
Placenteros y Culposos
Edward Pov:
“Llévate mi corazón contigo, yo ya no lo necesito”
Sé que había dicho que no me quedaría muchos días con mi primo, pero estar lejos de Bella, me hacia bien. O al menos era más fácil mentirme a mí mismo sin tener que enfrentar tan pronto la realidad. Si la viera frente a mis ojos no sabría qué hacer, ni qué decir. Probablemente correría a abrazarla y la perdonaría, pero con eso sólo me haría más daño a mí mismo y es por eso que estar alejados es lo mejor por ahora y más me valía meterme esta idea bien en la cabeza pronto.
En la fiesta lo pasé mejor de lo que creí. La verdad es que Tania fue una muy buena compañía, y no sólo eso, gracias a ella me libré de que Emmett me hiciera bailar con cada una de mis amigas y de que Kathe me interrogara durante toda la noche. Habíamos sido buenos amigos y por cuestiones del trabajo de nuestros padres, nos habíamos dejado de ver, en un comienzo recuerdo que su mamá llamaba a la mía, un par de años incluso puede que hayamos compartido en vacaciones, pero una cosa lleva a la otra y la distancia no es muy fácil de llevar, finalmente perdimos contacto con su familia, aunque al parecer mi papá no, Él y Eleazar habían estudiado juntos en la Facultad de Medicina, habían compartido incluso dormitorio en la Universidad y Carmen, la mamá de Rosalie y de Tania había sido una de las mejores amigas de mi madre.
No tuve que fingir ir por una bebida cuando no quise seguir bailando, Tania siempre adivinó mis movimientos. Cuando quise alejarme un momento ella no me obligó a quedarme, tampoco intentó amarrarse a mí y andar de un lado para otro a la siga de mis pisadas. Ella se comportó como una verdadera amiga. Quizás porque en cierta forma ella siempre supo como actuar en el momento indicado.
Estar lejos de todo era bueno para mi salud mental, aunque el corazón se me estrujara dolorosamente en cuanto los recuerdos venían, incluso cuando en medio de la momentánea felicidad me asaltaban las ganas de obtener respuestas, de querer creer en las promesas de Bella, en tratar de convencerme a mí mismo que todo era otra de las jugarretas sucias de Jacob me obligué a mi mismo a olvidar todo, me obligué a quedarme y a no correr a los brazos de ella.
Mi madre me llamó en la mañana temprano, no le quise contar todo lo que pasó, pero por mi voz adivinó que las cosas no estaban bien, cuándo me preguntó si Bella estaba conmigo, por un momento le quise mentir, no decirle nada de lo que había pasado, pero ella sacó sus propias conclusiones. Quizás debí explicarle mejor, pero no pude, mientras antes dejara de hablar y de pensar en Bella más pronto se iría este dolor y esta decepción. Ya después habría tiempo de dar explicaciones.
Bajé a tomar desayuno con Emmett, tuve que taparme la nariz para no sentir el profundo olor a cigarrillos y a cantina que había quedado impregnado en la casa luego de la fiesta de anoche.
Cuando entré a la cocina no me sorprendieron las caritas de mis primos, yo me fui a dormir a eso de las tres de la madrugada que fue cuando Tania decidió irse, pero desde mi habitación pude oír la música hasta pasadas las seis de la mañana.
Me reí cuando Emmett se paró afirmando con sus dos manos su cabeza y caminó a penas hasta la ventana y cerró la cortina.
–No me mires así, asumo que se pasó la mano con la botella de tequila.
–Tranquilo Emmett, no iba a decirte nada de todos modos… lo que sí… ¿Ya viste como quedó la casa?
–Ni me lo recuerdes, por más que pienso aún no sé por dónde comenzar a limpiar este desastre. Gracias a Dios que Rose y Tanya vendrán a ayudarme a limpiar.
–Tienes suerte entonces. Supongo que ya no te van a desheredar.
–Eddy, ¿puedo hacerte una pregunta?.
–Emmett, si es sobre por qué vine solo, la verdad es que ahora no me siento bien como para hablar de ese tema.
–¡Hey! Tranquilo, si yo sólo quería saber desde cuando tú y mi cuñadita son tan cercanos…
–A no es que te pasas… Emmett, Tanya y yo somos viejos amigos, nada más y enserio, te juro por lo más sagrado que tengo que en estos momentos en lo que menos pienso es en… –Estaba embalado discutiendo con Emmett que por poco no me di cuenta de que la puerta de la cocina estaba abriéndose.
No estaba seguro de que tanto habían escuchado, pero Rosalie y Tanya entraban a la cocina con una sonrisa radiante y cargadas con bolsas.
Miré a mi primo de re ojo y me acerqué a ellas para ayudarlas.
–Buenos días dormilones.
–Buenos días amor de mi vida. –Hace años que no veía a Emmett en esa faceta de hombre tierno y dedicado, era un tanto difícil siquiera imaginarlo. Si no lo viera con mis propios ojos no me lo creería. Luego de que casi se comiera el rostro de Rose, se estiró un poco para despeinar a Tanya.
–Hola cuñadita…
–Hola gigante.
Tanya y yo terminamos de sacar los útiles de aseo que traían en las bolsas. Es que enserio, aunque suene un tanto machista, sólo las mujeres pueden limpiar tan bien una casa.
En menos de dos horas la casa entera relucía de nuevo. Mientras las chicas limpiaban Emmett y yo decidimos cocinar, no es que seamos unos expertos, pero en lo que a barbacoas significaba mi primo era el mejor.
Mientras intentaba ser útil en algo trataba de no pensar, y es que no podía quitarme de la cabeza que este se suponía sería el mejor fin de semana de mi vida, tenía todo tan planeado en mi cabeza…
Bella y yo bailando apretados, después dormiríamos juntos, por la mañana saldríamos a caminar por la ciudad, después iríamos al parque, nos sentaríamos en el pasto, tomaríamos helado… Incluso ahora, ella debería haber estado sentada junto a mí, con sus manos envolviendo las mías, con su cabeza recostada sobre mi hombro…
Dejé de pensar en ella antes de que las lágrimas comenzaran a caer. Por suerte Tanya apareció y me convenció de que la acompañara a comprar un par de cosas que faltaban para almorzar.
–¿Así es que rompiste con tu novia, tan mal acabaron las cosas entre ustedes?. Es que cuando los vi aquella vez… no sé… se veían felices…
Me quedé mudo ante su pregunta, ni siquiera había pensado en las palabras “acabar“ ó “romper”. Y al parecer Tanya notó mis pocas ganas de hablar sobre el tema.
–Perdóname por preguntarte esto, pero es que por tu cara de anoche y por la que tenías hace un momento la única razón que se me ocurre es que las cosas tienen que haber acabado muy feas. Enserio Edward, nunca te vi tan triste. Entiendo si no quieres contarme, pero creo que las cosas duelen menos cuando las dejamos salir.
Seguí conduciendo, Tanya había sido por mucho tiempo mi amor platónico, la mujer que yo siempre consideré perfecta, desde que éramos pequeños me sentaba a mirarla por horas, amaba cada cosa que ella hacía o decía. Si había una mujer con la que soñé pasar el resto de mi vida, esa había sido Tanya, y digo “había” porque hasta que conocí a Bella ya no pude imaginar a nadie más ocupando ese sitio. Tanya como siempre estaba en lo cierto, ella siempre había sido muy intuitiva, por lo que no me sorprendía que adivinase las razones del por qué mi rostro de funeral. Pero ahora no era el momento para hablar de esto.
–Gracias. Lo tendré en cuenta.
Fue todo lo que pude decirle. El resto del camino a la tienda y el de regreso a la casa lo hicimos en el más absoluto silencio.
7 comentarios:
Ay no puedo creer ser la primerA esta es historia favorita y me entristecio que duraras mucho sin publicar.Pero espero mas capis!!!
por fin enana esta es mi historia favorita jajajajaja un beso te quiero
HAY QUE ALEGRIAAAA ME HA DADO VER LA ACTUALIZACION DE ESTE FIC!!!! ME ENCANTABA Y SE QUEDO UN PUNTO!!!! GRACIAS,GRACIAS,GRACIAS,GRACIAS,GRACIAS,GRACIAS,GRACIAS,GRACIAS,GRACIAS,GRACIAS,GRACIAS,GRACIAS!!!!
Amo, amo, amo con locura esta historia angy :) el Edward que escribes en este fic es el mejor de todos, tan tierno y sensible, y ama tanto a Bella (L). Ojalá que se dé cuenta que todo es culpa de Jacob :(
con que ganas leo este capítulo!!! te extrañabamos!! espero ya no tardes tanto en escribir, espero el próximo!!!
diossssss, vas a acabarlo?????? estoy ansiosa por seguir leyendo, por favorrrrrrr......
diossssss, vas a acabarlo?????? estoy ansiosa por seguir leyendo, por favorrrrrrr......
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