domingo, 1 de agosto de 2010

Capítulo VIII

N/C:Chicas aqui tienen el cap. 8 de caja roja ,ojala lo disfruten y pronto vuelve la Angy creo que hoy parte de vuelta asi que mañana la tendremos con nosotras, hay amiga como te he extrañado un beso.
Gracias a todas las que comentaron Going to hell.
Pola Cullen
La Caja Roja

Despedidas (2ª parte)

—Edward... -me llamó.

—Dime, cielo.

—¿Vas a hacerlo tú? -me preguntó.

—No sé si seré capaz Bella. Creo que sería mejor que lo hiciese Carlisle. Es más seguro.

—No quiero que lo haga Carlisle -me dijo seria-. Quiero que seas tú. Sé que puede parecer una tontería, pero realmente no querría que nadie más lo hiciese. ¿Puedes entenderlo? Necesito saber que realmente estás de acuerdo con ésto y es la única forma que se me ocurre. Sé que jamás harías algo que no te pareciese correcto.

—Bella, no se trata de eso, créeme. Sólo tengo miedo de no ser capaz de detenerme.

—Yo confío en ti -y realmente podía ver la confianza reflejada en sus ojos- ¿podrías al menos intentarlo?

—Está bien -me rendí- pero tendrás que darme algo a cambio -le miré arqueando una ceja- por el esfuerzo...

—¿Tanto te cuesta?

—No, Bella, no me malinterpretes. No hay cosa que desee más que ponerte las manos encima, en el buen sentido, claro. Pero no me parece justo que sólo yo tenga que hacer algo que teme... Ya se me ocurrirá algo.

—Me das miedo -dijo con una sonrisa.

—Ya era hora -le contesté sarcástico.

—¿Qué le diremos a Charlie?

—No lo sé Bella, realmente no lo sé. Sería mejor que no volvieras a ver a tus padres y a tus amigos, pero sé que te resultará difícil, así que iremos viendo ¿te parece?.

—Si. ¿Cuándo nos vamos?

—Ahora mismo Carlisle está en el despacho del Dr. Gerandy, firmando tu alta. Probablemente en una hora más o menos. Ya he llamado a Charlie, viene hacia aquí con tus cosas.

—Gracias -me miró con los ojos llenos de lágrimas- ¿estás seguro Edward? No quiero que te arrepientas después.

—Sólo podría arrepentirme de no hacerlo cielo. Te lo juro -la besé suavemente, tratando de demostrarle en ese simple roce cuánto la amo.

Los siguientes minutos transcurrieron en un agradable silencio. Era un silencio cómodo, cómplice. No necesitábamos llenarlo con comentarios banales, vacíos, porque nuestro silencio decía más que cualquier frase. Estar a su lado, sintiendo el roce de su piel en la mía, respirando el mismo aire era suficiente para mí. Podría pasar así el resto de la eternidad. Sólo necesitaba sentirla a mi lado.

Cuando Carlisle y Charlie entraron en la habitación nos encontraron recostados en la estrecha cama de hospital, con nuestras manos unidas, mirándonos a los ojos, sin decir ni una sola palabra. Yo podía ver en esos profundos ojos castaños todos los sentimientos de Bella y estaba seguro que, en ese momento, ella podía percibir en los míos el inmenso amor que sentía por ella. Un amor que duraría para siempre, en el más auténtico sentido de la palabra. Un para siempre que duraría años, siglos, milenios. Le acaricié la mejilla y ella me devolvió el gesto acariciando mis labios, en cuanto sentí sus dedos sobre mi boca los besé.

—Te amo -le juré- siempre te amaré Bella, pase lo que pase.

Ella sólo me sonrió y se giró para ver a su padre, que traía una pequeña bolsa de ropa para Bella. Charlie estaba repasando mentalmente todo lo que había metido en la bolsa. La mayor parte eran pijamas, sólo había traído un par de pantalones y una camiseta y se había olvidado los zapatos. Por lo menos se había acordado de su bolsa de aseo. No podía decirle nada, en primer lugar porque no podría explicarle cómo sabía lo que él había metido en la bolsa y en segundo lugar porque no tenía sentido pedirle que trajera toda su ropa. Se suponía que Bella iba a trasladarse a otro hospital, ¿para qué iba a necesitar allí ropa de calle? Bueno, Alice se lo pasaría bien comprando ropa nueva para Bella.

—Hola papá -dijo Bella sonriente. Charlie le devolvió la sonrisa, parecía más que complacido- ¿me has traído algo de ropa? Tengo unas ganas enormes de salir de aquí.

—Claro Bells -Charlie apoyó la bolsa a los pies de la cama-, también te traje tu bolsa de aseo, supuse que querrías ducharte.

—No hay nada que desee más -le contestó mi dulce niña-, pero la verdad me siento sin fuerzas para hacerlo sola. Si hubiese venido Sue contigo...

—¡Y para qué estoy yo aquí! -dijo Alice entusiasmada asomando su cara tras la puerta de la habitación-, me "imaginé" lo que querrías y decidí venir a ayudarte -Alice entró en la habitación con una bolsa en las manos-. Vamos, terminaremos pronto -le dijo. Mi padre se acercó a Bella para retirar las vías y los cables que la mantenían atada a la cama.

Una vez que Bella y Alice habían entrado en el baño, Charlie se giró para hablar con mi padre.

—¿Cuándo llegará la ambulancia que trasladará a Bella? -podía ver la preocupación de Charlie, quería saber quien iría con Bella, quería asegurarse que no estaría sola.

—Bueno Charlie, teniendo en cuenta que todos viajaremos con ella, hemos pensado que sería mejor ir en avión, será menos cansado para ella que un viaje por carretera.

—¿Todos? -preguntó Charlie sorprendido.

—Charlie, la razón de escoger ese hospital es porque yo comenzaré a trabajar allí, y aunque oncología no es mi campo, podré seguir el caso de Bella. Además, así ella tendrá mucha compañía, estoy segura que los chicos no la dejarán ni a sol ni a sombra "sobre todo los primeros días cuando quiera morder todo lo que se le ponga por delante" -ese último pensamiento sólo para mí fue duro, aún a pesar de estar total y absolutamente seguro de seguir adelante, ya que no podría vivir sin ella, seguía resultándome difícil pensar en todo lo que le iba a arrebatar, todo lo que iba a tener que dejar atrás. Me prometí a mi mismo que trataría de hacerla feliz todos y cada uno de los días de nuestra vida juntos para compensarla por todo el dolor que le había causado.

—¿Os vais hoy?

—Aún no lo hemos decidido Jefe Swan -le contesté yo-, queríamos que Bella tomase esa decisión, pero será pronto, cuanto antes comience el tratamiento, mejor. Le avisaremos, no se preocupe por nada.

—Gracias -Charlie parecía realmente agradecido. En ese momento las chicas salieron del baño. Bella llevaba puesto unos vaqueros y una camiseta azul. Alice no había podido evitarlo y en lugar de las deportivas que Bella solía utilizar le trajo unas bailarinas de color negro.

—Lista para irme -dijo una entusiasmada Bella-. Estoy deseando dejar este maldito hospital... -Alice le sonrió sin soltarle la mano ni un sólo momento- al menos por unas horas respiraré libertad -yo le sonreí.

Charlie se acercó a ella. La abrazó con fuerza, parecía como si algo en su interior le dijese que no le quedaban muchas ocasiones para hacerlo.

—Papá -susurró Bella-, me estás ahogando.

—Disculpa mi niña -le dijo Charlie- me resulta tan difícil ver cómo te vas y saber que yo me quedaré aquí, que no podré apoyarte como me gustaría...

—Lo sé, papá -Bella trataba de consolarle-. Estaré bien, ellos me cuidarán bien. Te llamaré antes de marcharnos para que puedas venir a despedirme, te lo prometo.

—Está bien pequeña. Si me necesitas, sólo dilo, estaré a tu lado en un abrir y cerrar de ojos -volvió a abrazarla.

—Papá... Seguro que te esperan en comisaria. Ve y no te preocupes por mí, yo estaré bien.

Charlie se giró hacia Carlisle y le tendió la mano.

—Gracias Carlisle, nunca podré agradecerte todo lo que estás haciendo por mi hija. Muchísimas gracias -dijo dándole un fuerte apretón-. Alice, pequeña Alice... Dime que estarás ahí para mi niña.

—No la dejaré ni a sol ni a sombra, Charlie -mi hermana le dio un fuerte abrazo-. No te preocupes, la cuidaremos bien.

El Jefe Swan se giró para hablarme. Pude ver en su mente que dudada entre recriminarme mi actitud durante los dos últimos años o agradecerme lo que había hecho en este último día.

—Recuerda lo que te dije muchacho -me amenazaba con un dedo frente a mi cara-, hiérela de nuevo y te arrepentirás -dicho ésto me tendió la mano, la cual yo estreché sin dudar-, gracias por convencerla.

—De nada Jefe Swan -le contesté.

—Charlie -me dijo- lo de Jefe Swan suena demasiado formal -de esta forma me decía que aceptaba mi vuelta aunque tuviera sus dudas.

—Claro, Charlie -Bella nos miraba embelesada, lo que daría por saber lo que pasaba por esa cabecita en este momento.

—Ve papá -le dijo Bella- llegarás tarde -volvió a abrazarlo-. Deja que Sue te cuide o morirás de hambre...

—Está bien... No te preocupes -Charlie rió- a veces pareces ser tú la madre y no al revés.

—Te quiero -la voz de Bella parecía quebrarse.

—Y yo a ti pequeña -Charlie le dio un tierno beso en la frente-, haz caso a lo que te diga Carlisle.

—Lo haré -le aseguró-, no te preocupes.

Bella se quedó de pie, mirando la puerta por la que había salido su padre. Me acerqué a ella y la abracé por la cintura apoyando su espalda en mi pecho. Mi mano subió hasta su cara y con suavidad la giré para que me mirase.

—Todo irá bien, Bella -le prometí. Ella me sonrió y levantó su mano hasta acariciar mi mejilla. Se giró y enterró su cara en mi pecho, sollozando. Notaba sus cálidas lágrimas empapar mi camisa, podía sentir su pequeño cuerpo temblar-. Todo irá bien amor.

Quería tranquilizarla. No quería verla triste, además estaba a punto de recibir una visita. Unos segundo más tarde pudimos oír unos golpecitos en la puerta, que se abrió poco a poco para dejarnos ver a Ángela.

—¿Puedo pasar? -preguntó. Estaba preocupada por la reacción de Bella. Tenía miedo de que se enfadara con ella por haberme dado la caja antes de que ella muriese-. Tu padre me llamó para decirme que estabas despierta y que te ibas a Houston a probar un nuevo tratamiento. No quería que te fueras sin despedirme de ti.

—Claro Ángela, pasa -le pedí yo.

—Ho... hola, Edward -me contestó tímida.

—Quería darte las gracias Ángela -le dije- no sabes cuanto te agradezco que me buscaras. Que me dieras la oportunidad de volver a tiempo. No sé cómo agradecértelo.

—Ya lo has hecho -me aseguró- volviendo, ayudando a Bella -Ángela sonrío y miró a mi niña- ¿Cuántas veces te dije que él te quería? "No Ángela, si me quisiera no se habría ido". No quiero ser repetitiva pero, TE LO DIJE.

Alice y mi padre no podían reprimir las risas. "Parece tan adivina como yo, por cierto, tengo todo listo para esa sorpresita hermano" pensó Alice haciéndome reír a mí también. Sin embargo Bella permanecía seria, mirando a su amiga con lágrimas en los ojos. Se soltó de mi abrazo y corrió hacia Ángela.

—Gracias Ang -Bella lloraba- gracias por devolvérmelo, gracias por no haberme hecho caso. Muchísimas gracias.

—Está bien -le dijo Ángela dándole unos golpecitos en la espalda-, ahora sólo piensa en curarte ¿si?.

—Claro, ahora lo intentaré con todas mis fuerzas -le aseguró.

—Tengo que marcharme, he de volver a Seattle, tengo clase en un par de horas y sabes que no me gusta correr en el coche -Bella volvió a abrazarla.

—Dale un beso a Ben y agradecele de mi parte por ser tan buen amigo.

—Claro, llámanos y escríbenos, y cuando vuelvas seremos los primeros en la fila para abrazarte -a Ángela también le costaba reprimir las lágrimas-. Adiós Bella -ella se dirigió a nosotros asintiendo- Dr. Cullen, Alice, Edward...

—Gracias de nuevo, Ángela.

—De nada -me dijo-, nos vemos pronto Bella -y salió de la habitación. Bella rompió a llorar desconsoladamente.

—¿Qué pasa amor? -le pregunté abrazándola de nuevo.

—Lo siento -me dijo entre sollozos- es sólo que me resulta duro despedirme de ellos así, cuando sé que probablemente no volveré a verlos.

—Lo sé -le dije-, lo siento cielo. No quiero que estés triste amor. Tengo una sorpresa para ti -me atreví a decirle después de que Alice me confirmase que todo estaba listo.

—¿Una sorpresa? -preguntó- Edward, sabes que no me gusta que gastes dinero en mí.

—No he gastado ni un centavo -le aseguré- ¿nos vamos?.

—Claro -se veía entusiasmada por salir de aquel hospital. Cada persona que encontramos por el camino se despedían cariñosamente de Bella, deseándole una pronta recuperación.

Cuando llegamos al coche la ayudé a entrar en él y le abroché el cinturón de seguridad. Me dirigí al asiento del conductos y la miré.

—¿A dónde me llevas? -preguntó curiosa.

—Es una sorpresa -le contesté sacando de la guantera un pañuelo negro-.¿Te importa si te tapo los ojos? -le pregunté.

—¿Es necesario?

—No, pero me gustaría que te lo pusieras. No quiero que veas a dónde vamos aún.

—Está bien... -asintió suspirando.

—Te gustará -le prometí y arranqué el coche.

Salí del pueblo y me dirigí a nuestro prado. Cuando llegué al final de la carretera aparqué y me bajé del coche. Abrí su puerta y la ayudé a salir.

—¿Ya puedo quitármelo? -preguntó tocándose los ojos cubiertos por el pañuelo.

—No -le contesté mientras la cogía en mis brazos y echaba a correr.

—¿A dónde me llevas Edward? -dijo sonriendo.

—Si te lo dijera no sería una sorpresa. No tengas prisa, pequeña impaciente.

Alice me había asegurado que hoy saldría el sol, al menos durante unos minutos, y yo quería llegar a nuestro prado para ese momento. Cuando llegamos al prado pude ver que mi hermana lo había preparado todo tal y como había decidido. Alice y mis hermanos habían preparado un pequeño cenador, parecido al que había en nuestro baile, en un rincón habían puesto una pequeña mesa con un equipo de música. Dejé a Bella en medio del cenador. El techo estaba abierto, solo cubierto por tela ligera que no impedía que los rayos del sol se filtrasen.

—Espera aquí -le dije- ahora vuelvo -sólo me alejé de ella unos metros para poner un poco de música cuando la oí.

—¡Edward! -salí corriendo a su lado.

—Estoy aquí amor -le dije quitándole la venda.

Pasaron dos cosas en ese preciso momento. El sol comenzó a brillar sobre nuestras cabezas y la música comenzó a sonar.

—Me concede el honor, Srta. Swan... -le pedí. Bella no dijo nada, solo tomó mi mano y sonrió. La acerqué a mí y la levanté para ponerla sobre mis pies, como había hecho en el baile. Bella reía.

—¿Estoy cumpliendo tus sueños? -le pregunté mientras bailabamos.

—No todos -respondió mientras arqueaba una de sus cejas.

—Cierto -le confirmé- falta uno por cumplir.

Sujeté a Bella por la cintura y la atraje más a mí. Su corazón latía acelerado. Ella pasó sus brazos sobre mis hombros, enterrando su manos en mi pelo, acercándome a ella. Al principio sólo fue un roce, un suave y tierno roce, como besar los pétalos de una rosa, ése era exactamente su tacto. Sus labios eran suaves, sedosos. Un primer beso lento y tímido fue dejando paso a otro, más demandante, más hambriento, más voraz. Mi boca se movía sobre la suya, sus labios se abrían dejando escapar su embriagador aliento y cuando nuestras lenguas se encontraron me di cuenta de que había vuelto a casa. Ella era mi hogar.

—Te amo -le dije entre jadeos.

—Y yo a ti -su corazón martilleaba, sus ojos volvían a brillar y a sus mejillas parecía haber vuelto el color, estaba sonrojada.

Seguí bailando con ella entre mis brazos, estrechándola contra mi pecho. Giramos, reímos, nos besamos. Durante un par de horas nos olvidamos del pasado, del dolor, de su enfermedad, durante un par de horas sólo fuimos Edward y Bella, como si el resto del mundo no existiera.

—Mi vida -la llamé- creo que deberíamos ir a casa.

—Lo sé -me contestó-, es solo que todo aquí es perfecto. No necesito nada más -me dijo-, podría morir ahora mismo y lo haría feliz.

—No lo digas ni en broma Bella -la abracé aún más fuerte-, aún nos quedan muchas cosas por hacer, muchas cosas por ver, y lo haremos juntos.

8 comentarios:

Beth dijo...

Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaay!!!! Precioso!!!
Mil besos, que te los mereces, me has dejado sin palabras

Anónimo dijo...

nena cullen : esta vgenial pola casi me haces sacar asta las lagrmitas un beso para mi nagy espero que se lo este pasando genial en la playa muchos suspiritos de chocolate para las dos

Ada Cullen dijo...

No es linda esrte fic dioos si que he sufrido que bello Ed como hac lo del prado aaahhh!! porque los hombre reales no se gana nuestro corazon desa manera ... u.u
en fin adoro este fic

Ligia Rodríguez dijo...

Wowwwww que capi tan especial... De verdad me encanto... Espero el proximo!!!

Anónimo dijo...

Menudo capitulo, casi me hace llorar. Me ha encantado, en expecial cuando estan el el prado.
Espero que te hayas recargado las pilas para escribir mas eres un genio, Angylito. Ahhh!!! Gracias por pasarnos este capitulo Pola Cullen. Aqui, en mi pais son las 11:22 de la mañana

diana dijo...

hayyyy diossssssss q lindoooo!!! me encantaaaaaaaaaaaaa

Anónimo dijo...

angy! tu y tu amiga son lo mas genio que conosco! que amor de capitulo y de historia!

Anónimo dijo...

Angyyyyyyyy!!!!!
Les quedo hermoso. No manches hasta me emocionaste demasiado. Que lindo. Me encanto. Ya quiero seguir leyendoooo!!!
Gracias por esta hermosa historia, gracias. Y no te tardes demasiado por fa. Y sigue con hombre de alquiler, me dejaste picadota. Jajajajajajaja. Un beso.

Atte Mary 100% Twilight

Por que es imposible ignorar una sonrisa como esta . . .

Por que es imposible ignorar una sonrisa como esta . . .

Con todo mi amor para mis lectoras.

A mis lectoras:
Si aveces me pierdo por algunos días, si me retraso con las historias o si les he fallado y no he sido responsable con el calendario de publicaciones, no es por que no las quiera, o que no las respete como mis lectoras, lo que pasa es que antes que el blog está mi familia, mis estudios, las personitas que amo y me necesitan.
Pero les juro que cada ratito libre que encuentro en mis días lo dedico a pensar en uds, en tratar de avanzar con mis historias, en de vez en cuando renovar la imagen del blog y en estar presente para cualquiera de uds que me necesite. Si hay algo que les puedo asegurar es que cada una de las Historias que he comenzado en este blog, que sean de mi autoria JAMÁS quedarán sin final. Son mis bebés, y una madre jamás deja a sus hijos. Así sea que me cuesten lágrimas de frustración, bloqueos mentales y una que otra grosería cuando mi cabeza se quede en blanco, les prometo que haré todo lo que esté a mi alcance para no dejarlas sin el tan esperado final.
Desde ya les digo que las amo, que cada una de uds, las que comentan, las que anónimamente pasan, las que siempre tienen una palabra de apoyo cuando la necesito merecen todo mi respeto, cariño y gratitud. Son las MEJORES lectoras, siempre esperando pacientemente sin quejas. Soy una agradecida de la vida por tenerlas conmigo.
Sin mi Pola y sin Ustedes este sueño de poder escribir no sería realidad.

Presentación del Blog

Hola!!! Mi nombre es Angylito soy de Chile y este es mi hogar, mi pedacito de Cielo en la tierra. En este Blog podrán leer hermosas historias relacionadas con la Saga de Twilight (SM). Porque como ya dije, Esto no termina con el Libro Amanecer, no mientras todas las fans tengamos imaginación para continuar la historia.

Aquí no solo encontrarán Fics o OneShots escritos por mí, ya que cuento con varias historias de otras Autoras que más que eso son mis amigas. Espero que Comenten y que suspiren con cada una de ellas.

Advertencia:
La mayoria de los fics son para mayores de 16 o 18 años, y/o gente con mentalidad abierta por *lemmon... asi que Los fics tienen clasificacion (Raiting) para que los puedas identificar:
M - (Adultos)
T - (Adolescentes)
K - (Para todas las edades)

*Lemmon : Situaciones Sexuales explícitas


Otra sonrisa que no puedes ignorar...

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Mi amado Jackson Rathbone ♥
DISCLAIMER
LA MAYORIA DE LOS NOMBRES Y PERSONAJES LE PERTENECEN A STEPHENIE MEYER
ALGUNOS CUANTOS PERSONAJES LE PERTENECEN A SUS RESPECTIVAS AUTORAS
Y LAS IMAGENES O VIDEOS DE LAS PELICULAS DE LA SAGA DE TWILIGHT SON PROPIEDAD DE SUMMIT ENTERTEINMENT

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