds, en tratar de avanzar con mis historias, en de vez en cuando renovar la imagen del blog y en estar presente para cualquiera de uds que me necesite. Si hay algo que les puedo asegurar es que cada una de las Historias que he comenzado en este blog, que sean de mi autoria JAMÁS quedarán sin final. Son mis bebés, y una madre jamás deja a sus hijos. Así sea que me cuesten lágrimas de frustración, bloqueos mentales y una que otra grosería cuando mi cabeza se quede en blanco, les prometo que haré todo lo que esté a mi alcance para no dejarlas sin el tan esperado final.
Desde ya les digo que las amo, que cada una de uds, las que comentan, las que anónimamente pasan, las que siempre tienen una palabra de apoyo cuando la necesito merecen todo mi respeto, cariño y gratitud. Son las MEJORES lectoras, siempre esperando pacientemente sin quejas. Soy una agradecida de la vida por tenerlas conmigo.
Sin mi Pola y sin Ustedes este sueño de poder escribir no sería realidad.

Presentación del Blog

Hola!!! Mi nombre es Angylito soy de Chile y este es mi hogar, mi pedacito de Cielo en la tierra. En este Blog podrán leer hermosas historias relacionadas con la Saga de Twilight (SM). Porque como ya dije, Esto no termina con el Libro Amanecer, no mientras todas las fans tengamos imaginación para continuar la historia.

Aquí no solo encontrarán Fics o OneShots escritos por mí, ya que cuento con varias historias de otras Autoras que más que eso son mis amigas. Espero que Comenten y que suspiren con cada una de ellas.

Advertencia:
La mayoria de los fics son para mayores de 16 o 18 años, y/o gente con mentalidad abierta por *lemmon... asi que Los fics tienen clasificacion (Raiting) para que los puedas identificar:
M - (Adultos)
T - (Adolescentes)
K - (Para todas las edades)

*Lemmon : Situaciones Sexuales explícitas


Otra sonrisa que no puedes ignorar...

Otra sonrisa que no puedes ignorar...
Mi amado Jackson Rathbone ♥
DISCLAIMER
LA MAYORIA DE LOS NOMBRES Y PERSONAJES LE PERTENECEN A STEPHENIE MEYER
ALGUNOS CUANTOS PERSONAJES LE PERTENECEN A SUS RESPECTIVAS AUTORAS
Y LAS IMAGENES O VIDEOS DE LAS PELICULAS DE LA SAGA DE TWILIGHT SON PROPIEDAD DE SUMMIT ENTERTEINMENT

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BIENVENIDAS A MI MUNDO "Este es mi Pedacito de Cielo en la Tierra"

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