domingo, 5 de junio de 2011

Capítulo 16: Un desastre


Por culpa de mi Alma


NA: Este capítulo lo estaba debiendo hace tiempo. Espero que lo disfruten. Ya queda muy poco para el final.

Edward pov

Miré por otro día más las gotas de lluvia caer por la ventana de mi habitación, era como si el mismísimo cielo comprendiera mi pena, como si Dios –Si es que existe para personas como nosotros –sintiese lástima por mí al fin. ¡¿Hasta cuándo tengo que seguir clavado a este mundo sin ella?! . Perderla una vez ya fue suficiente castigo, ya he pagado por todos los crímenes que cometí en mis primeros años como neófito, no es justo… Dios, no es justo y lo sabes… Otra vez quería llorar, ¡¿y es que acaso este es otro más de los castigos que has dado a mi especie?! Ni siquiera puedo sacar esta rabia, esta tristeza e impotencia fuera de mi cuerpo…

Caminé hasta la ventana de mi habitación, sin pensar si lo que hacía era lo correcto, la abrí y salté hacia el bosque, dejé que las lágrimas del cielo cayeran en mi piel y dejé que mis pies me llevaran una vez hasta ella. El bosque estaba completamente húmedo, oscuro y con ese familiar aroma a madera mojada, la hierba y el barro se pegaron a la suela de mis zapatos. Alice me matará, lo sé.

Respiré una y mil veces el olor del otoño, no es como si aquí en Forks las estaciones del año fueran marcadas, más bien parecía sumido y condenado al igual que mi alma al triste invierno. No me gustaba el sol para nada, pera sentí la extraña necesidad del calor en mi piel.

Sin darme cuenta mis pies se detuvieron, cuando fui consciente de ello miré a mi alrededor. Ahí estaba yo, parado frente al umbral de su puerta.

¿Tendría acaso el valor de llamar a la puerta y hablar con ella? Hacerla entender que ella debía estar conmigo, que ella debía creerme, que yo jamás quise engañarla ni mucho menos, pero la cobardía, la estúpida cobardía volvió a ganarme. No toqué. Ni tampoco me alejé de la puerta.

Me concentré para escuchar las voces en las mentes de su familia pero todo lo que oí fue el más y absoluto silencio. Me di cuenta sólo entonces de que la casa estaba a oscuras, que el auto de su padre no estaba como de costumbre estacionado frente al garaje. Por lo que hice lo que mi primer impulso me dijo. Busqué con mi mirada la ventana que yo sabía daba directo a la habitación de Marie y en lo que me tomó sólo cuatro segundos yo estaba dentro de la casa. Sí, ahora tenía que agregar otro maldito delito a mí lista, resulta que ahora violo la propiedad privada.

Sentir otra vez su dulce aroma me cargó de energías. Se sentía realmente bien estar aquí. Todo, hasta el más ínfimo rincón estaba impregnado de ella. Respiré como un maldito desquiciado cuantas veces pude hacerlo. Mi boca se hizo agua –más bien se hizo ponzoña– y por primera vez en mucho tiempo mi garganta dolió. Se quemaba por dentro como si yo fuera un simple humano que por atarantado bebió de una taza de café recién servida con agua hirviendo. Quemó tanto que me sentí de nuevo vivo. Podía sentir cómo su simple olor podía lograr que me sintiera sediento por ella, tal como lo sentí el primer día que la vi, tal como el primer año que compartí con Isabella.

Recorrí la casa entera en busca de alguna pista que me dijera dónde encontrarla. Entonces encontré una nota sobre la encimera de su cocina.

“Gracias Bethy por cuidar de las plantas, perdón por irnos tan deprisa, pero ya sabes, finalmente se venderá la casa de la abuela Renné y pues tuvimos que viajar lo antes posible, no sé cuánto tiempo nos tome volver, pero mientras, cuida bien de la casa”

Reconocí la letra, era de la mamá de Marie. Yo la había visto un par de veces en la fila del banco, y sí, conocía bien su letra. De pronto sentí una punzada en la boca del estómago. ¡Mierda! Había olvidado que Renné tenía uno foto de Bella y mía, la verdad es que nosotros jamás debemos dejar huellas en ninguna parte, no es bueno para nosotros que los humanos tengan pruebas que algún día los hagan sospechar de nosotros. Yo me había encargado por años, después de la muerte de Isabella de recolectar todas las fotografías que teníamos juntos, incluso tuve que entrar a las casas de los que alguna vez fueron nuestros amigos, Ángela, Mike, incluso a casa de Jessica para sacarlas. Pero por más que le pedí a Bella que no repartiera fotos nuestras por todos lados ella había insistido en enviarle una a su madre, decía que eso la haría sentir tranquila, que a pesar de que ya no volviera a verla, ella al menos sabría que era feliz, feliz a mi lado.

Recordé perfectamente la imagen en mi mente.

Ella a mi lado, tomando mi mano, yo… yo no podía dejar de mirarla, es que enserio, jamás me cansé de admirarla, ni un solo momento. Entonces ella me había dado un apretón fuerte para que mirara a la cámara mientras Emmett se reía y se burlaba de cómo me había convertido un hombre débil, de cómo esa pequeña humana me tenía completamente como su esclavo. Bella por supuesto que lo disfrutaba, sólo ella era capaz de reí horas y horas con las bromas de mi hermano.

Moví mi cabeza para borrar los recuerdos, ya había tenido suficiente nostalgia hoy. Tenía que actuar rápido. Marie no podía encontrar esa foto, ¡no debía! Y es que yo ya la había asustado con mis palabras, no podía dejar que ahora también se asustara al verme en lo que claramente era una foto –Literalmente– del baúl de la abuela.

Respiré por última vez su aroma y salí disparado hasta mi casa, tenía que encontrar mi pasaporte, tenía que tomar algo de dinero, unas cuantas tarjetas de crédito y un poco de ropa, porque no iba a dejar que ella viera esa foto, ella no iba a tener más razones para sentir miedo de mí. Si quería recuperarla, cosa que así es, iba a tomar todas las precauciones posibles.

Cuando finalmente estuve en mi cuarto, tomé todo lo necesario y lo metí en una mochila, escribí rápidamente una nota que sólo decía lo justo y preciso para que mi familia no se preocupara.

No se preocupen, sólo tengo algo importante que hacer, volveré. Los quiere Edward”.

No perdí tiempo tomando mi auto, yo llegaría mucho más rápido al aeropuerto corriendo y sin lugar a dudas el mal tiempo sería una perfecta capa de invisibilidad. Ni siquiera di tiempo a la lluvia para que mojara mi cabello, ni mi ropa, llegué en pocos minutos de haber salido al aeropuerto. Con una tarjeta dorada es fácil persuadir a cualquier persona, por lo que conseguir el primer vuelo disponible a Florida no me fue para nada difícil. Eso y una que otra sonrisa coqueta a la pobre chica de la recepción.

Cómo odio los aviones y es que estar sentado sin hacer nada para que este se mueva más rápido es lejos la cosa más torturadora que existe. Me sentía inquieto y angustiado. No sabía desde cuando ella se había ido. ¿Y si ya había encontrado la foto? ¿Y si yo ya no tenía ninguna esperanza?, no quise seguir pensando. Más cerré mis ojos para simular que dormía, es que la azafata realmente estaba considerando en venir por décima vez en medía hora a preguntarme si quería algo de tomar o de comer.

Cuando por fin llegamos, intenté no parecer de otro mundo cuando casi salí disparado del bendito avión. Para mi mala suerte había olvidado lo soleado que era el clima por estos lados, por lo que además de perder mi tiempo volando por los cielos sentado cómodamente en un asiento de primera clase, tuve que seguir perdiéndolo mientras me movía por las sombras. Por suerte la mayaría de las calles y avenidas estaban completamente adornadas con enormes rascacielos grises. Recordaba perfectamente el camino hasta la casa de Renné. Yo lo conocía perfectamente, no importaba cuán cambiado estuviera todo en esta ciudad, yo podía encontrar fácilmente aquella casita tan acogedora.

Sólo pasaron treinta minutos para que la encontrara. No me fue para nada difícil colarme en la casa, la conocía, yo ya había estado en ella. Recordé el viejo ático donde Renné solía dejar las cosas de Bella después de que comprendió que ella no volvería. Lo que ella jamás supo es constantemente algún integrante de mi familia venía a visitarla para poder contarle luego a Bella que su madre estaba bien y feliz. Incluso yo mismo vine un par de veces. Obvio que tenía que encontrar un lugar para esconderme durante esas visitas, ósea, no iba a pararme frente a su puerta después de veinte años desde la primera vez que la vi luciendo aún como un crío que no pasa de los dieciocho o a lo más diecinueve años.

Podía oler a Marie en la casa, pero antes de que mi impulso me llevara exactamente donde yo quería estar – a su lado – me obligué a mi mismo a caminar sigilosamente hasta el ático. No me sentía orgulloso de esconderme como una rata, pero era la única opción que tenía.

Rogando no haber llegado demasiado tarde comencé a buscar entre las cajas la fotografía que iba a delatarme. Pero entonces mi maldita suerte volvió a fallarme. Sentí como el aroma de Marie me golpeaba cada vez más fuerte. ¡Mierda!, ella venía directamente hacia donde yo estaba. Estaba acercándose y yo estaba acorralado. Miré a mí alrededor un segundo.

Me escondí lo mejor que pude entre las sombras y me tapé la primera manta vieja y empolvada que encontré y me quedé quieto. Un punto para mí. Lo único bueno de ser un maldito vampiro inmortal era que podía permanecer completamente inmóvil sin ni el más mínimo esfuerzo durante días, incluso semanas. Si tenía suerte podría pasar completamente desapercibido. Entonces, mientras terminaba de acomodar la manta para no dejar nada a la vista ella entró.

Se veía cansada, sin necesidad de una gran visión pude notar que no había estado durmiendo bien, las grandes sombras moradas bajo sus ojos la delataban. También, podía ver que había estado llorando. Sólo desee con toda mi alma que yo no fuera el causante de ello.

La sentí cuando comenzó a limpiar el lugar, y para mi pesadilla personal, también la vi ver la foto que tanto quería esconder de ella. Tarde.

Otra vez. Llegué tarde.

Y así. Después de que ella se marchara y que mi cuerpo al fin se liberara del hielo que me había dejado completamente incapaz de realizar el más mínimo movimiento por a lo menos unos veinte minutos preso por el terror al ver su reacción, me convencí a mi mismo que lo mejor era no seguir interfiriendo con el destino. Si Dios o quién sea que dirige los actos del amor cree que debo estar con Marie las cosas se darán. Mi mente, mi corazón e incluso mi cuerpo ya están cansados de esta lucha por encontrar la paz que por tantos siglos he intentado encontrar.

En cuanto pude salí del cuarto, en cuanto pude y hubo anochecido corrí al aeropuerto, tomé el primer vuelo de vuelta a Forks y una vez allí corrí. Sólo corrí.

No me detuve por horas, el aire en mi cara se sentía bien, incluso la lluvia que en ese instante caía calmaba mi alma. Oh, sí. Escuchar caer la lluvia siempre era algo que me relajaba, escuchar como las gotas chocan contra las hojas de los árboles, oír como caen formando charcos en medio del camino. Ese suave zumbido del viento en mis oídos, el suave rose del aire en mi piel. Por un momento soñé con que las gotas que humedecían mis mejillas era las lágrimas que tanto quise soltar en todos estos años. ¿Acaso… Al fin estaba llorando? ¿Al fin el señor todo poderoso se había compadecido de este sucio pecador?. La respuesta era obvia y yo la sabía perfectamente.

Ni estaba llorando, ni él, se había apiadado de mi alma. Si es que aún la tenía.

–“La tienes, lo sabes, o ¿al menos todas las tienen no?”.

Esa voz.

Miré a todas partes, me detuve en seco y dejé que la lluvia terminara de empaparme. Al parecer al fin me estaba volviendo loco.

–“No es sano pensar en voz alta cuando hay lobos cerca, ¿lo sabías?”.

–“¡Jacob!”. –Mi mente se activó instantáneamente.

Él no podía seguir con vida. No por tantos años. Ósea, yo sé que él también es una especie de inmortal. Lo supe hace años, y aunque en esos tiempos él no había dado indicios de ser un Licántropo ahora estaba más que seguro que lo era, de otra forma este encuentro tan real –si es que mi mente realmente no me estaba engañando– yo mejor que nadie había conocido a los antepasados del chico. Él tenía la magia en su sangre.

–“Sigues pensando en voz alta Cullen”.

–“¿Jacob?, ¿Realmente eres tú?”.

–“No, fíjate que soy el lobo feroz en el bosque de la caperucita roja”. – No pude evitar reírme.

–“No es como si no fueras un lobo, ¿verdad?” – Jake se me quedó mirando con los ojos como platos.

–“¿Qué tanto sabes de esto?”

–“Ciertamente, más de lo que quisiera recordar” –admití un poco cansado.

–“Entonces eso explica que no te calleras de espaldas al verme frente a ti. Oye… ¿Puedo hacerte una pregunta chupasangre?”

–“Adelante, la verdad es que supongo que te lo debo”.

Lo observé vacilar. Estoy seguro que quiso preguntar por qué se suponía que yo le debía algo, pero entonces lo vi todo en su mente, me quedé apretando la mandíbula. A pesar de saber el dolor que me causaba su duda lo dejé continuar.

–“¿Bella también ha venido con ustedes?” – Al oír el nombre de mi niña casi caí de rodillas al piso mojado. ¿Realmente él no sabía que ella estaba muerta?.

“Jake, ella…”. –Comencé a decir, pero mi boca se estaba comenzando a secar más y más.

–“¡Ella qué!, ¿Dónde está?, he visto a tu hermana por la ciudad, se que todos ustedes regresaron, incluso he visto a más de los tuyos por estas tierras. ¡Dime dónde está Bella!”.

–“¡Bajo tierra está! Ella está muerta hace años”. – Las últimas palabras sonaron más bien a desesperación disminuida. Antes de darme cuenta estaba tirado de espaldas al barro y con un par de manos presionando mi garganta. Quise dejar que me matara.

3 comentarios:

coki cullen dijo...

JOER...el pobre desde luego tiene una mala pata.... madre jacob...haber que le hace...

diana dijo...

hay hay no me lo puedo creerrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr

Anónimo dijo...

Que lindo te quedo el capi todavia me sigue dando algo de cosa ver a Bella muerta....que suerte que no suspendiste el fic pero hace bastante que no publicas esta historia y despues de mucho tiempo se pierde la magia, trata de publicar mas seguido.

Por que es imposible ignorar una sonrisa como esta . . .

Por que es imposible ignorar una sonrisa como esta . . .

Con todo mi amor para mis lectoras.

A mis lectoras:
Si aveces me pierdo por algunos días, si me retraso con las historias o si les he fallado y no he sido responsable con el calendario de publicaciones, no es por que no las quiera, o que no las respete como mis lectoras, lo que pasa es que antes que el blog está mi familia, mis estudios, las personitas que amo y me necesitan.
Pero les juro que cada ratito libre que encuentro en mis días lo dedico a pensar en uds, en tratar de avanzar con mis historias, en de vez en cuando renovar la imagen del blog y en estar presente para cualquiera de uds que me necesite. Si hay algo que les puedo asegurar es que cada una de las Historias que he comenzado en este blog, que sean de mi autoria JAMÁS quedarán sin final. Son mis bebés, y una madre jamás deja a sus hijos. Así sea que me cuesten lágrimas de frustración, bloqueos mentales y una que otra grosería cuando mi cabeza se quede en blanco, les prometo que haré todo lo que esté a mi alcance para no dejarlas sin el tan esperado final.
Desde ya les digo que las amo, que cada una de uds, las que comentan, las que anónimamente pasan, las que siempre tienen una palabra de apoyo cuando la necesito merecen todo mi respeto, cariño y gratitud. Son las MEJORES lectoras, siempre esperando pacientemente sin quejas. Soy una agradecida de la vida por tenerlas conmigo.
Sin mi Pola y sin Ustedes este sueño de poder escribir no sería realidad.

Presentación del Blog

Hola!!! Mi nombre es Angylito soy de Chile y este es mi hogar, mi pedacito de Cielo en la tierra. En este Blog podrán leer hermosas historias relacionadas con la Saga de Twilight (SM). Porque como ya dije, Esto no termina con el Libro Amanecer, no mientras todas las fans tengamos imaginación para continuar la historia.

Aquí no solo encontrarán Fics o OneShots escritos por mí, ya que cuento con varias historias de otras Autoras que más que eso son mis amigas. Espero que Comenten y que suspiren con cada una de ellas.

Advertencia:
La mayoria de los fics son para mayores de 16 o 18 años, y/o gente con mentalidad abierta por *lemmon... asi que Los fics tienen clasificacion (Raiting) para que los puedas identificar:
M - (Adultos)
T - (Adolescentes)
K - (Para todas las edades)

*Lemmon : Situaciones Sexuales explícitas


Otra sonrisa que no puedes ignorar...

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