martes, 10 de agosto de 2010

Capítulo 9: Perdóname

N/E: Bueno niñas, cómo lo prometí iré subiendo los capítulos que ya están listos :) Espero disfruten este. Por otro lado, les cuento que ya mi ánimo está mejor, ayer vinieron mis amigas de la infancia y me estuvieron jalando de las orejas, pero también me entendieron y me apapacharon mucho. Hablé con mi mamá y me aconsejó lo mismo que muchas de ustedes. Así es que me estoy haciendo una especie de calendario, donde dedicaré horas para estudiar, otras para escribir y el resto será todo para mis amigas y mi familia, quien sabe si ahora que pretendo salir un poco más y hasta encuentre novio jajaja. En fin, ya dejé los llantos de lado, supongo que estaba en una pequeña depresión, pero ya me siento mejor y con ganas de hacer muchas cosas. Las amo, y gracias, mil gracias por entenderme, por apoyarme y sobre todo por ser parte de mi vida. Son las mejores, no sólo son Lectoras, si no que las considero mis amigas.

La Caja Roja

No lo digas ni en broma Bella -la abracé aún más fuerte-, aún nos quedan muchas cosas por hacer, muchas cosas por ver, y lo haremos juntos.

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—Bella... -ella me miró, esperando a que hablase-, necesito decirte algo -el ritmo de su corazón se aceleró hasta latir desbocado.

—Si te arrepientes..., lo entiendo -me dijo.

—Por Dios Bella... Volver a ti es lo único de lo que no me arrepiento -empecé-. Yo quiero pedirte que me perdones. Sé que no lo merezco, sé que te he hecho muchísimo daño, pero necesito que sepas por qué lo hice. Te amo Bella, y odio arrebatarte la posibilidad de llevar una vida normal. Veo como Rosalie y Esme sufren por no poder ser madres, por ser lo que somos. No quería ver como tú sufrías Bella, llorando todo aquello que yo no puedo darte.

—Lo único que necesito para ser feliz eres tú -me dijo-, si tú estás conmigo estoy completa. No necesito nada más, no quiero nada más.

—¿Podrás perdonarme alguna vez Bella? -le pregunté.

—Te perdoné el mismo día que te fuiste Edward -una tonta sonrisa se extendió por mi cara-. Nunca pude odiarte, ni aún proponiéndomelo. Siempre te he amado y siempre lo haré.

—¿Eternamente? -quise saber.

—Eternamente -me aseguró.

—Entonces no te importará ésto -le dije mientras clavaba una rodilla en el suelo. Ella me miraba con los ojos abiertos de par en par-. Isabella Marie Swan, prometo amarte todos y cada uno de los días de mi vida, prometo permanecer a tu lado todos y cada uno de los segundos de la eternidad. Prometo hacerte feliz por siempre. ¿Me concederías el honor de convertirte en mi esposa?

La cara de Bella era un poema. Una mezcla entre confusión, nerviosismo, alegría... Abrió los ojos aún más si es posible en el momento en el que me vio quitar del bolsillo la pequeña cajita de terciopelo negro que guardaba uno de mis mayores tesoros. El anillo que mi padre le había dado a mi madre -mis verdaderos y muy humanos padres- el día en que se prometieron. Este anillo era una de las pocas cosas que yo conservaba de mi vida humana. Recordaba perfectamente el día en el que mi madre, Elisabeth, me había hablado de este momento, cuando me explicó que un día llegaría a mi vida la mujer perfecta para mí, y que cuando llegara ese día debía asegurarme de que no se marchara o no podría ser realmente feliz jamás. Durante los dos años que estuve alejado de Bella pude comprobar que mi madre tenía razón. Yo jamás sería feliz lejos de ella, ella jamás sería feliz sin mí. Eramos dos mitades destinadas a formar un todo.

Abrí la cajita para que Bella pudiese ver el delicado anillo. Era un óvalo perfecto formado por una red de hilos de oro en los que se engarzaban cientos de minúsculos diamantes, la fina banda que lo ceñía era de oro amarillo. Bella estiró los dedos para acariciarlo, como con miedo de tocarlo, y yo cerré la caja, atrapando su dedo dentro. Los dos nos reímos.

—¿Y bien? -le pregunté.

—¿En serio? -me respondió.

—Bella, estoy dispuesto a transformarte para vivir junto a ti el resto de la eternidad ¿por qué crees que no lo digo en serio?

—No lo sé Edward, soy tan poca cosa para ti...

—No hay nadie mejor para mí que tú. Tú eres mi motivo para seguir viviendo. Tú eres la luz que ilumina mi mundo Bella. Eres mi única razón para existir.

—Sólo haces ésto por lástima ¿verdad? Sientes lástima...

—¡No! Te he pedido que seas mi esposa porque es lo que más deseo Bella, pero si tú no quieres lo entiendo. No quiero que te sientas obligada... -le dije mientras me levantaba y guardaba la cajita de nuevo en mi bolsillo. Ella estiró su mano hacia mí y yo la miré confuso.

—No pretenderás que me ponga yo el anillo ¿verdad? -me dijo mirándome divertida-. Tendrá que acabar lo que ha empezado Sr. Cullen -sin dudarlo ni un segundo quité el anillo de la caja, tomé su mano suavemente y lo deslicé en su dedo, besándolo después.

—Te amo Bella -le dije abrazándola- no sabes lo feliz que me acabas de hacer... -y la besé, la besé con amor, con adoración, con deseo. Después de un largo e increíble beso, me separé lo justo para poder susurrar en su boca- Tenemos que irnos, futura Sra. Cullen. Nos están esperando.

—¿Ya lo sabían? -me preguntó.

—Alice sabía que quería proponértelo, pero no había visto que ibas a contestar. Supongo que una vez que lo has decidido ella ya lo habrá visto, y estoy completamente seguro de que no ha podido esperar ni un segundo para contárselo a todos -Bella enrojeció de repente- ¿Qué pasa amor?

—Me da mucha vergüenza Edward, volver a casa y que todos lo sepan... sobre todo Emmett. ¿Sabes que hará cualquier cosa para avergonzarme, verdad? -sacudí mi cabeza, sonriendo.

—Mi dulce Bella, ésa es una de las cosas que más echaré de menos -le confesé.

—¿Avergonzarme? -preguntó.

—No, ver ese adorable color formarse en tus mejillas -acuné su cara con mis manos-, eres hermosa -y la besé de nuevo. Era como mi droga, un beso pedía otro y otro y otro, esta necesidad no parecía disminuir sino todo lo contrario. Cuanto más cerca me encontraba, cuanto más la besaba, más cerca quería estar, más deseaba tenerla en mis brazos y jamás dejarla salir de ellos. Lo quería todo-. Bella -susurré- es mejor que nos vayamos, amor -y la tomé en brazos para salir corriendo en dirección al coche.

Bella estaba en el asiento del copiloto, mirando por la ventanilla, sin decir nada.

—¿En que piensas? -le pregunté- sabes que odio no saberlo.

—Pienso en como puede cambiar todo en un momento -me dijo-, hace dos días estaba en el hospital, sedada para evitar mis dolores y esperando la muerte -un escalofrío me recorrió-. Y ahora, aquí estoy -suspiró- prometida al amor de mi vida, dispuesta a compartir la eternidad con él...

De repente, al doblar la curva, nos encontramos con un lobo en mitad de la carretera. Tuve que pegar un volantazo para esquivarlo y el coche se salió de la calzada, afortunadamente pude evitar que nos golpearamos contra un árbol. Me giré frenético hacia Bella.

—¿Estás bien? -le pregunté nervioso- ¿te has hecho daño? -sólo podía revisarla, tocaba sus brazos, su cara- ¿Estás bien?

—Si, tranquilo, sólo ha sido el susto...

De entre los árboles que bordeaban la carretera surgió una figura. Un hombre. Jacob Black.

Bajé del coche furioso. Lo tenía ante mí, con una sardónica sonrisa pintada en su estúpida cara. Por su mente dejaba pasar todos los buenos momentos que había vivido con Bella. Cada abrazo, cada beso, cada sonrisa.

—¡Para ya! -le grité.

—¿Qué? ¿No te gusta lo que ves? -dijo intentando ponerme celoso.

—Sólo veo a dos amigos compartir tiempo juntos Jacob. ¿Qué es lo que quieres? -le pregunté furioso.

—Hablar contigo, no, desde luego. Estoy aquí para charlar con Bella -dijo mirando sobre mi hombro. No me había dado cuenta de que Bella se había bajado del coche y ya casi estaba a nuestro lado-. Hola Bells...

—Hola Jacob -Bella parecía temerosa, ¿le tenía miedo?-. Sé lo que estás pensando -le dijo- y no tienes ningún derecho...

—¿Tienes la más remota idea de lo que estás a punto de hacer? -le escupió el lobo-. Sabes lo que pasará Bella. No tienes que hacerlo, yo estaré a tu lado, luchando. Sé que podrás superarlo Bella. Sólo tienes que querer, yo te ayudaré... "¿A ésto has venido? ¿A matarla antes?"

—No lo entiendes Jacob -le contestó ella-. No hago esto por mi enfermedad -yo la miraba embelesado-. Lo hago porque quiero estar con él. Siempre lo quise, nunca lo olvidé y tú lo sabes Jake. Jamás te engañé. Y si él no me quisiera, si él no me amara de la misma forma que yo a él, yo no aceptaría ésto. No aceptaría jamás que me transformase para no morir Jake. Una eternidad no tiene sentido sin él.

—Bella... -Jacob temblaba de pies a cabeza. Ella se acercó un poco a él...

—Bella, amor -le pedí-, no te acerques ahora, podría herirte...

—Jake no me hará daño Edward, lo sé -ella se acercó aún más a él, hasta abrazarlo por la cintura.

—Jake -le susurró-. Yo te quiero, sabes que eres parte de mi familia, mi mejor amigo. Me duele herirte, pero ésta es la verdad y yo jamás te la oculté. Es una de las decisiones más duras que he tomado en toda mi vida. No voy a cambiarla, Jake, por nadie. Ésto es lo que quiero, quiero estar con él. Por favor Jake, no me lo pongas más difícil -Jacob la sujetó por los antebrazos y lentamente fue bajando por ellos hasta sostener las manos de Bella en las suyas. En el momento en el que Jake vio el anillo, un gesto de dolor atravesó su rostro y miró a Bella a los ojos, interrogándola con la mirada-. Si, Jake, es exactamente lo que estás pensando -¿cómo podía saber ella lo que estaba pensando? ¿Tan bien se conocían como para no necesitar palabras? Una punzada de celos me recorrió.

—Bells, ésto es una locura -le dijo el perro.

—¿Cuándo no ha sido mi vida una locura Jacob? Estoy enamorada de un vampiro -oírselo decir hacía que mi corazón saltara como intentando latir de nuevo por ella- y mi mejor amigo es un licántropo. ¿Cuándo ha sido mi vida normal? Jake, por favor, te lo ruego, trata de comprenderlo...

—¿Cuándo? -le preguntó Jacob.

—No lo sé, Jacob -le contestó Bella-, pronto.

—Sólo quiero que entiendas que no tienes por qué hacerlo, quiero que entiendas que tienes más opciones. Yo soy una opción Bella. Quiero que me elijas a mí y no a él, aunque sé que es difícil. Sólo piénsalo, por favor. No tires tú vida por la borda sin pensar, no tomes una decisión de la que te podrás arrepentir toda la eternidad Bella. La eternidad es mucho tiempo... -Bella asintió sin levantar la mirada del suelo-. Te quiero Bells -le dijo mientras levantaba su cara sujetándola por el mentón para darle un beso en la frente-. Recuérdalo siempre.

—Yo también te quiero Jake -le confesó Bella-, pero no como tú quisieras. Sabes que eres muy importante para mí.

—Lo sé -volvió a abrazarla-, te quiero pequeña... -dijo mientras la estrechaba entre sus brazos un poco más fuerte-. Adiós -y salió corriendo hacia el bosque.

Bella se quedó allí de pie, mirando el lugar por donde su amigo se había marchado. Me acerqué a ella y la rodeé con mis brazos.

—Vamos -le dije-, volvamos a casa.

Bella se había quedado estática. Parecía no poder mover ni un sólo músculo. Miraba hacia el bosque con lágrimas en los ojos.

—Bella, amor -le rogué-, por favor, vamos...

Al ver que no se movía, la cogí en brazos y la llevé hasta el coche. La acomodé en su asiento y le abroché el cinturón de seguridad. Subí al coche lo más rápido que pude y arranqué.

—¿Bella? -la llamé- ¿Amor? Por favor, contéstame -ella me miró con lágrimas en los ojos-. Cielo, no, por favor, no llores -¡Maldito perro! Hace apenas unos minutos ella era feliz ¿Por qué tuvo que inmiscuirse? Le aseguré en el hospital que sería lo que ella quisiese. ¿Cree que le haría ésto en contra de su voluntad?

—Haces ésto por lástima ¿Verdad? -ella ni siquiera me miraba, tenía la vista perdida en algún punto del bosque.

—¡No! ¡No! Lo hago porque te amo Bella -ella me miró con un gesto de incredulidad dibujado en su cara- Durante más de noventa años he visto morir a los humanos a mi alrededor Bella, y nunca sentí la necesidad de hacer algo por evitarlo. No hago ésto porque me apene que estés enferma. Hago esto por egoísmo. Por que no puedo vivir sin ti, no quiero vivir sin ti. Sabes que siempre me negué a transformarte, pero creo que, con el tiempo, hubiese acabado por aceptarlo, aunque ésto no hubiese ocurrido. No puedo imaginarme vivir en un mundo en el que tú no estés. Por favor, amor, por favor, créeme -le rogué. Ella me dedicó una tímida sonrisa y me acarició la mejilla-. No permitas que él te haga dudar de mí, Bella, no dudes jamás de mi amor por ti. Siempre te he amado y siempre lo haré.

Casi sin darme cuenta habíamos llegado a casa. Aparqué en la entrada y corrí a abrir su puerta. La cogí en brazos de nuevo para cruzar el umbral.

—Bienvenida a su hogar, Sra. Cullen.

—Aún no lo soy -me contestó divertida, parecía volver al estado de ánimo que había tenido en el prado.

—Lo serás antes de que puedas darte cuenta, no sabes lo rápido que puede organizar estas cosas Alice. No puedo esperar el momento en el que pueda decir que eres mía y sólo mía -le juré.

Todos nos esperaban en la sala. Los primeros en acercarse fueron Esme y Carlisle, que abrazaron a Bella de esa forma tan paternal...

—Bienvenida a casa, Bella -le dijo Esme.

—Y a la familia, hija -terminó Carlisle.

Mis hermanos fueron los siguientes en acercarse. Todos la rodearon y fueron abrazándola y felicitándola. Emmett la levantó y la hizo girar, lo que provocó un nuevo sonrojo. Ciertamente, iba a echar de menos ese color en sus mejillas... Noté como el cuerpo de Bella se tensó cuando Rosalie se acercó a ella.

—¿Bella? -la llamó- ¿podemos hablar?

—Claro Rosalie -le dijo mi Bella.

—Llámame Rose -le pidió mientras la cogía de la mano y la guiaba hacia su habitación-. Y tú -me dijo amenazándome con su dedo- deja de espiar. Ni se te ocurra escuchar nuestra conversación -pude ver en la mente de Rose que pretendía explicarle por qué la había tratado con tanta frialdad en el pasado, así que decidí dejarle su espacio y no inmiscuirme, sólo levanté mis manos enseñándole las palmas en señal de rendición. Sin embargo Carlisle no tenía previsto permitirles mucho tiempo.

—Rosalie -la llamó-, no tardes demasiado, Bella tiene que tomar su medicación -le recordó.

—Está bien -refunfuñó Rose mientras subían la escalera.

Quince minutos más tarde, Bella y Rosalie bajaban la escalera. Bella parecía tranquila y me sonreía. Rose parecía más tranquila también. "Gracias Edward, por dejarme hablar con ella sin interrupciones". Yo sólo asentí en respuesta. Me acerqué a la escalera y en cuanto estuvo a mi alcance, la sujeté por la cintura y la atraje a mí para besarla.

—Tardaste mucho -protesté.

—Sólo fueron quince minutos Edward. ¿Cómo pueden parecerte quince minutos mucho tiempo?

—Un segundo lejos de ti es mucho tiempo -le dije abrazándola-. Ven, Carlisle me ha pedido que te lleve a su despacho -le tomé la mano y la guié hasta allí. Cuando entramos Carlisle estaba preparando una jeringuilla con la medicación para Bella. Noté como pegaba un respingo a mi lado.

—¿Qué es eso? -preguntó Bella mientras señalaba la jeringuilla que Carlisle sostenía.

—Es morfina. La dosis que el Dr. Gerandy me dijo que estaban administrándote...

—No la quiero -dijo Bella rápidamente.

—Pero Bella, el dolor... -empecé.

—Es soportable -me aseguró-, no quiero estar como ida, Edward. Quiero ser consciente de dónde estoy, quiero ser consciente de quién tengo a mi lado.

—Bella -la interrumpió mi padre-, no es necesario que tengas dolores...

—No quiero quedarme dormida. No ahora. Te prometo que te avisaré si se vuelve insoportable. Créeme, suplicaré que me des drogas, pero no ahora, por favor.

—Está bien -cedió mi padre-. Edward -me dijo-, si notas cualquier indicio de dolor me llamas ¿de acuerdo?

—No te preocupes -le contesté-, estaré atento. Vamos Bella, ya que no vas a dormir, será mejor que te preparemos algo de comer...

3 comentarios:

zenni dijo...

Me da gusto que estes de mejor animo...Ojala encuentres ese equilibrio que tanto necesitas...cuidate mucho..sabes que te adoro querida amiga

Beth dijo...

Angy, a pesar de que están en ese periodo de crisis en el qeu deberías descansar, afortunadamente para nosotros no lo haces del todo y aún nos sorprendes con estos maravillosos capis. Gracias, porque sé el esfuerzo que debes estar haciendo.
Mil besos y solo espero que encuentres esa estabilización qeu necesitas.

diana dijo...

hay no pòdessssssssssssssssssss me encantaaa esta historia y ese chucho

Por que es imposible ignorar una sonrisa como esta . . .

Por que es imposible ignorar una sonrisa como esta . . .

Con todo mi amor para mis lectoras.

A mis lectoras:
Si aveces me pierdo por algunos días, si me retraso con las historias o si les he fallado y no he sido responsable con el calendario de publicaciones, no es por que no las quiera, o que no las respete como mis lectoras, lo que pasa es que antes que el blog está mi familia, mis estudios, las personitas que amo y me necesitan.
Pero les juro que cada ratito libre que encuentro en mis días lo dedico a pensar en uds, en tratar de avanzar con mis historias, en de vez en cuando renovar la imagen del blog y en estar presente para cualquiera de uds que me necesite. Si hay algo que les puedo asegurar es que cada una de las Historias que he comenzado en este blog, que sean de mi autoria JAMÁS quedarán sin final. Son mis bebés, y una madre jamás deja a sus hijos. Así sea que me cuesten lágrimas de frustración, bloqueos mentales y una que otra grosería cuando mi cabeza se quede en blanco, les prometo que haré todo lo que esté a mi alcance para no dejarlas sin el tan esperado final.
Desde ya les digo que las amo, que cada una de uds, las que comentan, las que anónimamente pasan, las que siempre tienen una palabra de apoyo cuando la necesito merecen todo mi respeto, cariño y gratitud. Son las MEJORES lectoras, siempre esperando pacientemente sin quejas. Soy una agradecida de la vida por tenerlas conmigo.
Sin mi Pola y sin Ustedes este sueño de poder escribir no sería realidad.

Presentación del Blog

Hola!!! Mi nombre es Angylito soy de Chile y este es mi hogar, mi pedacito de Cielo en la tierra. En este Blog podrán leer hermosas historias relacionadas con la Saga de Twilight (SM). Porque como ya dije, Esto no termina con el Libro Amanecer, no mientras todas las fans tengamos imaginación para continuar la historia.

Aquí no solo encontrarán Fics o OneShots escritos por mí, ya que cuento con varias historias de otras Autoras que más que eso son mis amigas. Espero que Comenten y que suspiren con cada una de ellas.

Advertencia:
La mayoria de los fics son para mayores de 16 o 18 años, y/o gente con mentalidad abierta por *lemmon... asi que Los fics tienen clasificacion (Raiting) para que los puedas identificar:
M - (Adultos)
T - (Adolescentes)
K - (Para todas las edades)

*Lemmon : Situaciones Sexuales explícitas


Otra sonrisa que no puedes ignorar...

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Mi amado Jackson Rathbone ♥
DISCLAIMER
LA MAYORIA DE LOS NOMBRES Y PERSONAJES LE PERTENECEN A STEPHENIE MEYER
ALGUNOS CUANTOS PERSONAJES LE PERTENECEN A SUS RESPECTIVAS AUTORAS
Y LAS IMAGENES O VIDEOS DE LAS PELICULAS DE LA SAGA DE TWILIGHT SON PROPIEDAD DE SUMMIT ENTERTEINMENT

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