domingo, 22 de agosto de 2010

Cap. XI – Noche de bodas

N/E: Bueno chicas, no las iba a dejar sin un nuevo capítulo de la caja roja, pido mis disculpas por tener tan abandonado el blog, pero la verdad es que esta fue una semana de mierda, tuve que dar tres pruebas en la U, y les juro que con suerte y pegué un ojo en la semana, aunque admito que el jueves me lancé a la vida y me fui a una tocata tributo a RadioHead buenísima, y lo mejor de eso, es que tuve excelente compañía :) Creo que hace mucho tiempo no me la pasaba tan bien, aunque juré no volver a beber. ( no lo hagan da resaca al día siguiente, además que uno llama a la casa para avisar que no va a llegar y no recuerda que le dijo a su madre ¬¬ jajajaja ) Las amo! y mi humor e inspiración andan por las nubes!! Es que un poquito de miel en el alma hace bien aveces. Intentaré ponerme al día en cuanto la U y mis clases de Guitarra ( que por cierto amo) me den un poquito más de tiempo. Cariños!

ah! y doy gracias a NOE76 por el honor de dejarme publicar su historia, estoy segura que ustedes también lo agradecen. Kisses and Bites!

LA CAJA ROJA

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¿Eres feliz Sra. Cullen? -le pregunté mientras bailábamos.

Como nunca soñé serlo -me respondió.

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Bailé con Bella un par de canciones, hasta que su padre se la llevó argumentando que estaba en su derecho. No pude evitar sonreír mientras veía a mi suegro y a mi esposa balancearse de un lado a otro. Desde luego, ya sé de quien ha heredado Bella la aversión que siente hacia el baile. Después de su padre, Carlisle, Jasper y Emmett se turnaron para bailar con ella. Mientras tanto yo bailaba con mi madre, mis hermanas y Reneé. Incluso bailé una canción con Ángela, que ya parecía menos reticente a acercarse a nosotros. Emmett se pasó toda la canción tratando de hacer sonrojar a Bella, lo cual era bastante fácil. Cuando pude recuperar a mi esposa -Dios santo que bien me siento al llamarla así-, la pobre Bella estaba completamente exhausta y roja como un tomate.

—¿Estás bien, amor? Si estás cansada, puedo llevarte a nuestra habitación, todo el mundo lo entenderá.

—Estoy bien -me contestó-, por favor, déjame disfrutar de este día ¿Quieres?

—Como desees. Sólo quiero que sepas que haremos lo que tú quieras ¿de acuerdo?

Ella sólo me sonrió, asintiendo levemente, mientras tomaba mi mano y se acercaba a mí.

—Bailemos -dijo.

La sujeté firmemente por la cintura y la hice girar conmigo, haciendo que se riera. Su risa era suave y alegre como el sonido del agua corriendo en un riachuelo. Daría cualquier cosa por escucharla reír así siempre.

El tiempo volaba a su lado. Mi pequeño ángel no volvió a separarse de mí ni un solo segundo. Después de unas cuantas horas la gente empezó a retirarse. Primero se marcharon Ángela y Ben y un poco más tarde Charlie, Reneé y Phil. Cuando todos se fueron acerqué a Bella aún más a mi cuerpo.

—Bueno, Sra. Cullen -ella se rió-. ¿Qué? -pregunté.

—Me suena raro -dijo riéndose de nuevo.

—Pues yo creo que suena bien, muy bien. Isabella Cullen -le dije-. Isabella Marie Cullen -ella me miró enarcando una ceja-. Bella Cullen.

—Mucho mejor -susurró.

—Tienes que descansar cielo -le dije sujetando su mano-. Vamos -la sujeté por la cintura mientras la dirigía con suavidad hacia la casa.

La llevé hasta nuestra habitación subiendo las escaleras con ella en mis brazos. Caminaba despacio, queriendo alargar el momento. Bella parecía ausente.

—¿Pasa algo cielo? -le pregunté. Ella sólo sacudió su cabeza, negando-. ¿Quieres que llame a Carlisle?

—¡No! -gritó-. Quiero decir, no, no es necesario -dijo más calmada.

—Bella ¿estás bien? Me estás preocupando, amor. ¿Te duele algo?

—Estoy bien -me dijo mientras se sonrojaba aún más. Por favor, no avises a nadie. Estoy muy bien.

Crucé el umbral de nuestra habitación con mi esposa entre mis brazos, mirándola a los ojos. Cuando levanté la vista y registré lo que había en nuestro cuarto me quedé con la boca abierta.

La habitación estaba iluminado por la luz de cientos de velas, en cada rincón, en cada superficie plana alguien había colocado una vela. Habrían cambiado la cama, poniendo unas sábanas de suave satén. En la esquina de mi habitación, la chimenea había sido encendida. Miré a Bella y pude ver en sus ojos el mismo desconcierto que en los míos.

—Alice... -susurré. Sólo mi hermana podía estar detrás de esto. ¡Estaba loca! ¿Cómo podía alentar a Bella de esta manera? ¿Acaso no era consciente de que podría herirla? Bella se dio cuenta de lo que pensaba al respecto tan pronto como escuchó el tono de mi voz, en el cual se reflejaba lo enfadado que estaba.

—¿Te pasa algo Edward? -me preguntó.

—No cielo -le contesté mientras la sentaba suavemente en nuestra cama-, no pasa nada -le dije separándome de ella-. Voy a buscar a Alice.

—¿Y puedo saber para qué necesitas a mi querida cuñada ahora mismo? -en su tono de voz pude notar que había algo que no le gustaba.

—Supuse que querrías que te ayudara a quitarte el vestido, amor -contesté intentando parecer lo más inocente posible. Jasper no podía tener razón. Bella no querría hacerlo esta noche ¿verdad?

—¿Y existe algún motivo por el cual mi esposo no me pueda ayudar? -dijo remarcando la palabra esposo. Estaba entre la espada y la pared. Si me negaba ella se enfadaría y la haría infeliz. Si lo hacía no estaba seguro de poder detenernos a tiempo. Bella no me quitaba el ojo de encima mientras yo me debatía internamente. Intenté buscar la mente de Alice en la casa, tratando de averiguar si había tenido alguna visión de este momento, pero no estaba en la casa, ni tampoco en un lugar lo suficientemente cercano como para poder escucharla. No pude encontrar la mente de Alice, ni la de ningún otro miembro de mi familia. Nos habían dejado solos.

—Claro, cielo. Por supuesto que yo puedo ayudarte -intenté mantener mi voz calmada y suave, pero la diversión en los ojos de Bella me decía que ella sabía que me había puesto en un aprieto. La ayudé a levantarse y la hice girar hasta que me dio la espalda. Retiré el abrigo de gasa con delicadeza, recorriendo la piel de sus brazos-. Lamento tener las manos tan frías -me disculpé cuando vi la reacción de su piel al contacto con la mía.

—Me gustan tus manos -me dijo, sonrojándose.

En cuanto terminé con el abrigo comencé a desabrochar los botones de perlas que se extendían desde la mitad de su espalda hasta más abajo de sus caderas. Pequeños botones, muchos botones. Los desabroché uno a uno, y cada uno era una pequeña tortura. Mataría a Alice, ni siquiera Jasper podría salvarla esta vez. No me había dado cuenta de mi respiración irregular hasta que Bella me lo hizo notar.

—¿Estás bien Edward? -preguntó inocentemente. Yo tuve que tragar en seco antes de contestar.

—Perfectamente, mi vida -mentira, mentira, mentira...Creo que ella lo notó en mi voz.

—Solo es un vestido -me dijo-. No es gran cosa Edward.

—Lo sé -mentí de nuevo. Sabía que para ella tampoco estaba siendo tan sencillo. Podía oír su corazón acelerado, podía notar la vibración de sus latidos en el aire. Latía rápido y fuerte.

—¿Te apetece un baño? -pregunté tratando de cambiar de tema. También esperaba que un largo baño de agua caliente la relajase y terminase dormida en mis brazos.

—Claro -respondió- es una excelente idea -me dijo mientras salía de su vestido de novia quedándose sólo con su ropa interior ante mí. Bella llevaba un conjunto de corsé y unas braguitas de color blanco. Unas medias blancas cubrían sus largas piernas.

—Edward, cariño -me llamó- ¿podrías ayudarme con el corsé? Se cierra en la espalda con lazos y no voy a ser capaz de quitármelo yo sola.

El vestido era una cosa, pero ésto, ésto ya era demasiado. ¡Maldita sea, Alice! Inspiré un par de veces, tratando de serenarme y de convencerme a mí mismo que tampoco era para tanto. A fin de cuentas, había hecho dos veces la carrera de medicina. Nada en el cuerpo de Bella me sorprendería. ¡Demonios! ¡Soy médico! Ver a personas desnudas forma parte del trabajo para el que me preparé ¿no?

Empecé a desatar los lazos del maldito corsé. Para retirarlo tenía que meter mis dedos en el espacio que quedaba entre cada cruce del lazo, tirando por él hasta sacarlo por completo. Demasiada piel. Cuando tocaba su espalda una descarga eléctrica me recorría, entrando por mis dedos y buscando una salida por mi cuerpo. No quería que su ropa interior cayese al suelo, por lo que la ayudé a retirarlo despacio dándole tiempo para cubrirse.

Pero ella no lo hizo.

Bella se giró para mirarme, solo vestida con sus braguitas y sus medias.

Era una diosa.

Se acercó a mí para darme un suave beso en la mejilla, aplastando sus pechos contra el mío en el proceso.

—Eres un encanto amor -me dijo.

No fui capaz de decir ni una sola palabra. Me dí la vuelta y fui derecho al baño. Cuando entré me hallé una decoración muy parecida a la de nuestra habitación. Todo estaba lleno de velas. La bañera ya estaba lista -Alice...-. Probé el agua para asegurarme de que su temperatura estaba bien. Aún estaba muy caliente, tal y como le gusta a Bella.

—¡La bañera está lista! -llamé a Bella, sin esperarme lo que vino a continuación.

Bella entró en el cuarto de baño, totalmente desnuda. No pude reprimir el impulso de girarme para darle privacidad. Ella se rió.

—Edward... -me llamó- ¡Edward!

—Dime amor -le contesté sin mirarla.

—No es necesario -me dijo.

—Estás desnuda -repliqué.

—Estamos casados -respondió.

—¡Eso no tiene nada que ver! -le grité.

Oí el chapoteo del agua, y tan pronto como cesó escuché su voz.

—¿Puedes dejarme sola, por favor? -su voz parecía quebrarse al final.

—Bella, cielo, no... -ella no me dejó terminar.

—Sal y déjame sola, por favor -rogó en un susurro.

Salí del cuarto de baño, sintiéndome un idiota. Intentando no herirla físicamente la había herido de otra forma, de la peor de las maneras. De la forma en la que me había jurado a mi mismo que no volvería a herirla.

—Bella, amor, por favor -supliqué-, habla conmigo... -tras la puerta sólo había silencio. Un silencio sepulcral.

Tomé aire, tratando de calmarme. ¿Qué podía hacer? No quería herirla, de ninguna forma. Me asustaba como el demonio la idea de herirla físicamente, de no ser capaz de controlar mi fuerza o mi sed. Pero herirla como lo había hecho rechazándola no se sentía mucho mejor. Me sentía un miserable.

Maldita sea. Tengo más de un siglo. Me resistí a su sangre, incluso al principio cuando creí que sería imposible hacerlo. Comencé a desabrochar los botones de mi camisa mientras trataba de convencerme a mí mismo de que ésto no era un error. El error sería volver a herirla. Ésto era lo normal, ella era mi mujer.

Terminé de desnudarme y entré decidido en el cuarto de baño. Bella estaba sentada en mitad de la bañera, rodeando sus rodillas con los brazos. Ni siquiera se dio cuenta de que había entrado. Me metí en la bañera en silencio y una vez que me había acomodado en una esquina tiré suavemente de los hombros de Bella para que se recostara sobre mí. Ella pegó un respingo cuando notó la frialdad de mis manos en sus hombros. La acerqué todo lo que pude a mí y deposité un beso en el nacimiento de su cuello.

—Lo siento amor -susurré en su oído-, soy un idiota. Recorrí su brazo hasta entrelazar sus dedos con los míos, jugamos girando nuestras manos, mirando como dos niños que descubren sus dedos por primera vez-. Perdóname -aparté su pelo para besar el hueco tras su oreja, ganándome un gemido por su parte.

Mi mano subió por su brazo, recorriéndolo suavemente, hasta llegar a su hombro. Deslicé mi mano hacia su cuello por su clavícula, descendí entre sus pechos hasta llegar a su abdomen. La mano que la sujetaba por la cintura descendió hasta su cadera, sus muslos.

—¿Me perdonas? -le dije al oído, en voz muy baja-, ¿por favor?

—Ya no recuerdo por qué me había enfadado -dijo entre risas, mientras pasaba uno de sus brazos sobre su cabeza para acariciar mi cuello, acercándome más a ella-, ¿tú lo recuerdas?

—Perfectamente -le confirmé-. Estabas enfadada porque tu recién estrenado marido es un necio -mientras le respondía acaricié despreocupadamente uno de sus pechos, su pezón respondió al momento irguiéndose para reclamar más atención. El leve contacto provocó un gemido de Bella-, pero he tomado la decisión de hacer que lo olvides -la mano que descansaba en su muslo se deslizó juguetona hacia su centro. Si iba a hacer ésto, iba a hacerlo bien. Bella no olvidaría nunca esta noche.

Hice girar a Bella hasta que quedó sentada a horcajadas sobre mí. Acaricié su sien, su mejilla, descendiendo poco a poco hacía su cuello y su pecho, ganándome un ligero temblor por su parte.

—Estás frío -comentó-, pero me gusta -me dijo para después morder su labio inferior, en un gesto inocente que sin embargo la hacía ver muy sexy.

La atraje poco a poco a mí y la besé, por primera vez sin detenerme a pensar en las consecuencias. Intentando mantener sólo la cordura necesaria para evitar herirla. Bella me devolvió el beso gustosa. Acarició mis labios con su lengua. Sus dedos recorrieron cada parte de mi cuerpo que podían alcanzar desde su posición -encerrada entre mis brazos-, provocando que saltasen las chispas en cada contacto.

En este momento no sentía sed. El monstruo estaba atado y bien atado, al menos el que clamaba por su sangre. Otro monstruo había surgido con fuerza en mi interior, también sediento, necesitado de piel, de contacto. Nuestras manos se movían avariciosas sobre el cuerpo del otro. Labios y lenguas en lucha constante. Sus piernas alrededor de mis caderas, calor solar sobre frío nocturno. Como hielo y fuego. Juntos, tan imposiblemente juntos que las leyes de la física ya no parecían tener sentido. Dos cuerpos que se fundirían en uno solo.

Me levanté con cuidado, elevándola conmigo hasta sacarnos a los dos de la bañera. La dejé sobre la alfombra del baño y corrí para conseguir una toalla. Nos envolví en ella, dejando que el suave rizo y el calor de su piel nos secasen a ambos. Ella había escondido su cara en mi pecho, respirando profundamente, depositando tiernos y suaves besos, acariciando con la punta de sus dedos. No podría resistirlo mucho más. La quería. La necesitaba.

—Si esto es un sueño, por favor, no me despiertes -me dijo.

—Bueno, yo no puedo dormir, así que supongo que no es un sueño -le contesté mientras la atraía más a mí, sujetando su nuca con una mano y su cintura con la otra.

La toalla cayó al suelo. Levanté a Bella en brazos y ella volvió a enroscar sus piernas sobre mi cadera. Lentamente la llevé a la cama dejándola caer suavemente sobre el satén. La luz de las velas hacía que su piel tuviese un tono dorado, parecía un ángel.

—Mi ángel -susurré mientras me situaba sobre ella, sin dejar que soportase mi peso. Me acerqué de nuevo a su cuello y comencé a besarla, bajé por su clavícula, su pecho, su estómago. Ella tomó mi cara entre sus manos obligándome a mirarla.

—Ven -me dijo tentadora, como el canto de una sirena, una voz imposible de desobedecer-, por favor.

Acorté la distancia entre los dos, reduciéndola a la nada, piel con piel.

Pude sentir la tensión de su cuerpo cuando por primera vez entré en ella, a pesar de haber intentado ser lo más suave posible.

—Lo siento, amor -me disculpé.

—Estoy bien -susurró-, por favor, Edward -me suplicó.

Ésto no estaba bien. Era yo quien tenía que suplicarle. Ella lo merecía todo, lo que ella pidiera, lo que ella quisiera, cualquier cosa, sería suyo.

Permanecimos unidos, sin movernos, hasta que noté como su cuerpo se relajaba. Pude notar como trataba de elevar sus caderas. La sujeté por su cintura con delicadeza, pero firmemente, decidido a hacerla sentir. Ella gemía, susurrando mi nombre, pidiéndome más, y yo le daría lo que quisiera, lo que ella pidiese. Noté como sus músculos me apretaban, más y más, aprisionándome en su interior, hasta alcanzar su clímax mientras gritaba mi nombre.

—¡Edward!

Esto era la gloria, el paraíso. Caí sobre ella cuando mi liberación llegó. La besé con ternura, apartando un par de mechones que caían sobre su cara.

Me acosté a su lado y la tapé. Dejé que se acomodase sobre mi pecho y me dediqué a acariciar su hombro desnudo.

—Te amo -susurró.

—Más que a mi propia vida -le contesté.

Reí bajito.

—¿De qué te ríes? -preguntó curiosa.

—Estaba asustado como un chiquillo -confesé-. No creí que pudiera ser tan fácil, no siendo diferentes -le aclaré.

—¿Será mejor cuando sea como tú? Porque ya me ha parecido bueno, muy bueno -se sonrojó.

—Serás tú la que tenga que controlarse para no destrozarme -reí, y al cabo de unos segundos escuché su risa clara acompañándome.

—¿Seré tan fuerte como tú? -preguntó.

—Más, serás incluso más fuerte que Emmett. Quizás puedas desquitarte de todas sus bromas.

—¡Hum! Tendré que pensar en algo -sonrió-. ¿Eres feliz?

—Mucho. Y lo seré completamente cuando seas igual a mí. Desde el mismo momento en que despiertes dedicaré mi vida a compensarte por todo el dolor que te he provocado. De la manera que quieras.

—¿Cómo yo quiera? -y ahí estaba otra vez ese gesto. Se mordía el labio inferior mientras me miraba pícara entre esas espesas pestañas.

—Eres terrible -afirmé riendo.

—Lo sé.

10 comentarios:

Ada Cullen dijo...

Awwww!!!! que bella noche de bodas... Diooos Edward es tn bello ocon ella y tan dulce OMG!!!
Noe excelente fic enserio aunque he lorado montone sme ha agradado muuuchooo!!
miles de abrazooos
Nalla
te amooo nunc alo olvides Eres tu solo tu (8)

Beth dijo...

Al final ha tenido noche de bodas!!! Pensaba que con lo delicado de su salud, aunque con más motivo.
Preparada para leer el siguiente, cuando quieras lo subes: cuanto antes mejor.,
Besosssssss

Anónimo dijo...

hermosoo hermosoooo hermosoooo!!!! primerr capitulo de estaa historiaa q noo lloroo.. :)))

Betss dijo...

Gracias , mil gracias por el nuevo capi estoy super emocionada y feliz de ver a mi pareja favorita y Dios como podria aguantar una ola de lujuria de parte de Mi Jazz aaaaa, muy buen capi siempre esperando el siguiente Chauu!

diana dijo...

hya hay hay dioossssssssssssssssssss!!!!!!! sissisisi que lindoooooooo

Kathyta dijo...

Haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!! ME ENCANTO EL CAPITULO, EDWARD ES UN AMOR, TAN TIERNO COMO SIEMPRE, LO AMOOO...
ESTAREMOS ESPERANDO EL PROXIMO CAPI...
SALUDOS Y MUXOS XOXOXOXOXOXOX

XAUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU

zenni dijo...

buenisimo capitulo...y si nos tienes abandonadas....espero te des tiempo mas adelante..saludos

Anónimo dijo...

Angy¡¡¡¡
Hola jajajajaja xD
Que hermoso te quedo el capi. Se me hizo tan tierno y hermoso. Por eso amo a Edward, con todo mi corazon, por que el es un ser sensible y adorable. Jajajajaja
Bueno, cuidate mucho y te mando mis bendiciones, bella.

Atte Mary 100% Twilight

P.D. Ya se que estas ateareada en la U, pero te suplico que por favor escribe Hombre de Alquiler que me dejas picadota. Jajajajajaja.

Anónimo dijo...

nena cullen: dios angy me encanto que tierno mi vampiero y que picara bella pobre edward por eso me encanta por lo dule y tierno que es siempre muchos supiritos de chocolate para las dos preciosas un besote mi angy te adoro

Anónimo dijo...

E leido varios fanfic pero este me gusto mucho es tierno sin ser tan empalagoso como otros me gusto el contenido edward siempre tan caballeroso y sobre protector bella tan tierna e inosente aunque aqui tiene un toque de lujuria que me encanto simplemente exelente te felicito y sigue con tus fic para que los sigamos disfrutando nosotros los lectores

Por que es imposible ignorar una sonrisa como esta . . .

Por que es imposible ignorar una sonrisa como esta . . .

Con todo mi amor para mis lectoras.

A mis lectoras:
Si aveces me pierdo por algunos días, si me retraso con las historias o si les he fallado y no he sido responsable con el calendario de publicaciones, no es por que no las quiera, o que no las respete como mis lectoras, lo que pasa es que antes que el blog está mi familia, mis estudios, las personitas que amo y me necesitan.
Pero les juro que cada ratito libre que encuentro en mis días lo dedico a pensar en uds, en tratar de avanzar con mis historias, en de vez en cuando renovar la imagen del blog y en estar presente para cualquiera de uds que me necesite. Si hay algo que les puedo asegurar es que cada una de las Historias que he comenzado en este blog, que sean de mi autoria JAMÁS quedarán sin final. Son mis bebés, y una madre jamás deja a sus hijos. Así sea que me cuesten lágrimas de frustración, bloqueos mentales y una que otra grosería cuando mi cabeza se quede en blanco, les prometo que haré todo lo que esté a mi alcance para no dejarlas sin el tan esperado final.
Desde ya les digo que las amo, que cada una de uds, las que comentan, las que anónimamente pasan, las que siempre tienen una palabra de apoyo cuando la necesito merecen todo mi respeto, cariño y gratitud. Son las MEJORES lectoras, siempre esperando pacientemente sin quejas. Soy una agradecida de la vida por tenerlas conmigo.
Sin mi Pola y sin Ustedes este sueño de poder escribir no sería realidad.

Presentación del Blog

Hola!!! Mi nombre es Angylito soy de Chile y este es mi hogar, mi pedacito de Cielo en la tierra. En este Blog podrán leer hermosas historias relacionadas con la Saga de Twilight (SM). Porque como ya dije, Esto no termina con el Libro Amanecer, no mientras todas las fans tengamos imaginación para continuar la historia.

Aquí no solo encontrarán Fics o OneShots escritos por mí, ya que cuento con varias historias de otras Autoras que más que eso son mis amigas. Espero que Comenten y que suspiren con cada una de ellas.

Advertencia:
La mayoria de los fics son para mayores de 16 o 18 años, y/o gente con mentalidad abierta por *lemmon... asi que Los fics tienen clasificacion (Raiting) para que los puedas identificar:
M - (Adultos)
T - (Adolescentes)
K - (Para todas las edades)

*Lemmon : Situaciones Sexuales explícitas


Otra sonrisa que no puedes ignorar...

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Mi amado Jackson Rathbone ♥
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LA MAYORIA DE LOS NOMBRES Y PERSONAJES LE PERTENECEN A STEPHENIE MEYER
ALGUNOS CUANTOS PERSONAJES LE PERTENECEN A SUS RESPECTIVAS AUTORAS
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