lunes, 23 de agosto de 2010

Capítulo 6: Tocarte es un placer

N/A: Bueno este capítulo va dedicado a una de mis lectoras de FanFiction. "Dark Love" que me hizo este hermoso regalo. Una portada para esta historia.
Espero que les guste :)

Hombre de Alquiler

Una hermosa sonrisa que quizás Isabella no vería jamás se esbozó en los labios de Edward, este se impresionó con lo audibles que ya eran los latidos de ella, aún ni siquiera terminaba de desnudarla, aun ni siquiera había desviado una mano a algún lugar más privado de su cuerpo, pero le fascinó la sola sensación de creer que todo ese alboroto era ocasionado sólo por él y por nadie más.

Como aún la mantenía medio cargada de la cintura, le ordenó con voz lo suficientemente audible para ella que se aferrara con fuerza de él. Y ella así lo hizo, presionando aún más fuerte sus piernas sobre ese duro torso mientras él comenzaba a caminar a paso lento hacía la habitación.

-“No soy buena en esto”. –Dijo ella más por costumbre que por otra cosa, pero su voz ya no se oía temerosa, más bien entrecortada y excitada.

-“Tranquila, creo que algo puedo enseñarte”. –Le susurró el terciopelo al oído.

-“Eso me gustaría mucho en este momento”. Respondió al tiempo que él besaba su frente para tenderla en la cama y quedar levemente apoyado sobre ella.

-“La primera lección es que siempre tiene que haber un pequeño juego previo… Algo como esto…”

Su corazón se detuvo y volvió a latir mientras sintió como unas manos comenzaban a marcar un camino que se detuvieron justo debajo de sus senos. Jugando tímidamente con el borde de estos, sin tocarle nada que no debiera, pero ese solo movimiento la estaba mareando de placer.

-“¿Y Luego de eso…” .-Replicó intentando dejar en claro que le daba autorización para continuar.

-“Luego, mis manos buscaran el punto exacto que te haga suspirar”. –Una de sus manos descendió y se apretó fuerte contra una de sus caderas haciendo que sus cuerpos chocaran, haciendo que el cuerpo de Isabella temblara y su espalda se arqueara involuntariamente.

Tal como él lo había predicho, un suspiro se escapó sin autorización, un calor extraño subió por su cuerpo haciendo que sus mejillas ardieran.

Él alejó su mano que aún había estado jugando con el borde de su seno y con suavidad pasó a rozar la punta de su pezón que de inmediato reaccionó, continuó con la travesía y tomando su nuca la acercó para besarla.

Con sus labios jugueteó sobre los de ella, deteniéndose para morder sólo un poco el labio inferior, y luego sin que tuviera que pedirlo se abrió paso entre ellos para compartir un respiro y revolotear dentro de su boca.

Siguió besándola, siguió acariciándola, pero siempre estuvo al borde de tocar algo prohibido, rozando sus dedos por debajo de su vientre, pero sin llegar a tocar sus bragas, por debajo de sus senos, pero sin tocar la cúspide de sus montes, bajando por su espalda pero apenas alcanzando el límite entre donde termina su espalda y comienzan sus glúteos.

No sabía cómo, ni por qué ese pequeño jueguito de caricias la estaba motivando tanto, ni porqué con cada uno de ellos la hacía sentir aún más deseosa. Él ni siquiera la estaba tocando enserio, pero la estaba excitando cómo jamás alguien lo había hecho.

Así se mantuvo el jueguito, alternando caricias con dulces besos.

Finalmente, la respiración de Isabella cambió, ya no era lenta, acompasada, normal. Ahora se había vuelto entrecortada, un tanto acelerada y sin dudas más audible. Era la señal que él estaba esperando.

-“Ahora, sabrás de qué se trata la segunda lección”.

Como pudo ella le respondió. –“Estoy ansiosa por saber que sigue…”

Esta vez dejó de ser tan suave, y con rapidez descendió hasta los muslos de Isabella, la pegó a su cuerpo y la dejó sentir su bulto aprisionado aún dentro de sus pantalones. Instantáneamente las caderas de Isabella comenzaron a moverse, fueron pequeños movimientos circulares los que le permitieron a la parte baja de su vientre rozar aún más ese bulto enorme.

Un hormigueo insoportable se adueñó de su entre pierna que poco a poco se había ido humedeciendo. Ahora eran sus manos las que recorrían el pecho de su compañero bajando hasta encontrar la hebilla de su cinturón. Sin prisa se liberó de él para luego desabotonar ese molesto jean, pero antes de que pudiera seguir él la volvió a tomar de las caderas y la volteó para esta vez quedar él bajo ese menudo y blanquecino cuerpo. Ella semi sentada sobre su pelvis continuó con lo había comenzado, sin mayor esfuerzo pudo deshacerse de esos pantalones, hacer esto a ciegas no era tan difícil como pensó que sería.

Ahora ambos se encontraban sólo con ropa interior, pero él no tardó mucho en encontrar los broches que mantenían ocultos bajo una manta de fino encaje los montes de Isabella, con una sola mano quitó ese maldito seguro y tomando los breteles ayudó para que se deslizaran por sus brazos hasta que estuvieron del todo fuera del contacto con su piel.

A estas alturas casi no sentía pudor, más bien una ola de confianza la acompañaba en esta aventura.

Edward la observó un momento antes de continuar.

-“No puedo entender por qué ocultas tu hermoso cuerpo bajo esa ropa”. –Soltó sin pensárselo. Sin creer que sus palabras pudieran haber sido dichas en voz alta.

-“Quizás algún día te lo cuente”. –Respondió ella con voz dulce.

-“Y bueno, ¿estás lista para pasar a la lección número tres?”.

Sin palabras le respondió.

Se inclinó para que sus pequeñas manos tomaran el rostro de su Dios griego en medio de la oscuridad y acercándose lo suficiente le propinó un beso cargado de lujuria.

Quien viese la escena desde fuera pensaría que eran dos amantes, dos personas que se conocían desde siempre, dos locos enamorados, pero no era así, la verdad es que eran dos desconocidos conociendo sus cuerpos por primera vez, tocándose de esta manera cómo nunca lo habían hecho.

Dejaron que sus manos jugaran entre ellas, que sus labios danzaran juntos y que sus cuerpos se alinearan para calzar perfectamente, que sus corazones compartieran el mismo ritmo cardiaco y que todos los prejuicios que pudieran tener desaparecieran.

Era una habitación, cuatro paredes pero que guardarían en el más absoluto silencio lo que allí estaba pasando.

Los labios de Apolo ya no estaban en los de Isabella, habían bajado hasta encontrar su cuello, y sus manos ya no la sujetaban de las caderas si no que ahora acariciaban sus pechos, el aire se estaba volviendo escaso y el sudor los estaba cubriendo.

Eran emociones, eran manos nuevas las que la estaban recorriendo por completo, pero las sintió tan cercanas, tan conocidas que incluso se asustó. Se estaba dejando llevar y de pronto se dio cuenta que quizás eso era todo lo que debió haber hecho siempre, dejarse llevar. Disfrutar y soltarse. Nada más.

Edward se sorprendió de lo fácil que le resultaba este oficio, no es como si quisiera hacerlo con cuanta mujer se le cruzara por delante, Isabella tenía algo especial, aún no sabía qué, pero estaba seguro de que había tenido suerte al cruzársela en su destino. No podía involucrarse sentimentalmente con ella, pero la trataría como si fuera el amor de su vida. Aunque fuera sólo por esta noche.

Porque el sexo no era algo que se toma a la ligera, no es hacerlo como animales, si no que significa unión, es la oportunidad para que la teoría de la creación tome fuerza, volver a unir las piezas que Dios separó para crear al hombre y a la mujer. No era religioso, pero alguna vez en la vida leyó un libro sobre eso, y siempre mantuvo esa idea dentro de su cabeza.

Las ganas de poder tomarla por completo eran enormes, pero aquí quien debía disfrutar era ella, y de paso, si le concedía un poco de ese goce él también lo aprovecharía.

-“Puedes decirme cuando estés lista”.

Ella no se atrevió a hablar, no quería que el eco de esa voz se contaminara con lo patosa y tosca que era la suya, por lo que sólo encontró una manera para responderle.

Atrapó las manos de Apolo y las guió hasta la pretina de sus bragas. Con un pequeño movimiento lo dejó aventurarse dentro de ese molesto encaje y lo dejó sentir parte de su humedad. Edward sonrió.

Se estiró un poco para alcanzar el cajón del velador que estaba al costado de la cama y sacó de él una bolsita de plástico y sólo con la punta de sus dedos volvió a cerrar el cajón. Sin prisa tomó una de las manos de Isabella y la guió hasta sus bóxers para que le ayudara a quitárselos mientras que él con los dientes rasgaba el plástico que contenía su pase a la gloria.

Era obvio lo que seguía, y para Isabella los cosquilleos en la panza se hicieron casi insoportables ante la espera de poder recibirlo dentro de ella. Ella fue un poco más impaciente, pues no tardó en quitarle sus ajustados bóxers y abrir sus piernas para rodear las caderas de su amante.

Con destreza él se puso el preservativo y antes de entrar tanteó con sus dedos la entrepierna de Isabella haciéndose espacio dentro de sus bragas, con cuidado tomó el encaje y lo deslizó por las piernas de ella, estaban completamente desnudos, listos para convertirse en uno solo.

La volvió a voltear, y esta vez la dejó de espaldas a la blanca sábana de satén, la tomó de la cintura y la levanto un poco, la espalda de ella reaccionó al instante curvándose y esto terminó por excitarlo. Con una firme y certera estocada finalmente se abrió camino dentro de ella.

Un quejido, sólo eso fue lo que se escuchó. Seguido por un constante vaivén entre ellos.

Le tomaría más del tiempo presupuestado quitarse el olor a hombre de su cuerpo a la mañana siguiente y estaba gustosa de aceptar esa consecuencia. Tocó de manera involuntaria el pañuelo que aún le cubría los ojos, quería poder ver la cara de su Apolo mientras la hacía suya, pero conocía las reglas, no podía quitárselo, por lo que aún en contra de su instinto se lo dejó.

Esto era más que muchas de las fantasías que alguna vez soñó. Era mucho mejor que eso. La sujetó de las caderas y sin cuidado la embistió una y otra vez con movimientos lentos sin salir del todo de ella.

Un gemido masculino se escuchó esta vez. Un gemido que había tratado de ser reprimido, pero fue imposible hacerlo, estaba disfrutando y quiso que su compañera lo supiera.

Esto se trataba de ella, y él le haría ver cuán bien podía hacer feliz a un hombre. No estaba fingiendo en lo absoluto y ella debía de ser lo suficientemente inteligente para verlo.

Este hombre la estaba llevando al límite de su cordura, aunque a decir verdad, hace mucho ya que lo había hecho, hace rato se había olvidado de sus complejos, hace rato ya que se había olvidado de James y de Mike, porque ninguno de ellos la había tratado de esta manera. ¿Quién pensaría que un desconocido sería mucho mejor que los hombres que supuestamente ella amaba?.

No era el momento para recordar el pasado, por lo que se quitó el recuerdo de ellos de su cabeza solo para concentrarse en lo que tenía frente a ella.

Los besos de Apolo tenían mejor sabor que el vino, eran tan dulces como la miel recién sacada de la colmena y sin dudas no le sería fácil olvidarse de ellos.

Dos almas unidas, jugando a ser amantes, bajo el manto de la oscuridad que con su magia y protección cubría por completo esos dos cuerpos sudorosos.

Quiso muchas veces poder quitarse la venda de sus ojos, ver cada detalle de ese rostro expresar la lujuria, ver lo que ella estaba provocando en él. Pero estaba consciente de que no podía hacerlo, en su defecto se lo imaginó, por supuesto, ella no sabía que esas precarias y básicas imágenes en su mente no le hacían real justicia al original. La perfección hecha hombre. Uno de carne y hueso.

En todo momento fue sutil y caballeroso con ella. Dedicando especial cuidado entre cada caricia, entre cada embestida, entre cada vaivén ejerciendo la fuerza justa para no lastimarla, pero al mismo tiempo hacer que lo sintiera en todo su esplendor. Haciendo milagros con sus manos mientras recorría cada centímetro de su cuerpo, sin privarse de ninguna curva, ni de ningún impulso que pudiera nacerle en el momento. Dibujó con ellas el placer sobre su cuerpo sudoroso.

Estaban llegando al punto máximo del clímax, ya casi no podía respirar y sus labios se habían secado por completo ya que cualquier gota de agua en su cuerpo se había transformado poco a poco en sudor.

Buscó con prisa esos labios carnosos pero al mismo tiempo finos y delicados en busca de un poco de miel para zacear su sed de ellos. Pensó en lo que se había perdido la vez anterior solo por vergüenza, pudor, por miedo a un pasado que ya no importaba porque eso era. Pasado. Uno que estaba segura tenía más fuerzas que nunca para olvidar.

Podría haber adivinado que Apolo sería tan bueno. Pero sinceramente no tenía como saber que el portador de esa voz tan sensual que oyó hace unos días en el teléfono podía además de eso tener un cuerpo perfecto –eso le constaba, pues no había perdido su tiempo, había gravado cada músculo en su mente – y qué decir de su gran habilidad entre las sábanas.

Ya era hora, Isabella sintió como el movimiento calmado y constante de Apolo cambió radicalmente, ya no reconoció esa respiración que la había acompañado por estas casi dos horas. El cambio era brusco, pero de solo sentir que los movimientos se aceleraban, que se hacían muy constantes su cuerpo respondió para acompañarlo haciendo lo mismo, sus oídos se agudizaron y cerró los ojos mientras mordió involuntariamente sus labios al escuchar la agitada respiración de su acompañante. Todos sus músculos se tensaron tanto que casi dolió. Su espalda alcanzó una elongación que jamás pensó poseer, una que sólo había visto a esas típicas chicas populares del equipo de Cheerleader de su instituto.

Un par de gritos ahogados y luego dos gemidos se sintieron como uno sólo al tiempo que las articulaciones se estiraron y recogieron por última vez para luego relajarse en el preciso momento que quedaban uno sobre el otro tendidos sin moverse, solo respirando.

-“Gracias”. – Fue lo único que pudo decirle al hombre que ahora soportaba su menudo cuerpo cansado.

-“El placer fue mío, tengo que decir que superaste todas mis expectativas”

-“¿Lo dices enserio?” –Preguntó asombrada. Pero con cierto orgullo y picardía ocultos en la voz.

Volvió a tomarla entres sus brazos, y la acomodó sobre su pecho para hablarle al oído. –“Lo digo tan enserio, que estaría feliz de repetirlo”

-“Pues te tengo noticias, tengo un par de fantasías que quiero cumplir...”

-“Las que tú quieras, estoy a tus servicios”

Isabella se mordió la lengua para reprimir las cientas de preguntas que se le vinieron a la mente y que algún día querría hacerle al ojiverde que la contenía, pero no era el momento, además para preguntas tenía todo el tiempo del mundo. Ahora sólo quería quedarse así. Recostada sobre ese perfecto y escultural pecho masculino, respirando el dulce perfume de sus cuerpos húmedos mientras él jugaba a hacer figuritas con los dedos sobre su espalda.

15 comentarios:

Beth dijo...

Y se lo quería perder!!! Desde luego que importante es la compenetración con la pareja: si no hay feeling no hay placer, lo acabas de demostrar, aunque lo que tienen estos dos no es feeling: es una atracción sobrenatural. Ha estado fabuloso y estoy deseando saber que más cosas se le han ocurrido a Bella.
Beosos

Yess Evenson Masen dijo...

Hola mi angy excelente el capi sigue asi, AMO ESTE FIC, BESOTES MILES NENA¡¡¡

Ada Cullen dijo...

¡¡¡¡Uepaje!!!! GO EDWARD GO!!! jajajaja ANGY NALLA MI NALLA ME DEJASTE oO esta muy bueno este fic me gusta mucho como el se entrega a ella y ella como se deja llevar aaah!! quieor uno asoooo gracias amiga por escribirtlo

diana dijo...

hay ahay sisisisissii como me gustaaaaa quiero alquilarlo yaaa pero yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Kathyta dijo...

Por favor diganme cuanto cuesta alquilar a este hombreeeee!!!!
AAAAAH!!! lo amo es tan tierno; adoro este fic plis escribe pronto el otro capitulo!!!!

Anónimo dijo...

Agua.por.favor.agua.que.tengo.la
boca.seca.glupppp!!Que.calor.hace
aquì.Que.tonta.de.lo.que.se.perdio
la.primera.vez.por.acomplejada.
Angylito.me.encanta.esta.historia
escribes.genial.y.la.manera.en.que
describiste.el.momento.fue.tan
tierna.para.nada.hosca.genial.te
felicito.y.espero.el.pròximo.capi.
No.dejes.de.escribir.tienes.un.don
que.compartir.tomate.tu.tiempo.eso
si.lo.necesitas.para.descansar.he
ispirarte.pero.no.nos.prives.de.tan
hermosas.historias.
Saludos.AlePattz

Anónimo dijo...

nena cullen:esta genial mi angy preciosa me encanto sobre todo por lo delicado que edward es con bella y como la trata joder yo quierooooo jajajjaja bueno mi niña muchos suspiritos de chocolate para las dos

Anónimo dijo...

OMG!!! es demaciado tierno Edward, la forma en como la trata, es demaciado romantico... grax por el fic... espero el prox capi con ansias...

CRIS dijo...

comparto, todo lo que dicen mis compañeras lesctoras, me encanta este fic!!!!!!
besos

zenni dijo...

Realmente me quede facinada con este capitulo ....muy muy bueno por cierto..gracias angy por no ovidarte de tus lectoras...que tanta falta nos haces...

Anónimo dijo...

Que vengan los bomberos que me estoy quemando. Jajajajaja.
Bella, gracias por este capitulo. Tengo la boca seca y hace calor no creen??
Ufff me dejaste :O asi.
Dios mio, este tipo es un... sabroso¡¡Jajajajaja.
Espero con ansias el otro capitulo. Mientras tanto me dare una ducha de agua fria jaja xD.

Atte Mary 100% Twilight

P.D. Guuaaaa, me encanto. Gracias por seguir escribiendo bella. Me tienes en las nubes. Igual que Lullaby.

Betss dijo...

De veras que si sabes como sacarnos el calor eh!! y bueno y con un Hombres como ese! ja quien no?
Mil gracias por el capitulo, simpre lo digo vale la pena la espera!:)

Anónimo dijo...

ESTE CAPITULO A ESTADO DE INFARTO ME ENCANTO. YA ESTOY ANSIOSA DE LA CONTINUACION, DE VERDAD GRACIAS POR ESCRIBIR TAN BIEN.

Anónimo dijo...

oye cuando montaras otro capitulo..... esta muy interesante xDD

May dijo...

Para cuando la continuación? nos estas matando con la espera.

Por que es imposible ignorar una sonrisa como esta . . .

Por que es imposible ignorar una sonrisa como esta . . .

Con todo mi amor para mis lectoras.

A mis lectoras:
Si aveces me pierdo por algunos días, si me retraso con las historias o si les he fallado y no he sido responsable con el calendario de publicaciones, no es por que no las quiera, o que no las respete como mis lectoras, lo que pasa es que antes que el blog está mi familia, mis estudios, las personitas que amo y me necesitan.
Pero les juro que cada ratito libre que encuentro en mis días lo dedico a pensar en uds, en tratar de avanzar con mis historias, en de vez en cuando renovar la imagen del blog y en estar presente para cualquiera de uds que me necesite. Si hay algo que les puedo asegurar es que cada una de las Historias que he comenzado en este blog, que sean de mi autoria JAMÁS quedarán sin final. Son mis bebés, y una madre jamás deja a sus hijos. Así sea que me cuesten lágrimas de frustración, bloqueos mentales y una que otra grosería cuando mi cabeza se quede en blanco, les prometo que haré todo lo que esté a mi alcance para no dejarlas sin el tan esperado final.
Desde ya les digo que las amo, que cada una de uds, las que comentan, las que anónimamente pasan, las que siempre tienen una palabra de apoyo cuando la necesito merecen todo mi respeto, cariño y gratitud. Son las MEJORES lectoras, siempre esperando pacientemente sin quejas. Soy una agradecida de la vida por tenerlas conmigo.
Sin mi Pola y sin Ustedes este sueño de poder escribir no sería realidad.

Presentación del Blog

Hola!!! Mi nombre es Angylito soy de Chile y este es mi hogar, mi pedacito de Cielo en la tierra. En este Blog podrán leer hermosas historias relacionadas con la Saga de Twilight (SM). Porque como ya dije, Esto no termina con el Libro Amanecer, no mientras todas las fans tengamos imaginación para continuar la historia.

Aquí no solo encontrarán Fics o OneShots escritos por mí, ya que cuento con varias historias de otras Autoras que más que eso son mis amigas. Espero que Comenten y que suspiren con cada una de ellas.

Advertencia:
La mayoria de los fics son para mayores de 16 o 18 años, y/o gente con mentalidad abierta por *lemmon... asi que Los fics tienen clasificacion (Raiting) para que los puedas identificar:
M - (Adultos)
T - (Adolescentes)
K - (Para todas las edades)

*Lemmon : Situaciones Sexuales explícitas


Otra sonrisa que no puedes ignorar...

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Mi amado Jackson Rathbone ♥
DISCLAIMER
LA MAYORIA DE LOS NOMBRES Y PERSONAJES LE PERTENECEN A STEPHENIE MEYER
ALGUNOS CUANTOS PERSONAJES LE PERTENECEN A SUS RESPECTIVAS AUTORAS
Y LAS IMAGENES O VIDEOS DE LAS PELICULAS DE LA SAGA DE TWILIGHT SON PROPIEDAD DE SUMMIT ENTERTEINMENT

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