
Capítulo XVII – Epílogo
Han pasado doscientos años desde el día en que volví por ella. Setenta y tres mil días. Un millón setecientas cincuenta y dos mil horas. Ciento cinco millones ciento veinte mil minutos. Seis mil trescientos siete millones doscientos mil segundos, todos y cada uno de ellos vividos para ella, por ella, por mi Bella.
Los primeros años luego de su transformación fueron muy felices. Compartimos la experiencia de ser padres. Elizabeth llenó nuestras vidas, la de Bella, la mía y la de toda la familia Cullen. Ella nos enseñó que, a pesar de lo que siempre creí que eramos -monstruos-, podíamos tener sentimientos totalmente desinteresados. Su felicidad y la de Bella, una simple sonrisa suya, me hacía sentirme completo.
Vimos crecer a Elizabeth desde que era un bebé hasta su madurez. Durante todos los años que vivió con nosotros antes de marcharse a la universidad nos hizo felices cada día. Cada avance, cada nuevo logro, era un motivo de orgullo para nosotros. Su primera palabra -mamá mientras estiraba sus pequeños bracitos hacia una muy emocionada Bella-, sus primeros pasos -vacilantes, desde la mesa de café hasta el sofá en el que yo estaba sentado-, su primer diente, su primer día en el cole, la primera palabra que pudo leer. Su primera cita. Su primer amor.
Pudimos vivir con ella las etapas más importantes de su vida. Y ella fue muy generosa permitiéndonos a todos -a toda la familia, no sólo a Bella o a mí- que participásemos de ella. Vivimos sus quejas cuando sus tíos Jasper y Emmett -al igual que yo- se metían en su vida para averiguar con quien salía, si tenía buenas intenciones o no...
Yo escudriñaba sus mentes en busca del más pequeño pensamiento que me hiciese pensar que pretendían hacerle daño a mi pequeña. Jasper analizaba los sentimientos de cualquier hombre que se acercase a nuestra niña. Emmett era el músculo encargado de alejar a cualquiera que no considerásemos lo suficientemente bueno para nuestro bebé. Incluso el abuelo Carlisle participó de alguna de las misiones "Alejemos al sujeto X de nuestra Beth".
Este comportamiento de los hombres Cullen provocó varias peleas con mi pequeña Beth, también con Bella, ya que aseguraba que nuestra niña debía vivir su vida como ella escogiese, aún si era un error. Aprendería de sus equivocaciones, maduraría y se haría una mujer mejor.
Y así fue. Nuestra niña maduró y se fue a la universidad. Quería ser médico como su abuelo Carlisle. La aceptaron en Dartmouth. Bella y yo nos sentíamos tan orgullosos de ella...
Los años pasaron y finalmente nuestra pequeña Beth se graduó. Era curioso vernos a toda la familia. Ella ya parecía ser mayor que nosotros y aún así seguíamos sintiéndola como si fuese nuestra niña, nuestra pequeña.
Durante un tiempo, tras finalizar su carrera, se planteó seguir siendo humana o pedirnos que la transformáramos. Jamás me lo pidió de forma abierta, yo podía verlo en su mente, pero nunca lo hablamos en una auténtica conversación. Durante la adolescencia de mi hija había aprendido a respetar su mente, en el sentido de que nunca contestaba lo que le pasaba por ella. Siempre esperaba a que Beth me lo dijese de palabra, era una persona muy reflexiva y le daba mil vueltas a cada decisión. Y una vez tomada una decisión, se mantenía en ella. En ese sentido era igual que Bella, quizá lo aprendió de su madre. Algunos días ella quería que la transformásemos cuanto antes, pero, cuando llegaba el momento de hablar y pedírnoslo, se echaba para atrás. Todas las fotos que adornaban nuestra casa le recordaban algo importante. Un vampiro no puede tener hijos, no naturales al menos, y Beth deseaba tener esa experiencia. En ese sentido me recordaba mucho a Rose.
Beth conoció a Hal en el hospital en el que trabajaba y se enamoraron perdidamente. Podía ver en sus ojos la misma mirada que Bella reservaba para mí.
Beth y Hal se casaron cuando ella cumplió los veintiséis años. En un principio fuimos sus tíos y primos pequeños. Más tarde, cuando finalmente nos dimos cuenta de que Hal amaba a Beth sobre todas las cosas, le hicimos partícipe del secreto de los Cullen. Nunca dio muestras de querer convertirse en uno de nosotros, es más, en un par de ocasiones pude captar un par de pensamientos acerca de la lástima que le provocábamos por tener que privarnos de ciertos placeres humanos.
Hal y Beth fueron padres un par de años más tarde. Las gemelas Isabella y Marie vinieron a completar nuestra felicidad. Las pequeñas tenían el mismo color de cabello que su madre, y los ojos color verde esmeralda de su padre, dejándonos tener, al menos por unos momentos, la ilusión de que realmente eran sangre de nuestra sangre y que habían heredado el cabello de su abuela y los ojos -cuando aún era mortal- de su abuelo.
Solíamos pasar los veranos todos juntos en Isla Esme. La familia de vampiros y la familia humana. Vimos crecer y madurar a nuestra hija, nacer y crecer a nuestras nietas.
Isabella y Marie resultaron ser tan independientes como lo había sido mi Bella durante su vida humana, crecieron felices al lado de sus padres y sus extraños abuelos y tíos que -como ellas decían- habían salido de una novela de terror.
Ellas, al igual que su madre, crecieron, maduraron y con los años formaron sus propias familias, haciendo la nuestra un poco más grande.
Cuando Beth murió... cuando Beth murió un pedacito de nuestras almas se fue con ella. Había cumplido noventa y cinco años. Hal había fallecido casi quince años antes. Beth había sido nuestra hija, nuestra hermana, nuestra tía y finalmente nuestra abuela cuando ella nos presentaba a algún humano que no fuese partícipe de nuestro secreto. Había vivido su vida como humana, tal y como ella había querido, y ahora, estaba seguro, estaba en el cielo, junto al amor de su vida, cuidando a sus hijos, a sus nietos. Incluso a nosotros.
Tuvimos que hacernos fuertes. Sabíamos que tarde o temprano Isabella y Marie seguirían el camino de su madre, nos abandonarían para reunirse con ella, donde fuera que ella estuviera.
A lo largo de todos estos años hemos ejercido de guardianes de Elizabeth y sus descendientes, haciéndoles a todos partícipes de nuestro secreto, ninguno de ellos jamás nos ha pedido que le transformemos para unirse a nuestra familia, al menos por el momento.
Los últimos doscientos años de mi existencia habían sido de completa felicidad, a pesar de las pérdidas. Éstas, las muertes de Beth, Hal, Isabella o Marie... eran algo natural, el resultado de vivir su vida como humanos. A través de ellos pudimos vivir la felicidad de ver a alguien nacer, crecer, madurar... y eso lo agradecería eternamente aunque conllevase el sentimiento de pérdida que nos embargaba cada vez que uno nos dejaba. Siempre los recordaríamos en nuestros silentes corazones.
Por otra parte, la vida con Bella no habría podido ser mejor. Desde que despertó a esta vida compartimos absolutamente todo. Cada día era una bendición.
Bella y yo habíamos viajado a Isla Esme para tratar de recuperarnos tras la muerte de nuestro bisnieto, Charlie, hijo de Isabella.
—¿En qué piensas? -me susurró Bella al oído.
—Estaba pensando en todo lo que ha pasado en los últimos doscientos años. En como agradezco al cielo, cada día, que me permitiese volver a tiempo. No sé que habría hecho estos doscientos años de no ser por ti.
—Doscientos años... -dijo mirando al vacío-, han pasado ya doscientos años -susurró de nuevo- y ¿aún sigues sintiéndote culpable?
—Te lo dije Bella. La eternidad no será suficiente para rogarte que me perdones.
—Te perdoné el mismo día que volviste -me aseguró.
—Lo sé, pero eso no significa que yo me lo merezca. Quiero ganarme día a día tu amor. Quiero lograr que me perdones por arrebatarte la vida.
—He tenido la vida que yo quería Edward. Me has hecho muy feliz todos estos años. He podido disfrutar incluso de aquello que creía que me sería vetado. He cumplido mi papel de madre con Beth. La he visto crecer en mis brazos, he visto como nuestra familia crecía. He podido rodearme de mis seres queridos gracias a ti. Si tú no hubieses vuelto... Edward, si no hubieses vuelto yo habría muerto, me habría perdido todo lo que hemos vivido. Pude disfrutar a mis padres el resto de sus vidas humanas. Fue doloroso verlos partir, pero era algo inevitable, y yo lo sabía. Pude disfrutar de mi amigo Jacob, ver como se enamoró de Leah y como su familia, al igual que la nuestra, creció. Pude disfrutar de nuestra hija, nuestra Beth, de nuestros nietos y bisnietos. Edward me has dado un paraíso. Mi paraíso. Y lo mejor ha sido disfrutarlo contigo a mi lado -dijo mientras tomaba mi rostro entre sus manos-. Deja de sentirte culpable. Me has dado el regalo más maravilloso de todos, poder vivir contigo. Estaré feliz de compartir la eternidad contigo y, si algún día me dejas, te seguiré, no importa donde vayas.
—¿Aunque estemos condenados al infierno? -le pregunté.
—¿Aún no has entendido, después de doscientos años, que para mí el infierno es cualquier lugar en el que tú no estés? Tú eres mi cielo Edward. Contigo el infierno es un paraíso.
Sonreí. Me hacía inmensamente feliz saber que ella lo era. A pesar de todo. A pesar de tener que vivir resistiendo la tentación, a pesar de ver cómo los seres que amábamos nos iban dejando con el paso de los años. A pesar de que en nuestra vida también había dolor, era feliz al saber que ella también lo era. A pesar de todo.
—Por cierto Edward -me dijo sonriendo pícaramente mientras soltaba la parte superior de su bikini- ¿hemos derribado alguna palmera?
Me reí mientras la tomaba entre mis brazos y corría hacia el interior de la selva que rodeaba nuestra casa.
—No, nunca, pero vamos a intentarlo..
7 comentarios:
OOOOh que final tan emotivooooo aaaaaaaaaa me ha fascinadooo... valio la espera muchas gracias por tan maravillosoo relato abraozs
Que lindo y tierno,estubo genial....Valio la pena la espera...Sigue asi..Besos...
Aaaah q lindo final xD
Segi siempre la historia me encanto, aunq el principio era triste estubo buenisima :P
Besoos!!
hay angyyyy!!!! q lindooo!! me encnatooo siiii q final q finallllll
GE-NIAL simplemente genial, emotivo y muy divertido
me ha encantado el final...si es verdad que a merecido la espera... a sido precioso....
coki cullen españa
Angy:
POR QUE TE TARDASTE TANTO!?!?!?!?!?
Fue muy bonito el final. No me imagino a Beth morir :´(
Fue muy emotivo... aparte me dio mucha risa eso de los años, dias, horas.. jajajajajaja. Me diste dolor de cabeza.
Eso fue todo. Cuidate mucho... espero con muchas ansias tu nueva historia y El precio de mi vanidad. Ahh y Hombre de Alquiler. No te tardes, bella.
Atte Mary 100% Twilight
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